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Sri Lanka; el cardenal frena el Árbol de Navidad de los récords

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Sri Lanka no tendrá el árbol de Navidad más alto del mundo anunciado hace algunas semanas como símbolo de tolerancia religiosa en un país de mayoría budista. Y no lo tendrá porque el que lo reprobó sin medias tintas fue el crítico menos esperado: el arzobispo de Colombo, el cardenal Malcolm Ranjith, que guía justamente a esa comunidad católica que el símbolo navideño pretendía honrar. «Es un desperdicio de dinero y sería mucho mejor que fuera utilizado para construir casas para los pobres o para mejorar los servicios escolares para los niños», declaró en una conferencia de prensa hace dos días. Esta postura del cardenal hizo que los promotores de la iniciativa interrumpieran los trabajos para realizarlo, que ya habían comenzado.

El árbol habría debido surgir en el Galle Face Green, el parque a orillas del Océano Índico, en el distrito económico y financiero de Colombo. Arjuna Ranathunga, ex estrella del cricket (que dirigió la selección nacional de Sri Lanka a la victoria en la Copa del Mundo de 1996) y hoy Ministro de Puertos y Navegación en el gobierno de Colombo, era uno de los promotores de la iniciativa. En el proyecto, el árbol de Navidad artificial (construido con una estructura en hierro y madera) habría debido llegar a medir alrededor de 325 pies (unos 100 metros) y lo habrían decorado más de 500 mil luces de colores. De esta manera, habría superado los 90 metros del actual símbolo navideño registrado en los Guiness, construido en México en 2009. Según las intenciones de Ranathunga el enorme árbol navideño habría sido un mensaje de armonía religiosa y de tolerancia en un país que ha conocido en el pasado reciente graves episodios de violencia debido a los movimientos fundamentalistas budistas en contra de las minorías hindú, musulmana y cristiana. Pero era evidente que el ministro también estaba guiñando un ojo particularmente a los católicos, que representan el 7% de la población de su país, para promover a nivel internacional la imagen de Sri Lanka.

Lo que no se esperaba era la fuerte reacción del cardenal, que antes de convertirse en Arzobispo de Colombo estuvo durante algunos años en Roma, como Secretario de la Congregación para el Culto Divino. «La economía de mercado está vendiendo la Navidad y está transformando la religión en un producto», denunció al comentar la iniciativa. Ranjith también citó las palabras del padre Marceline Jayakody, gran figura de la historia reciente de la iglesia de Sri Lanka, según el cual «mi Navidad será el día en el que el pobre podrá tener un plato de arroz». Al líder político no le quedó más remedio que dar marcha atrás a su proyecto. Las obras en el Galle Face Green fueron suspendidas inmediatamente.

Por su parte, Ranjith indicó un tema muy concreto a la Iglesia de Sri Lanka para esta Navidad: la cuestión de las familias. «Asistimos a una crisis cada vez más evidente en las relaciones dentro de las familias —declaró. Y esto se ve con particular evidencia en las familias de migrantes. Sucede que una mujer que se ve obligada a migrar buscando trabajo, después vuelve a su patria de un país lejano y se encuentra a su esposo con otra mujer o a los hijos abandonados. Es un drama que, como Conferencia Episcopal, pondremos ante la atención del gobierno».
 

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