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El “juego de desaparecer por 72 horas”

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Y sus penosas consecuencias

Poco más de 3.000 mujeres han desaparecido en la Ciudad de México en los últimos tres años, y en el vecino Estado de México, 1.481 en los últimos quince años. Nada más entre enero y marzo de este 2016, en la capital del país se han recibido 187 reportes de mujeres desaparecidas. La mayor parte entre 13 y 20 años de edad. Y no es un juego.

Lo que sí es un juego, macabro, es el que se ha puesto “de moda” en las redes sociales, y que ya ha llegado al centro de la metrópoli donde desaparecen mujeres sin que nadie –mucho menos el Ministerio Público—sepa o haga mucho respecto a dónde se encuentran. Casi todas capturadas por la mafia de la trata de personas.

El “juego” viral –que a algunos les ha de parecer divertidísimo, pero que a otros, a los padres de familia, los sume en el abismo y el terror— tiene instrucciones claras: los que le entren a “jugar”, no pueden avisar a nadie, dar señales de vida o dejar pistas a las autoridades acerca de su paradero.

Cuando se cumplen las 72 horas aparecen como si nada, sin decir dónde han estado.

En Facebook y Twitter, este jueguito propio de adolescentes de Australia, Canadá e Inglaterra, se ha vuelto viral.

Son justamente hombres y mujeres entre los 12 y los 18 años que lo están llevando a cabo. Y con ellos, arrastrando a cientos de adolescentes en países como México. Es un “reto”. Como el de la cubeta de hielo.

Pero de aquel podrían pescar un resfriado. De este, pueden provocar terror en su familia.

Según ha publicado el diario mexicano Excelsior, los adolescentes se envían un mensaje de un amigo o un conocido retándolo a desaparecer de su casa durante 12, 24 o 72 horas.

Sin embargo, lo que resulta un desafío “divertido” y “arriesgado” entre adolescentes, involucra sentimientos y a pesar de que el adolescente ofrezca una disculpa el dolor, los padres padecen angustia y estrés.

En Twitter se ha difundido el hashtag #Gameof72 acompañado de comentarios críticos hacia la desconsideración para con los padres que sufren de este juego que podría confundirse con un secuestro.

Y confunde a las ya de por sí bastante confundidas autoridades mexicanas que, producto de la denuncia por desaparición hecha por los papás, desatan la alerta “Amber” por menores desaparecidos.

Y los “jugadores” aparecen al cabo de tres días, sonrientes. Como si hubieran hecho una broma, cuando, en realidad, lo que hicieron fue proteger a las bandas de tratantes, que se escudan en estas triquiñuelas para seguir robando chicos y, sobre todo, chicas.

Al tiempo que se esparce el reto de las 72 horas, en redes sociales padres de familia alertan a sus conocidos sobre esta nueva práctica que ha llegado a México. El siguiente mensaje fue extraído de un perfil de Facebook:

Quiero compartir esto con todos los padres que haya entre mis amigos y familiares. El día de ayer compartí una publicación donde pedía oración por dos niños que habían desaparecido.

Lo que se sabía es que habían llegado el 10 de mayo en el transporte escolar y después salieron de sus casas los dos (son primos) y no habían vuelto.

La Alerta Amber se dio al día siguiente y hoy aparecieron, gracias a Dios. No puedo ni imaginar la angustia de los padres por sus hijos cuando no aparecían y estaban incomunicados.

Al parecer se dice que algunos compañeros de clases sabían que iban a jugar este “estúpido y malévolo juego” menos -obvio- los padres y la comunidad.

Hablemos con nuestros hijos respecto a estas influencias y presiones de las redes sociales, platicando con ellos de lo que conlleva este tipo de “travesuras y tontos retos”.

Que su seguridad es la que se pone en juego y que la salud e incluso la vida de sus padres también. ¡¡Un susto de estos merece un ejemplar castigo!! Y lo peor es que ya llegó a México papás, ¡a platicar con nuestros chavos!

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