Aleteia logoAleteia logoAleteia
martes 06 diciembre |
San Nicolás
Aleteia logo
Espiritualidad
separateurCreated with Sketch.

“Cinco panes y dos peces” de Van Thuan: La multiplicación del amor

VAN THUAN

cardinalvanthuan.org

Claudia Elena Rodríguez - publicado el 24/03/22

En este pequeño y hermoso libro, el venerable vietnamita François Nguyen Van Thuan (1928-2002) comparte su inspirador testimonio de cómo contagió a prisioneros y carceleros del amor de Dios

Los días más oscuros de la vida del arzobispo Van Thuan transcurrieron en la cárcel; y sus días más luminosos, allí mismo.

Tenía 48 años y recién lo habían nombrado arzobispo coadjutor de Saigón; su ministerio sacerdotal era todo un éxito.  

Muy atareado estaba en su nueva diócesis, formando laicos, seminaristas y sacerdotes, cuando el gobierno comunista lo arrestó por su fe cristiana.

Él, que era un hombre muy activo, un “scout” de Dios, acostumbrado a trabajar contra el reloj, de repente se vio despojado de todo y encerrado. Dice que quedó en shock.

Preso por Cristo

El 15 de agosto de 1975 comenzó su cautiverio; estuvo trece larguísimos años como san Pablo, preso por Cristo. Completamente aislado los primeros nueve años y, luego, rodeado de prisioneros desesperados. Describe así sus primeros días tras las rejas:

“…solo lo con dos guardias, una tortura mental, en el vacío absoluto, sin trabajo, caminando en la celda desde la mañana hasta las nueve y media de la noche para no ser destruido por la artrosis, al límite de la locura

Pág. 24

El venerable Van Thuan nos comparte siete maravillosas meditaciones, fruto de sus vivencias y reflexiones en la cárcel.  

Este texto contiene la visión esperanzadora de un hombre con una fe inquebrantable, que en medio de la adversidad se dedicó a amar al prójimo.

Su relato es sencillo y alegre, no parece que hablara de su doloroso cautiverio.

Comienza diciendo que así como el muchacho del relato Bíblico puso los cinco panes y dos peces que Jesús multiplicó para alimentar a la multitud, él nos ofrece en estas meditaciones, lo poco que tiene, su testimonio de fe en la prisión, confiando en que “Jesús hará el resto”.

“Voy a ser la presencia de Dios aquí”

Desde el primer momento de su arresto, decidió que no esperaría a recuperar su libertad para continuar con la obra de Dios, sino que colmaría sus días de presidio con amor, sin perder ni un segundo:  sería misionero en la cárcel.

Sin embargo, este elevado propósito, se le complicó mucho porque estaba completamente aislado, y los dos guardias que lo vigilaban, lo evitaban; sólo le decían “sí” y “no”.  Cuenta que estando enfermo le pidió a un policía:

“Por caridad, estoy enfermo, deme alguna medicina. Él me responde: aquí no hay caridad, ni amor; sólo hay responsabilidad”.

Entonces, en medio de una atmósfera tan adversa, y sin nada material para regalar a los guardias, se hizo esta reflexión:

“Francisco tú todavía eres muy rico. Tú tienes el amor de Cristo en tu corazón. Ámalos como Jesús te ama”.

Pág.50

Y eso hizo. Se empleó a fondo en el amor al prójimo: amable y sonriente comenzó a contarles de sus viajes por el mundo y de todo lo que sabía: idiomas, economía, libertad, tecnología, etc. Así, conversándoles, fue ganándose su amistad.

Van Thuan en la cárcel, ¡qué peligro!

Cada quince días cambiaban a los policías para que Van Thuan no los “contagiara” con su amabilidad.

Pero luego decidieron no rotarlos, sino mantener siempre a los mismos dos guardias, para que el arzobispo no los echara a perder a todos.

Finalmente, los carceleros cedieron y quisieron que el peligroso y bondadoso prisionero, les enseñara inglés y francés; incluso, uno de ellos quiso aprender a cantar en latín Veni Creator, como Van Thuan.

Así fue como los esquivos e insensibles guardias se convirtieron en sus alumnos, y luego, los jefes de la policía, le enviaban más alumnos.

Los guardias, admirados, no podían entender su comportamiento, entonces le preguntaban: ¿De veras nos ama? ¿A pesar de que le hacemos daño? ¿Aun sufriendo por haber estado tantos años en prisión sin haber sido juzgado?

También deja constancia de la conversión de budistas y no cristianos, y del fervor de los católicos que retomaron su fe, gracias a la fuerza del amor “irre-sis-tible” de Jesús.

Cuenta que paulatinamente fue aumentando el grupo de los “contagiados”, al punto que de noche los presos se turnaban en adoración eucarística. ¡Increíble!

“Han sido las misas más bellas de mi vida”

En la cuarta meditación, titulada “Mi única fuerza, la Eucaristía”, relata cómo se las ingenió para conseguir el vino y las hostias, y poder celebrar la Misa.

De manera clandestina, con tres gotas de vino y una gota de agua en la palma de la mano, celebró la Eucaristía, primero solo, y luego en compañía de otros presos.

¿Y de qué más habla en estas meditaciones? De la importancia de la oración, de vivir el momento presente, de distinguir entre Dios y las obras de Dios y del lugar especialísimo que tiene María Inmaculada en su corazón.

 “Cuando hay amor; Jesús está en medio de nosotros”

Para el arzobispo vietnamita, la cárcel fue una cruz muy dolorosa que sufrió, pero no sufrió solo, sino con Cristo, por Él y en Él.

Desde el primer momento de cautiverio, se propuso ser instrumento del Amor, y con la gracia de Dios lo logró.

En medio de las tinieblas de la cárcel,  Van Thuan fue el rostro luminoso de la misericordia de Dios. Todos lo vieron.

Tags:
carcelesperanzaevangelizacionfesufrimientovietnam
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

ES_NEW.gif
Oración del día
Hoy celebramos a...





Envía tu intención a la red de 550 monasterios


Top 10
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.