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El “penacho de Moctezuma” no volverá pronto a México

MOCTEZUMA
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El tocado mide más de 1.6 metros de alto y tiene más de 450 elegantes y vívidas plumas verdes del pájaro quetzal, montadas en una joya y una corona con incrustaciones de oro

“Una década después de que Colón encontró las primeras tierras del Nuevo Mundo y dos años antes de que Hernán Cortés llegara a la isla de la Española, en 1502, Moctezuma Xocoyotzin –en náhuatl Motecuhzoma—cuando contaba alrededor de 34 años, fue elegido, por el Consejo formado por dignatarios mexicas y por los señores aliados de Texcoco y Tlacopan, noveno señor de México-Tenochtitlán”.

Así da cuenta el historiador y erudito mexicano José Luis Martínez de la llegada de Moctezuma Xocoyotzin (su primer nombre quiere decir “señor sañudo” y su segundo nombre, “el más joven”) al supremo señorío de los aztecas, a cuyo frente estuvo desde ese 1502 hasta 1520.

Tras su muerte, provocada por su propio pueblo al considerarlo un cobarde que había cedido a los españoles la capital de los mexicas, fue sucedido por Cuauhtémoc, el último de los señores del imperio, quien fue el que, finalmente, sucumbió ante los españoles en 1521. Martínez dice de Moctezuma: “era un hombre grave, aprensivo, melancólico y supersticioso”.

Justamente su carácter fue el que permitió la entrada de los españoles en Tenochtitlán, la ciudad más importante del nuevo continente, y por la superstición de que “hombres blancos y barbados” que llegarían de oriente iban a destruir su imperio, le dio entrada a los ejército de Cortés.

CORTES
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Sin embargo, Moctezuma representó el esplendor de la más grande de las culturas precolombinas del centro de lo que ahora es México. Y sus tesoros fueron parte del botín de la soldadesca española tras la caída de la gran Tenochtitlan en el mes de agosto de 1521.

Uno de esos tesoros, el que se ha llamado “el penacho de Moctezuma”, ha querido ser recuperado por México desde hace muchos años.

Ahora, con el viaje a Europa de Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, con el objetivo de recuperar –para su exposición en 2021, al cumplirse 500 años de la caída de México-Tenochtitlán—códices y algunas piezas del llamado “tesoro de Moctezuma”, ha vuelto a tomar relevancia este penacho con plumas y enjoyado, considerado uno de los objetos prehispánicos más importantes de México.

El penacho está expuesto en el Museo Etnográfico de Viena, en Austria. Las autoridades de este Museo han informado a México que no prestarán la pieza en, al menos, diez años porque está muy frágil como para ser trasladado desde Europa a América.

López Obrador –quien ha pedido a la Corona española y al Papa que pida disculpas por la Conquista—quiere exhibir el penacho para contar la historia desde otra perspectiva de “los colonialistas”. Pero, en este caso, se ha encontrado con la negativa de Austria.

Fiel a su costumbre, el mandatario mexicano ha hecho escarnio de esta decisión: “Los austríacos se han apoderado por completo del penacho (de Moctezuma) […] No se lo quisieron ni siquiera prestar a Maximiliano (Maximiliano de Habsburgo, archiduque que entre 1864 y 1867 fue emperador del Segundo Imperio Mexicano dominado por los franceses)”, dijo en una de sus conferencias “mañaneras”.

El tocado mide más de 1.6 metros de alto y tiene más de 450 elegantes y vívidas plumas verdes del pájaro quetzal, montadas en una joya y una corona con incrustaciones de oro.

Se cree que llegó a Europa en el siglo XVI y ha sido objeto de varias solicitudes de devolución por parte de México, pero ninguna de ellas ha sido aceptada por Austria, a donde no se tiene claro cómo llegó, aunque pudiera ser parte del tesoro que Moctezuma obsequió a Cortés y que éste envió al rey Carlos I de España,de la casa austriaca Habsburgo.

En su crónica sobre la conquista de México-Tenochtitlán, el cronista y soldado español Bernal Díaz del Castillo describe así el tesoro que encontraron en los palacios de Moctezuma cuando éste estaba cautivo de Cortés: “Como en aquél tiempo era mancebo y no había visto en mi vida riquezas como aquellas, tuve por cierto que en el mundo no se debieran haber otras tantas”.

Quizá “el penacho” iba entre esas joyas, aunque Moctezuma, para congraciarse con Cortés, le había dicho que todo el oro que encontraran podrían llevárselo, pero no las plumas, porque esas y otras cosas menores, a los ojos de los conquistadores, “eran de los dioses”.

El penacho fue restaurado entre 2010 y 2012 por expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) mexicano, en el marco de un proyecto de cooperación entre México y Austria. Especialistas de ambos países coincidieron entonces en que su “frágil estado” no permitía el traslado por agua, tierra o aire hasta que exista una tecnología “que pueda impedir cualquier vibración”.

El penacho «es demasiado frágil», argumentó Gerard van Bussel, curador de las colecciones de América del Norte y Central de esa institución pública austríaca. Explicó también que, incluso dentro de la misma pinacoteca, no se atreven a bajarlo de la primera planta, donde está expuesto, por miedo a que pueda sufrir cualquier desperfecto.

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