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Cómo enfrentar las crisis de pánico

© Corinne MERCIER/CIRIC
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Información importante para quien las padece y para quien convive con quien las padece

¿Cómo es padecer síndrome del pánico? Lo defino como una enfermedad, porque me dejaba imposibilitada para hacer cosas comunes y corrientes. Para la medicina, sin embargo, es un trastorno.

Muy bien. Aprovecho para subrayar que no soy médico, sino sólo una paciente que cuenta cómo es la relación con el trastorno/enfermedad. Hablemos del tratamiento.

Para los pacientes

En primer lugar hablemos de cómo son las crisis.

  • La crisis no escoge lugar. Cualquier lugar es bueno. Para algunas personas, incluida yo, basta intentar salir de casa para que se desencadene la crisis. Mi primer síntoma era la náusea, luego llegaba el cansancio en las piernas y otros síntomas.

Para otras personas, la crisis empieza con la llamada fobia social, el miedo a estar en medio de otras personas. Tomar un medio de transporte público puede desencadenar una crisis. La cuestión funciona de forma distinta para cada persona. No sirve juzgar a una persona porque entra en crisis “de la nada” (nunca es de la nada).

  • Cuando empieza la crisis, ¿qué hago? No hagas nada. Espera que pase. Nuestro problema principal es luchar contra los síntomas en el momento en que están en “ebullición”. No podemos vencerlos en ese momento, pero podemos darles menos poder al no enfrentarlos en esos minutos. Hay quien logra disminuir los síntomas con ejercicios de respiración, haciendo que la crisis sea menos intensa. Yo nunca lo logré, pero le ruego a quien lo ha logrado que me explique cómo se hace.
  • ¿Puedo tener un ataque cardiaco durante una crisis?

No se conocen casos de este tipo. Aunque el ritmo cardiaco se acelere, a menos que se padezca ya del corazón, no habrá un ataque fulminante.

  • No compares tu crisis con la de otras personas. Tenemos la pésima costumbre de hacer comparaciones. Durante una crisis, cada persona reacciona de manera distinta. Algunos síntomas son comunes, pero hay quien tiene otros. El síndrome del pánico es infernal en cualquier fase, no existe “más o menos”.
  • ¿Puedo morir durante una crisis? Puedes morir de cualquier cosa, pero decir que morirás por los síntomas del pánico, no. Cálmate. Duran alrededor de 40 minutos, difícilmente más. Recuerdo que mi crisis más fuerte duró 40 minutos, pero las otras duraban máximo 30. Era cansado, agotador. Me sentía como si hubiera corrido una maratón de lo agotada que estaba físicamente.

Para los no pacientes

Lo primero es dejar de juzgar.

Para. Tú que no eres paciente limítate a ayudar a quien lo necesita en lugar de poner el dedo en la yaga. Cuando me diagnosticaron el síndrome del pánico oí de todo: desde que tenía la enfermedad de los ricos hasta que tenía que ser fuerte y quitarme de la cabeza estas cosas. No funciona así.

Por desgracia no tenemos un botón de encender/apagar. No logramos detener lo que viene dentro de nosotros. Quizá con el tiempo sucederá, pero quien ha descubierto que tiene la enfermedad desde hace poco raramente tiene el control sobre una crisis, sobre los síntomas. Hay personas que tienen crisis desde hace años y aún no controlan nada. Porque no se trata de control, sino de conocerse.

Es terrible cuando tú que no estás pasando por nuestro dolor dices que nuestro sufrimiento es falso, falta de Dios, falta de fe, cosas de gente débil, que no sabe enfrentar sus problemas. Provocas todavía más sufrimiento a quien está intentando enfrentar la enfermedad.

¿Conoces a una persona que tenga el síndrome del pánico? ¿La tienes al lado? Toma agua fría y pásasela sobre la nuca. Llévala a un lugar donde circule el aire. No le pidas que se calme, empeora las cosas. Toma sus manos sudadas (las manos sudan mucho) y dile que todo va a estar bien. Abrázala, si lo consideras necesario. En ese momento de crisis pensamos que moriremos, por lo tanto, cualquier actitud que demuestre lo contrario ayudará a disminuir los síntomas.

Cuando me pasaba a mí, no podía ver a la gente sin comenzar a sentirme mal. Me quedaba inmóvil, sin hablar. Era mi momento de separarme del mundo hasta que desaparecían los síntomas.

Tratamiento

El inicio de mi tratamiento fue directo, con antidepresivos. Estaba en la cumbre de las crisis cotidianas y no estaba en condiciones de tener una vida social. Tuve que ir corriendo a urgencias psiquiátricas y desde ahí empezó el proceso de disminución de los síntomas.

Fue un periodo cruel para mí. Quizá por eso muchos desisten, porque cada organismo reacciona de manera distinta a los efectos colaterales de cada fármaco, y ese periodo de adaptación es doloroso. Para mí no fue fácil, y tuve fuertes efectos colaterales durante veinte días. Después pasaron.

Para quien ha decidido recurrir a la ayuda de un psiquiatra, es importante recordar que debes hablar y sentirte seguro con la persona que te está asistiendo. Si no confías que ese profesional te puede ayudar, entonces el proceso de recuperación se volverá más largo y doloroso. Lo mismo vale para el psicólogo que te está tratando. Establecer una relación de confianza con estos médicos es extremamente importante. Es tu pasaporte para volver a vivir, visto que durante las varias crisis es casi imposible tener una vida social.

Hay quien escoge terapias alternativas, y no está mal. Lo que cuenta es buscar ayuda en lugar de quedarse sufriendo sin buscar una solución al problema. Si has optado por estos tratamientos, debe existir de todos modos una relación de confianza y disciplina. No hay manera de mejorar si no hay compromiso con el propio tratamiento.

Finalmente, te pido que no te rindas.

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