Recibe Aleteia gratis directamente por email

¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

¿Un bautismo puede ser nulo?

© Rodrigo Pizarro
Celebración de un bautizo
Comparte

Remotamente, un bautismo puede ser declarado inválido si no existen o si son incorrectas la materia y la forma en su administración

Si nos referimos a los matrimonios, éstos se pueden anular siempre y cuando haya habido, antes de los mismos, algún impedimento dirimente. En los procesos canónicos de anulación lo que se busca es saber si hubo al menos un impedimento dirimente que se desconoció en el momento de realizar un expediente matrimonial; y si lo hay, simplemente la Iglesia declara la nulidad del matrimonio. ¿En fondo qué dice la Iglesia cuando declara nulo, o anula, un matrimonio? La Iglesia cuando declara un matrimonio nulo simplemente está diciendo que no hubo tal matrimonio; que  la pareja nunca contrajo matrimonio, aunque hubo toda la parafernalia exterior.

En el caso del bautismo no se habla propia y canónicamente de nulidad sino de invalidez aunque en el fondo es lo mismo pues anulación e invalidación son sinónimos. Por tanto no se puede hablar de que algún bautismo haya sido nulo en el sentido de que haya existido algun impedimento (porque normalmente no hay nada que impida que un niño sea bautizado; sino que haya sido invalido por la falta de los elementos esenciales para la valida administración del bautismo.

Y, ¿cuáles son? La materia y la forma. Por tanto un bautismo puede ser declarado inválido si no existen o si son incorrectas la materia y la forma; es decir un bautismo “se confiere válidamente sólo mediante la ablución con agua verdadera acompañada de la debida forma verbal” (Código de Derecho Canónico, 849). Un proceso de invalidez de un bautismo, en teoría, canónicamente se podría instaurar si se comprueba que no existieron los elementos esenciales para su valida administración o no fueron los correctos.

Pero es casi imposible que un bautismo sea inválido; prácticamente no existe, dentro de un contexto normal y corriente eclesiásticamente hablando. Y si por casualidad, objetivamente y por alguna circunstancia algún bautismo hubiera podido ser inválido, nadie, del común de la gente, sabría si lo es por desconocimientos litúrgicos y/o teológicos; y si, al menos, la gente podría llegar a sospechar algo creo que nadie haría nada.

Las cosas quedarían así y así se dejarían en manos de Dios. Y así como podría existir la posibilidad de matrimonios validos y, al mismo tiempo, ilícitos (si hubo un impedimento impediente sin la debida licencia del Ordinario del lugar), también puede haber, aunque sea muy remota la posibilidad, la existencia de bautismos validos y, al mismo tiempo, ilícitos.

¿Cuándo un bautismo es ilícito?

Hay dos condiciones: normalmente cuando no haya consentimiento alguno por parte de los padres y cuando no haya esperanza fundada de que el niño va a ser educado en la religión católica (Código de derecho canónica 868). Otra causal, no menos importante, para que un bautismo sea ilícito es cuando el ministro, sin la debida licencia, bautiza en territorio ajeno (Código de Derecho canónico, 862). En caso de peligro de muerte el niño puede ser lícitamente bautizado, aun contra la voluntad de sus padres (Código de Derecho Canónico, 868,2).

Por otra parte ya se sabe que los sacramentos del bautismo, de la confirmación y del Orden Sacerdotal imprimen un sello en el alma llamado carácter. Y como imprimen carácter estos sacramentos no se pueden repetir. Con estos tres sacramentos “si, después de haber realizado una investigación diligente, subsiste duda prudente sobre si los sacramentos mencionados fueron realmente recibidos o lo fueron válidamente, sean administrados bajo condición” (Código de Derecho Canónico, 845,2). Es por esto que en relación con el sacramento del Orden Sacerdotal, no cabe hablar de una reordenación, como no cabe la reiteración del Bautismo o de la Confirmación.

Nb: El tema de los impedimentos matrimoniales merecen profundizarlos muy detalladamente, uno a uno, en otro apartado y momento.

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.