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Cómo logré que mis hijos durmieran toda la noche

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¡Sí, la rutina fue fundamental! Pero otros secretitos hicieron la diferencia

Ver dormir a los hijos una noche entera -o por lo menos ocho horas seguidas- es un sueño para muchos papás y mamás. Tal vez el sueño (o la falta de él) sea uno de los grandes desafíos de la maternidad. Todos queremos que nuestros hijos duerman bien para que también podamos descansar y estemos listos para darles lo mejor de nosotros durante el día.

© javi_indy / Shutterstock

Suelo decir que aquí en casa hemos sido bendecidos: nuestros dos hijos son extremadamente dormilones. El más grande, de 11 años, duerme toda la noche desde el día en que cumplió tres meses de vida.

El más chico, que tiene un año y cuatro meses, siguió el mismo camino. Solo cuando está enfermo o cuando le va a salir un diente pierde el sueño durante la madrugada.

Durante el día, el mocoso también hace sus dos siestas de más o menos una hora cada una -un alivio para nuestra ayudante, que aprovecha para hacer su comida y arreglar su ropa.

Pero ¿cuál es el secreto de semejante hazaña? Esa es la pregunta que siempre hemos oído de nuestros amigos y familiares. Y lo que puedo decir es que estoy lejos de ser especialista en el área, pero creo que la genética tiene gran responsabilidad sobre ello.

Bromas a parte, pienso que la manera como los criamos y acostumbramos a identificar y aceptar la hora de dormir también contribuyen -y mucho- para una buena noche de sueño.

No hay una receta de pastel, un manual de instrucciones o una manera de hacer que duerman los niños. Cada uno tiene su particularidad, cada familia cría de una manera y no hay una mejor que otra. Además de eso, existen factores biológicos que deben tomarse en cuenta.

Sin embargo, para los papás que están desesperados y necesitan urgentemente una buena noche de sueño, los consejos pueden ser valiosos -fue así para mí y espero que mi experiencia pueda ayudarlos. Por eso comparto con ustedes cuatro sencillos consejos que dieron en el clavo en mi casa:

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Lukas Blazek/Unsplash | CC0
Ok, ya has leído en 3.689 revistas y páginas que establecer una rutina es fundamental para que el bebé cree el hábito de dormir bien. Sí, no hay nada de novedad en eso y, sí, la rutina funciona.
El bebé necesita de un mínimo de organización del tiempo y de actividades para empezar a “entender” lo que debe hacer en cada momento del día.
Por lo tanto, establece horarios para la lactancia o biberón, para el baño, para los paseos, los juegos, las comidas y, claro, para el sueño.
Al principio no es fácil, pero los pequeños se acostumbrarán y, así, empezarán a funcionar como un lindo reloj suizo. Pero cuidado: cuando quiebres la rutina, ellos lo sentirán.

Aquí en casa, por ejemplo, nuestro bebé tiene horarios para todo. Cuando son las ocho de la noche, él ya observa nuestro ritual para dormir: arreglar la cama, ponerse la pijama, tomar el biberón o el pecho y acostarse.

A veces, cuando nos atrasamos un poco, él, de tan acostumbrado que está, empieza a decir “mamá” y ya va directo para su cuarto. Después de rodar en la cama durante media hora, se duerme profundamente. Y así hasta las seis de la mañana.

2. La hora de dormir debe ser placentera

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Olena Andreychuk - Shutterstock

No hagas que tu hijo perciba la hora de dormir como un suplicio. Intenta encontrar actividades relajantes para volver aún más especial el momento de ir a la cama.

Sugerencias: incluye en la rutina del niño un baño y leche caliente por la noche. No hagas bromas o juegos que provoquen carcajadas. Los electrónicos, entonces, ni pensar. Después, acuéstate con él, lee un poco o cuenta  historias o cuentos.

Tu compañía en ese momento dejará a tus hijos más seguros, menos ansiosos y preparados para un sueño continuo. Pero atención: tú también necesitas aprovechar el momento. Entonces, intenta no quedarte ansioso(a) ni impaciente. Relájate, pues el bebé se dará cuenta (y tal vez quiera hacer lo mismo).

3. Rezar es fundamental

ENFANT PRIANT
© Pascal Deloche - Godong

Aquí en casa, la hora de dormir también es sinónimo de hora de rezar. El más grande hasta hoy pide que oremos con él en la cama. Su oración favorita es el “Ángel de la Guarda”. El más chico ya está aprendiendo a hacer la señal de la cruz.

No es necesario rezar oraciones largas, que robarán la paciencia de los pequeños. Aquí en Aleteia, hay un artículo con varias oraciones para hacer con los niños. Haz clic aquí y escoge algunas. Mi consejo es: ve alternando entre una y otra cada noche.

4. Colaboración entre el padre y la madre

Shutterstock-MCarper

Hacer que un niño duerma no debe ser una tarea específica de la madre o del padre. Aquí, generalmente, mi esposa y yo acostamos juntos a nuestro pequeño. Si yo no estoy o ella no puede, uno de nosotros asume la tarea sin problemas. Y nuestro príncipe tampoco sufre con ello.

Finalmente, crea hábitos e incentiva a los pequeños a dormir de forma tranquila y placentera. Quédate tranquila(o) y segura(o) para pasar esos sentimientos a los hijos.

Poco a poco, ellos ciertamente estarán listos para una buena noche de sueño y sin despertar de hora en hora durante la madrugada. ¿Quieres una bendición mayor que esta?

 

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