Verdaderas esculturas de chocolate que producen ansiedad, deseo y gula....
Verdaderas esculturas de chocolate que producen ansiedad, deseo y gula….
Tradicionalmente el padrino regala la mona a su ahijado el Domingo de Pascua después de misa. El Lunes de Pascua es tradición que se reúnan dos o tres familias o un grupo de amigos y que vayan a comer la mona juntos a algún lugar, en un festín en el que no faltan las chuletas de cordero, conejo a la brasa, la paella y, sobre todo, el vino.
En muchas poblaciones las pastelerías compiten para exhibir en su escaparate la escultura de chocolate más espectacular, que puede ser una maqueta de un edificio una figura de un personaje popular o un conjunto de tartas con figuras de chocolate o guirlache. Este alimento propio del lunes de Pascua, la mona, y la costumbre de hacer una salida al campo para comerlo en familia ha acabado dando nombre al día, que para muchos es «el día de la mona».

















