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¿Cómo cambia nuestra alimentación con la edad?

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Con la edad, cambia nuestro cuerpo, y también nuestras necesidades nutricionales

Lo que necesita comer para mantenerse sano un bebé no es lo mismo que un niño, o las necesidades de una persona mayor no son iguales que las de un joven, o las de un bebé que un adulto. 

Aunque parezca obvio, no lo es para algunos. Hace un tiempo me encontré con una dieta milagro llamada “dieta del potito”. Esa dieta consistía en que los adultos debían alimentarse durante el día con potitos de bebés para conseguir bajar de peso.

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Esto no tiene ningún fundamento científico, pero además la alimentación varía de acuerdo a lo que necesita cada persona y la etapa de la vida en la que se encuentre. Por ejemplo, las vitaminas y minerales, son esenciales en la población más vulnerable (adultos mayores, embarazadas, mujeres en lactancia, niños pequeños) para el buen estado de salud. 

Primera infancia

FATHER
Blueskyimages - Shutterstock

El bebé recién nacido requiere de muchas calorías, que son aportadas a través de la leche materna o leche de fórmula hasta los 6 meses de forma exclusiva. 

A partir de los 6 meses se recomienda comenzar con la alimentación complementaria porque el niño poco a poco aumenta sus necesidades tanto de calorías como de nutrientes, que ya no se cubren totalmente con la leche materna o de fórmula. Es el  momento de comenzar a incorporar progresivamente alimentos variados, carne, pescado, huevos, cereales, frutas, verduras y lácteos para cubrir con las necesidades nutricionales y lograr un correcto crecimiento de todos los niños.

Edad escolar:

FOOD
Shutterstock-Oksana Kuzmina

Abarca un período de tiempo a partir de los 3 hasta los 12 años. Es una etapa de importante adquisición de conocimientos y de desarrollo físico del niño.

Por tanto, el escolar necesita en su alimentación desarrollar con la ayuda familiar hábitos saludables y realizar 5 comidas al día para que no transcurra mucho tiempo entre ingestas. 

A pesar de que ya no es necesario variar lo que come el niño de lo que comen sus padres, sí debemos tener en cuenta y respetar sus señales de hambre y de saciedad, porque nadie mejor que él conoce la cantidad de alimento que necesita.

Se deben incluir alimentos como verduras, arroz, pastas, legumbres, carnes, pescados, huevos, lácteos y frutas. Así como también evitar el consumo excesivo de azúcares e hidratos de carbono que pueden predisponer a la aparición de problemas de obesidad, diabetes, entre otros.

Es un tiempo de aprendizaje de buenos hábitos alimentarios y en el cual se determinará su comportamiento alimentario en la edad adulta.

Adolescencia

Shutterstock

Es una edad en las que se producen muchos cambios físicos y hormonales importantes, esto hace aumentar los requerimientos energéticos y las necesidades de algunos nutrientes más que otros. 

Los requerimientos a cubrir de calcio y fósforo, son importantes ya que es el momento en que se alcanza el pico de densidad ósea y se necesita más que en la etapa escolar. Se debe hacer énfasis en el consumo de lácteos, o alimentos ricos en calcio, carnes, pescados y alimentos ricos en vitaminas y minerales (legumbres, frutas y hortalizas). 

Otro mineral que aumenta y varía con el sexo es el hierro por el incremento de la masa magra y del volumen sanguíneo. Se aconsejan alimentos ricos en hierro, y también en vitamina C que ayuda a aumentar la absorción de hierro.

Adultos

Las necesidades nutricionales en la adultez dependerán de distintos factores que se van modificando a lo largo de la vida de cada individuo. 

Dependerá, por ejemplo, del gusto personal, la educación e información nutricional, las costumbres culturales, lo económico, la disponibilidad de los alimentos, y por supuesto, la edad, el sexo, el peso, las necesidades fisiológicas especiales (embarazo, lactancia, menopausia…), la actividad física (trabajos pesados, ligeros, moderados), así como también del índice de metabolismo basal. 

Para lograr un correcto estado nutricional la alimentación debe ser equilibrada, es decir que debemos aportar alimentos variados (frutas, vegetales, cereales, leguminosas, lácteos, carnes, huevo, frutos secos), en cantidades adaptadas a nuestros requerimientos y condiciones personales. Destacando que es tan importante la cantidad como la calidad de la dieta, y que hay que acompañarla con actividad física, lo que permitirá mantener una buena calidad de vida y prevenir enfermedades.

Adulto mayor

ELDER
Alexander Raths - Shutterstock

A partir de los 60 o 65 años, se produce es una disminución del gasto energético por lo que las calorías totales que se ingieren deben disminuir, pero no así el aporte de nutrientes. Esto último es importante destacarlo porque generalmente el apetito comienza a descender y hay que estar atentos para evitar déficits nutricionales.

El proceso de envejecimiento es propio de la edad, pero tiene consecuencias sobre la capacidad para alimentarse y obtener los nutrientes necesarios. 

Aparecen dificultades en la masticación que provoca gases y estreñimiento, para ello se debe consumir alimentos ricos en fibra, cuando se presenta una baja de secreciones digestivas que retrasan la digestión y hace disminuir la absorción de vitaminas, se tiene que reforzar con alimentos fuente (frutas, hortalizas y jugos naturales). 

Además, la sensación de sed también disminuye, por lo que el consumo de al menos 6 vasos de agua al día es esencial para el buen funcionamiento de los riñones y evitar la deshidratación. 

En los casos que amerite, los ancianos deberán hacer cambios en su dieta, adaptándose a la nueva condición de su aparato digestivo, priorizando aquellos alimentos que les resulten fáciles de tragar y digerir, modificando texturas, consistencias, sabores, con el valor nutritivo que necesitan según sus características fisiológicas, nivel de actividad, y patologías.

Es cierto que en los primeros años de vida la alimentación es fundamental porque es cuando el niño aprende a comer bien y consolida los hábitos alimentarios saludables. Pero si tomamos la decisión de incorporar algún habito saludable, no importa la edad o la etapa de nuestra vida en la que nos encontremos, ese cambio será importante y se verá reflejado en nuestra salud y calidad de vida.  

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