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Trabajo infantil: una realidad dolorosa para el mundo, una herida en América Latina

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Se está celebrando en Brasilia la III Conferencia Global sobre Trabajo Infantil

Del 8 al 10 de octubre se está realizando en Brasilia, la III Conferencia Global sobre Trabajo Infantil, patrocinada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y que reúne a representantes de gobiernos, interlocutores sociales y la sociedad civil, a fin de compartir políticas y experiencias sobre la lucha mundial contra el trabajo infantil.
 
La meta del 2016, imposible de ser alcanzada
 
La Conferencia se realiza pocas semanas después de que el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil de la OIT (IPEC) publicara nuevos datos que muestran una disminución significativa del trabajo infantil en todo el mundo. No obstante, el informe también advierte que el objetivo de eliminar las peores formas de trabajo infantil para 2016 no será alcanzado al ritmo actual.
 
Aunque es difícil obtener datos exactos, algunos estudios calculan que 211 millones de niños de entre 5 y 14 años, más 141 millones de niños de entre 15 y 17 años son “económicamente activos”, esto es, están ocupados en alguna forma de trabajo.
 
El informe «Medir los progresos en la lucha contra el trabajo infantil», publicado el pasado mes de septiembre por parte de la OIT, sostiene que el número de niños trabajadores descendió en una tercera parte desde 2000, de 246 millones a 168 millones. No obstante, esta disminución no es suficiente para alcanzar el objetivo de eliminar las peores formas de trabajo infantil para 2016, una meta acordada por la comunidad internacional.
 
Si bien es cierto que América Latina está por debajo de Asía y del África subsahariana en lo que respecta a trabo infantil, éste no deja de ser una constante en el continente y en el área del Caribe, lo mismo que en el tráfico de personas que cruzan la frontera hacia los Estados Unidos o entre países limítrofes.  Los niños se han convertido en una nueva realidad migratoria.
 
Explotación laboral y sexual de niños
 
Por ejemplo, informa la agencia Fides, el tráfico de niños haitianos sigue aumentando a un ritmo alarmante en la frontera entre la República Dominicana y Haití. No obstante las autoridades locales, organizaciones de derechos humanos y la sociedad civil del Estado dominicano han lanzado la advertencia para que se realicen controles más estrictos en las fronteras entre los dos países, éstos no se han llegado a producir y los pequeños haitianos siguen llegando.
 
Los niños llegan a República Dominicana, especialmente al norte, en la ciudad de Santiago, Santo Domingo y otras, y son explotados por los mismos traficantes para la mendicidad y trabajos peligrosos. Además, muchas veces solos y abandonados en las calles, se convierten en presa fácil para los pedófilos.
 
Por otro lado, en Nicaragua las cifras de menores que sufren explotación laboral y abusos sexuales son de causar alarma. Durante los últimos cinco años la tasa de crecimiento de los menores explotados en el mundo laboral ha aumentado entre 25 y 30 por ciento al año.
 
Actualmente en Nicaragua hay 238 mil niños trabajadores. Son los números que se desprenden de los datos publicados por la Federación de Organizaciones para el Desarrollo Local (Fodel). Son cifras alarmantes, menores sobre-explotados que en vez de ir a la escuela, trabajan hasta 18 horas al día en los campos, fábricas, casas particulares, e incluso son víctimas de abusos sexuales.
 
Los departamentos que hacen un mayor uso de los niños trabajadores son los de Jinotega y Matagalpa, en particular, para la cosecha de café, mientras que en el departamento de León son explotados en los campos. El fenómeno se ve agravado por el desempleo de los padres que obliga a los niños a tener que contribuir en la economía familiar.
 
Acogida y desarrollo: un ejemplo positivo
 
Pero no todo está perdido en este tema en América Latina.  En Pereira, ciudad colombiana a 250 kilómetros al oeste de Bogotá, en los últimos años, el abuso de los menores en el ámbito laboral ha disminuido en gran medida gracias a algunos programas para restaurar los derechos humanos de todos los niños, niñas y adolescentes en la ciudad.
 
Uno de los programas, denominado “Acogida y Desarrollo”, está apoyado por la ONG Mundos Hermanos junto con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF. En los últimos cuatro años, gracias a este programa, más de 126 pequeños han sido reintegrados en la sociedad. Se trataba de adolescentes explotados para llevar las bolsas de personas que compraban en las calles, o en algunos casos para la venta de drogas alucinógenas.
 
Actualmente la ONG Mundos Hermanos de Pereira asiste 212 niños y adolescentes
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