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Recuerda esto si alguien te necesita y no puedes estar ahí

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El desapego permite la libertad y la confianza para abrir camino a un amor más completo

En muchos sitios seguimos confinados, sin poder encontrarnos. Tenemos un familiar o amigo lejos que está pasando por un mal momento o que ha tenido un problema serio y en medio de esta situación no podemos verle, abrazarle o simplemente estar junto a él.

En el fondo sabemos que encontrará el modo de salir adelante, que será capaz de resolver los problemas y aunque no estemos en ese momento presentes, físicamente a su lado, estará bien.

Incluso tal vez podamos compartir herramientas para acompañarle con palabras de sabiduría, consejos y apoyo.

Entonces, ¿por qué sabiendo todo esto es posible que uno se quede con una sensación amarga como si le faltara algo?

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Liudmyla Guniavaia | Shutterstock

Al parecer los sentimientos de frustración o angustia muchas veces están asociados a una conducta de apego más que de amor.

Cuando hay apego nos sentimos que somos desleales si no estamos allí (incluso aunque no hagamos mucho) o que no le estamos amando lo suficiente o de algún modo le estamos fallando. Sentimos que nos necesita y la pregunta más frecuente es ¿qué hará sin mí?

Para mejor

La verdad es que posiblemente siga con su vida. Una vida distinta, pero no una mala vida. Tal vez sea una oportunidad para que esa persona pueda aprender algo nuevo, hacer aflorar una virtud, encontrar ayuda en otros que estén más cerca, ver las cosas de un modo distinto.

En estos momentos de distanciamiento y con situaciones como estas vale la pena hacer un pequeño examen interior y preguntarse: en nuestros afectos ¿hay necesidad o hay amor? y ¿desde qué lugar estamos amando a esa persona? ¿acaso nos sentimos mal porque la verdad es que estamos apegados a una persona?

Estar apegado no trae paz.

El apego es el resultado del miedo, de varias formas de soledad, de vacío. El amor en cambio, abre espacios de libertad para llenarlos completamente.

Se puede vivir sin apego y amando profundamente: una persona que se preocupa y ocupa de la gente que quiere y que no siente la angustia por algo que le falta y que el otro lo tiene que completar.

Cuando uno ama desde una necesidad el foco no es el otro, sino que se trata más bien de cubrir una carencia propia, como ocurre cuando se llora en un duelo.

El llanto no es por el que se está marchando sino por uno mismo, porque uno es el que lo va a extrañar y siente que su corazón se ha desarmado, que hay un agujero doloroso y profundo.

El desapego no es algo malo, egoísta o imposible como se piensa. Nos permite amar sin esa sensación de necesidad y querer por querer desde un lugar de abundancia y donde todo lo hacemos para darnos.

Una cosa es querer, y otra diferente es necesitar. Es posible querer al otro sin necesitar estar con él, sin que ese otro venga a cubrir un espacio o llene un vacío.

Aunque parezca difícil, aun estando lejos y separados, es posible amar porque cuando uno está cubierto en sus necesidades, es capaz de dar un paso hacia adelante y amar más profundamente.

Ha dejado de necesitar para uno y eso le ha dado la oportunidad de amar en libertad y con un corazón íntegro, sin sentir que está dividido.

Cuando se ama desde un lugar de abundancia, dejando de lado la idea de que nos necesitan o necesitamos, nuestro corazón se agranda.

Nos gustaría estar con el otro, especialmente si no lo está pasando bien, pero eso es algo muy diferente a que en realidad necesitemos estar con esa persona.

En esta etapa de pandemia tenemos la oportunidad perfecta para poder repensar nuestros amores y dar un paso hacia uno más completo. Si vemos vacíos trabajar en ellos de manera personal.

La verdad es que no nos pertenece la vida de nadie y tampoco nadie está en este mundo para completarnos o llenar nuestros vacíos.

Si una persona que “nos necesita” es especial para nosotros, seremos capaces darle desde la abundancia un buen consejo, idea o una palabra de aliento.

Si tenemos un corazón lleno de amor centrado en buscar el bien podremos amar mejor, buscar herramientas de todo tipo que le sean útiles, aprender a confiar más en sus dones y fortalezas y, si creemos en Dios, recogernos y confiar en que nunca estará solo pase lo que pase.

El amor no entiende de distancias y se activa con fuerza en aquel corazón decidido a buscarlo y vivirlo más plenamente.

El amor se hace presente en los momentos de mayor tribulación y siempre da fruto porque no hay acto de amor que sea en vano, aunque muchas veces pase desapercibido. Tarde o temprano su efecto será evidente.

Cuando hay abundancia en el corazón, no vivimos apegados a las personas y se es capaz de lo que parece ser imposible: darse en un contexto lleno de distancia como el actual, dejar ir o soltar a alguien muy querido.

Cuando alguien te necesite, recuerda qué es lo que de verdad necesita. Necesita todo tu amor y puedes quedarte tranquilo de que eso bastará.

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