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¿Cómo preparar una rosca saludable para el domingo de Pascua?

EASTER
Anastasia_panait - Shutterstock
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Una rica receta con menor aporte calórico para disfrutar de tradicional Rosca de Pascua.

 

En esta semana tan especial para los cristianos, la gastronomía retoma muchas viejas tradiciones para celebrar la Semana Santa. Platos a base de pescado el Viernes Santo o el domingo con huevos de chocolate para celebrar la Pascua de Resurrección.

Pero una de las preparaciones infaltables en la mesa del Domingo de Pascua que ha sido transmitida de generación en generación es una rosca peculiar. Se trata de un tipo de pan dulce tradicional con forma de anillo.

Una de las historias sobre el origen de la Rosca de Pascua se remonta al año 476, cuando un rey bárbaro sitió la ciudad de Paiva en Italia. En ese lugar un humilde pastelero le preparó al rey un postre con forma de paloma para la Pascua, como símbolo de paz y amor. El rey quedó tan conmovido que en prueba de su amistad levantó el sitio de la cuidad y liberó a la población.

Con el paso del tiempo fue cambiando la forma hasta llegar a la conocida rosca, que representa con un anillo el amor y la amistad que unen los pueblos.

Cada país fue creando su propio pan de Pascua, con distintos ingredientes, rellenos de crema pastelera, fruta confitada, almendras y decoraciones con huevos cocidos y pintados o azúcar granulada.

El problema es que muchas veces nos quedamos con las ganas de probarla por miedo a que nos haga mal, ya que tienen un alto contenido calórico, lipídico y de carbohidratos, y mucho menos si se presenta alguna patología.

Por esta razón, la propuesta es elaborar nosotros mismos una Rosca de Pascua saludable con la siguiente receta.

EASTER
Sinisa Botas - Shutterstock

Rosca de Pascuas con crema pastelera y frutos secos

Ingredientes para la masa

  • 400 gr de harina 0000.
  • ½ sobre de levadura de cerveza en polvo.
  • 1 pizca de sal.
  • 3 cucharadas de azúcar y 4 sobres de edulcorante en polvo.
  • 1 huevo y 1 clara
  • 1 cucharadita de agua de azar o esencia de vainilla.
  • 3 cucharadas de aceite
  • 100 ml de leche descremada.
  • ½ taza de frutos secos (almendras, avellanas, nueces, etc.).

Para la crema pastelera:

  • 200 ml de leche descremada.
  • 3 sobres de edulcorante en polvo.
  • 1 yema.
  • Esencia de vainilla.
  • 1 cucharada al ras de almidón de maíz.
  • 3 cucharadas de agua para disolver el almidón.

Preparación:

Primero, mezclar en un bol la harina, la levadura de cerveza, el azúcar, el edulcorante, la pizca de sal, el huevo, la clara y el aceite. A continuación, agregar la leche junto a la esencia de vainilla.

Después, amasar e ir incorporando los frutos secos, logrando una masa homogénea y suave. Dejar leudar unos 40 minutos.

Una vez leudada la masa, formar una rosca lo más abierta posible y la colocamos en el molde mientras dejamos de nuevo leudar entre 20 a 30 minutos.

Para preparar la crema pastelera, colocar en un cazo pequeña la leche, edulcorante, la yema de huevo, esencia de vainilla en frio. Llevar al fuego y revolver hasta que rompa el hervor. Colocar el almidón de maíz previamente disuelto en agua fría y seguir revolviendo para evitar la formación de grumos. Una vez espesa y alcanzada una consistencia cremosa, retirar del fuego.

Precalentar el horno. Una vez leudada la rosca, verter la crema pastelera sobre la misma, con una manga pastelera. Finalmente, pincelar con huevo o yema batida, y hornear a 180°C durante unos 30 minutos.

No es necesario privarnos de preparaciones ricas, sino alimentarnos de manera inteligente y saludable, por ejemplo, reemplazando algunos ingredientes de las recetas originales por otros de mejor calidad nutricional y con menor aporte calórico, así como también controlando la porción ingerida.

A diferencia de la receta original, en esta preparación reducimos el aporte calórico y de grasas saturadas utilizando leche descremada y menos cantidad de yemas para sustituir las margarinas.

A su vez disminuimos calorías reduciendo la cantidad de azúcar, agregando edulcorante. Además, aportamos grasas buenas (monoinsaturadas y polinsaturadas) que nos brindan múltiples beneficios a nivel cardiovascular, a través del uso de frutos secos y de aceite.

Como decía la Hermana Bernarda – una religiosa argentina fallecida en 2014 que se hizo famosa por difundir sus platos y recetas a través de los medios de comunicación y libros-  en su obra denominada Recetas Económicas y algo más (Bonum,2010):

Cuantas alegrías, amor, felicidad y paz se pueden dar con las cosas simples, pero que preparadas con cariño y creatividad para nuestros seres queridos y para todos aquellos con los cuales queremos compartir momentos de diálogo, servicio y caridad en el mundo de hoy, donde hay tanta frialdad, falta de amistad y espiritualidad (…)”, expresa la religiosa que de forma insistente plantea también la necesidad de poner en práctica virtudes en nuestras familias como la calidez, la bondad y la ternura para ser felices. 

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