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Tres cuestiones y un añadido sobre la conquista de España a México

CONQUEST
Félix Parra (1845-1919)
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Multitud de comentarios se han desatado en la prensa y en las conversaciones cotidianas en México y en España a raíz de la carta de López Obrador

Tras de que se filtró la carta que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador había enviado al Rey de España Felipe VI y al Papa Francisco, exigiendo una petición de perdón por las atrocidades y violaciones a los derechos humanos de los indígenas, multitud de comentarios se han desatado en la prensa y en las conversaciones cotidianas en México y en España.

Las posturas se han radicalizado y una breve investigación nos trae a cuento tres cuestiones y un añadido que se han convertido –al menos entre los jóvenes de México—en “leyendas negras” que ya, prácticamente, nadie se cuestiona. Son muchas más, pero hemos elegido las más extremas.

Durante la Conquista de México-Tenochtitlan y durante la colonia, murió más gente que en la Segunda Guerra Mundial 

Se trata de un tema muy difundido que necesita precisiones:

En efecto, hubo un choque epidemiológico que devastó la población indígena que habitaba en todo el vasto territorio que conformó la Nueva España (la mitad de lo que ahora es Estados Unidos; México y parte de Centroamérica).

De 25 millones de indígenas (de todas las etnias) que existían en 1519, hacia fines del siglo XVIII habitaban ese mismo territorio, 2.5 millones. En un lapso de 300 años la población indígena disminuyó (de todas las etnias) 22.5 millones.

Se trata del choque epidemiológico más grave de la historia, principalmente por la gripe, la viruela y la peste, cepas europeas para las cuales los naturales no tenían respuesta inmunológica.

Durante la Segunda Guerra Mundial, en un lapso de seis años (de 1939 a 1945), según W. van Mourik: Bilanz des Krieges, Ed. Lekturama, Rotterdam, 1978, murieron 19.562.880 soldados y 47.120.000 civiles; es decir, en seis años, 67 millones de personas. Los cálculos más optimistas dicen que fueron 40 millones; los más pesimistas superan los 100 millones.

Los europeos, criollos y mestizos conformaron, durante todos esos años de la colonia, la minoría poblacional, siendo los indígenas la mayoría.

Lo que es más importante es que fueron los criollos y los mestizos los que más crecieron en los tres siglos que van de la caída de México Tenochtitlan (el 13 de agosto de 1521) a la consumación de la Independencia de México (el 27 de septiembre de 1821). Por fechas estacionales, en 1570 había en Nueva España 3.336.860 indígenas, 11.067 criollos y 2.437 mestizos.

Para principios del siglo XIX, había 2.5 millones de indígenas, 680.000 criollos, y 420.000 mestizos.

Los españoles acabaron con la cultura autóctona, que algunos llaman (en el siglo XXI) “nuestra cultura”

También esto es necesario de ser matizado:

Según los profesores de Historia, Jaime E. Rodríguez (Universidad de California en Irvine) y Colin M. MacLachlan (Universidad de Tulane, Luisana), como consecuencia de la mezcla entre españoles, indígenas, africanos y asiáticos (la mezcla que José Vasconcelos llamó “la Raza Cósmica”) generó una sociedad que distaba mucho de ser una réplica de la sociedad española.

“Los colonos españoles gozaron de oportunidades que no existían en Europa, mientras que muchos indios no solo aprendieron a hacer frente a la incipiente estructura social, sino a beneficiarse de ella. El México del siglo XVI forjó una sociedad más abierta y dinámica que las de la Mesoamérica precolombina o que las de Europa, Asia y África de la época” indican Rodríguez y MacLalahan (*Hacia el ser histórico de México. Una reinterpretación de la Nueva España*. Prólogo de Miguel León-Portilla. Ed. Diana. 1ª Edición, marzo de 2000, p. 202).

Según estos mismos historiadores, este hecho –el de una sociedad mucho más abierta que la sociedad inglesa, que después se desplegaría en Estados Unidos—es “producto de la antipatía hacia todo lo español, fuertemente enraizado en la cultura anglosajona”.

Y la tesis de su libro de 376 páginas es que “la historia de la Nueva España representa un logro extraordinario, sin paralelo en otras partes del mundo” y que la Nueva España, lejos de haber sido un período oscuro de dominación y de robo, formó la base sólida sobre la cual se formó el México independiente”.

Bernal Díaz del Castillo es un testigo de la masacre de los indígenas y la narra en contra de la leyenda de la “buena conquista” que propusieron los españoles

Otras cuestión que hay que explorar desde la perspectiva de la ciencia histórica (la hermenéutica histórica) tiene que ver cómo se escribió el texto, en qué contexto y con qué sentido (Ciertamente, Bernal hace una descripción objetiva de la bravura de los soldados mexicas en la defensa de Tenochtitlan):

TEXTO: El cronista-soldado nació en 1492 y murió en Guatemala en 1580. La Verdadera Historia de la Conquista de la Nueva España, la escribe siendo regidor de la ciudad de Santiago (Guatemala) “de más de 84 años”, sordo y casi ciego, en 1576, es decir, 55 años después de la caída de México Tenochtitlan y 57 años después de haber iniciado la aventura de Cortés en tierras actualmente mexicanas.

Por supuesto, sin ningún soporte técnico excepto la su (en verdad prodigiosa) memoria. El texto es autobiográfico

CONTEXTO: Como buena parte de los conquistadores, Bernal mantuvo una querella con la Corona, concretamente con Felipe II, por las prebendas y derechos que les correspondían por haberle dado a España el territorio de Nueva España. Nunca estuvo satisfecho de lo obtenido (apenas un corregimiento en el Soconusco). Forma parte de los conquistadores que se sintieron defraudados por la Corona en sus méritos y en sus encomiendas.

SENTIDO: Se estableció en Guatemala donde leyó el libro *Historia General de las Indias* escrito por el capellán de Cortés, Francisco López de Gómara. Éste, sin haber estado en México, hizo una descripción de la Conquista en la que enaltecía la figura de Cortés y dejaba a un lado el papel de los soldados.

Entonces escribió su versión de los hecho, para reivindicar su participación, para refutar a los cronistas con información de de segunda mano y para dejar en la memoria la voz del “soldado desconocido”.

Un añadido sobre Isabel y la Inquisición en México

Se dice que Isabel la Católica traja a Nueva España la Inquisición y que la Inquisición mató a miles de personas, sobre todo indígenas, en el tiempo que funcionó en México el Tribunal del Santo Oficio.

Isabel I de Castilla murió en 1504 y la Inquisición se estableció en México con el título de Inquisidor dado a fray Juan de Zumárraga el 27 de junio de 1535

El estudio más detallado, “Autos de Fe”, lo hizo Joaquín García Icazbalceta (Biografías. Estudios. Ed. Porrúa, 1998. Pgs. 353-393) da cuenta del número de Autos de Fe desde la llegada de los españoles hasta los albores de la Independencia de México: en 300 años 41 ejecuciones en persona y 99 en estatua: 140 en total, 0.7 ejecuciones por año.

Pero con una cuestión: Los encausados ausentes eran condenados a pena de muerte pero, lógicamente, por el hecho mismo de no haberlos podido ubicar, se les condenaba “en estatua” en efigie, es decir sólo se ejecutaban a sus “estatuas”, de modo que lo que sucedía es que terminaban quemando un muñeco del tamaño de un ser humano en representación del ausente.

Fueron, entonces, 41 personas ejecutadas en la Inquisición en 300 años. Desde luego, una sola persona ejecutada es algo que hoy la misma Iglesia católica descarta. Pero de ahí a matar “miles” en la hoguera, hay mucho trecho.

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