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Francisco: en el pesebre la imagen de los migrantes

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El pesebre que está este año en la Plaza San Pedro, con la típica embarcación maltesa, el «luzzu», alude a «la triste realidad de los migrantes en las pateras que se dirigen hacia Italia». Lo reveló el Papa en el discurso que pronunció ante las delegaciones de Malta y del Trentino que este año donaron el pesebre y el árbol de Navidad que se encuentran en la Plaza San Pedro. El Papa subrayó que «en la experiencia dolorosa de estos hermanos y hermanas, volvemos a ver la del Niño Jesús, que en el momento de su nacimiento no encontró alojamiento y vio la luz en la gruta de Belén».

«El pesebre colocado en la Plaza San Pedro, obra del artista de Gozo Manwel Grech, reproduce el paisaje maltés, y lo completan la tradicional cruz de Malta y el “luzzu” —dijo el Papa—, típica embarcación maltesa que alude a la triste y trágica realidad de los migrantes en las pateras que se dirigen hacia Italia. En la experiencia dolorosa de estos hermanos y hermanas, volvemos a ver la del Niño Jesús, que en el momento de su nacimiento no encontró alojamiento y vio la luz en la gruta de Belén; y después fue llevado a Egipto para huir de la amenaza de Herodes. Todos los que visiten este pesebre están invitados a volver a descubrir su valor simbólico, que es un mensaje de fraternidad, de compartir, de acogida y de solidaridad. También los pesebres que se encuentran en las iglesias, en las casas y en muchos lugares públicos son una invitación a hacer sitio en nuestra vida, en la sociedad, a Dios, oculto en el rostro de tantas personas que están en condiciones de malestar, de pobreza y de tribulación».

El árbol de Navidad, que se encuentra al lado del pesebre, «proviene de los bosques de Scurelle, al pie de la cadena montañosa de Lagorai —prosiguió el Papa— rodeada por una naturaleza encantadora, con flores, plantas y arroyos cristalinos que acarician los senderos. La belleza de esos panoramas es una invitación a contemplar al Creador y a respetar la naturaleza, obra de sus manos. Todos estamos llamados a acercarnos a la Creación con estupor contemplativo».

El pesebre y el árbol, pues, «forman un mensaje de esperanza y de amor, y ayudan a crear el clima navideño favorable para vivir con fe el misterio del Nacimiento del Redentor, que vino a la tierra con simplicidad y mansedumbre. Dejémonos atraer, con ánimo de muchachos, por el pesebre, porque allí se comprende la bondad de Dios y se contempla su misericordia, que se hizo carne humana para enternecer nuestras miradas».

En su saludo, el Papa agradeció, particularmente, a los obispos y al gobierno de Malta, a la Asociación Bosques de Lagorai, a los representantes de la arquidiócesis y de la Provincia de Trento (Italia) y a las autoridades de la Baja Valsugana. Dedicó también un «pensamiento especial» a todos los niños que decoraron el árbol, con «el apoyo de la Fundación Lene Thun, que da vida a los laboratorios de cerámica terapéutica en diferentes hospitales. Las esferas de colores que han creado representan los valores de la vida, del amor y de la paz que la Natividad de Cristo viene a proponernos cada año».

Hoy por la tarde, sin la presencia del Papa, se llevará a cabo la inauguración del árbol y del Pesebre en la Plaza San Pedro. El evento será transmitido en vivo por el Centro Televisivo Vaticano, Ctv, a partir de las 16.30.
 

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