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El Masterchef de la Semana Santa

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¿Y si en lugar de ver la tele y esperar que pasen los días del confinamiento, organizáis un concurso de cocina familiar? ¡Una actividad que seguro agrada tanto a pequeños como a grandes en esta Semana Santa!

El confinamiento obliga a buscar todo tipo actividades que hacer con los niños. ¿Qué tal si organizáis un concurso de cocina tipo Master Chef de cara a estas vacaciones de Semana Santa y de Pascua? Es una hermosa ocasión para pasar un buen momento en familia y aprovechar los días de confinamiento para enseñar a cocinar a los niños y preparar algunas de las deliciosas recetas que nos regala la cocina tradicional y, más concretamente, la cocina de Cuaresma.

Para organizar un concurso de cocina digno de este nombre, los padres deben conformar el jurado desde el principio. Si hay más de cuatro hijos, deben crearse equipos. Los padres deben supervisarlos para que estén relativamente igualados: pequeños contra grandes, chicos contra chicas…

Cada niño, o cada equipo, echa a suertes cuál de los tres platos preparar: entrante, plato principal, postre. También se puede ampliar el abanico: aperitivo, cóctel…

Con los más mayores, es posible complicar el concurso imponiendo el uso de un ingrediente, un tema (la Semana Santa), un código de color que respetar… Y empieza la cuenta atrás: los equipos tienen un día para encontrar su receta, prepararla y servirla.

Mostrar, degustar, calificar

Para encontrar su plato, algunos se precipitarán hacia Internet para entrar en Instagram o Pinterest empleando palabras clave. Al final de este artículo os ofrecemos unas cuantas ideas. Otros preferirán pedir ayuda a los abuelos por teléfono. Les encantará participar en el concurso, aunque sea a distancia. Una vez elegida la receta, debe ser validada por un adulto. Los padres pueden ayudar a los niños a cocinar y velar por su seguridad. Una vez estén listos los tres platos, el jurado puede degustarlos y calificarlos.

Para ello, cada miembro del jurado debe disponer de un papel con los nombres de los participantes y cuatro criterios de evaluación: gusto, cocinado, presentación, originalidad.

Sin embargo, es inútil puntuar por debajo de 15/20, así el aprendiz de cocinero no guardará un mal recuerdo de la experiencia. Para que la cocina no se transforme en un campo de batalla, es posible añadir una nota para valorar la organización. Al final del concurso, el jurado puede distribuir una pequeña recompensa a todos los participantes.

 

Olivia de Fournas

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