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¿Te invade la inseguridad? Tal vez sufras vergüenza tóxica

WOMAN,SAD,DEPRESSED
Shutterstock
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¿Piensas que no vales nada?

La vergüenza es una emoción que todos hemos experimentado en algún momento de nuestra vida. Sin embargo, puede llegar a enterrarse en el subconsciente y manifestarse de maneras muy destructivas a lo largo de la vida de la persona.

Proviene, en la mayoría de los casos, de experiencias en la infancia, que fueron vividas o percibidas por el niño como injustas y abusivas. Hablamos de castigos constantes, de humillaciones, de expresiones verbales de decepción y de vergüenza hacia él o ella. También de carencia de afecto, de agresividad, de comparaciones con otros, de presiones, de bullying y de chantajes.

En otras ocasiones, la vergüenza tóxica puede desarrollarse a raíz de experiencias traumáticas vividas en la edad adulta. Por ejemplo, al vivir una relación disfuncional o abusiva, o sufrir problemas laborales…

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Este tipo de vergüenza produce un fuerte sentimiento de imperfección e incapacidad que hace creer a quien la padece que hay algo malo en él y no hay nada que pueda hacer para solucionarlo. Genera sentimientos profundos de desconfianza, inutilidad, indignidad e inferioridad. También provoca creencias irracionales como: “No soy digno de amor”; “No valgo nada”; “Soy malo/a”; “No importo”; “Soy un fracaso”; “No debería haber nacido”.

Cómo intentar acabar con la vergüenza tóxica

  1. Mírate al espejo: Obsérvate y comprende lo que sientes: ira, vergüenza, miedo, inseguridad… A continuación, mírate de nuevo, directamente a los ojos y repítete: “Te acepto”; “Eres digno/a”; “Sí que importas”.
  2. Destensa el cuerpo: Mueve tu cuerpo y haz algún ejercicio físico que te ayude a liberar la tensión corporal acumulada. Las emociones y las experiencias de dolor se almacenan en forma de tensiones y enfermedades.
  3. Destapa tus pensamientos destructivos: Cuanto más consciente seas de tus creencias y mentiras, mejor será la mirada sobre ti mismo/a. Esos pensamientos irracionales son ideas que has ido adquiriendo de fuera y haciendo tuyos. Escribir los pensamientos que detectes será un buen ejercicio para exteriorizar, ser consciente y ver la realidad de lo que hay en tu cabeza.
  4. Cuida tu autoestima: Protégete de los que te hacen daño y prioriza tus necesidades. Haz actos concretos de amor hacia ti mismo/a.
  5. Comunícate con ese niño/a herido/a: Coge una foto de tu infancia y conecta con ese niño/a que está expresando algo que sus padres (u otras figuras de referencia) no le pudieron dar. Esto te ayudará a conectar con tus emociones reprimidas y generar una sanación profunda.

No dejes que la vergüenza tóxica siga teniendo el papel protagonista de tu vida. Se puede hacer un proceso de sanación profunda y dejar atrás este sentimiento.

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