Cuando el nuevo cardenal argentino Víctor Manuel Fernández tomó posesión de su cargo de prefecto el pasado septiembre, se abrió una nueva era en el dicasterio para la Doctrina de la Fe, el antiguo Santo Oficio, que había estado marcado por el largo mandato del cardenal Joseph Ratzinger, que lo dirigió de 1981 a 2005. De la situación de las madres solteras a la conservación de las cenizas de los difuntos, surgen nuevos enfoques pastorales en los numerosos textos publicados por este dicasterio
"El hecho de ser madre soltera no impide el acceso a la Eucaristía". Para recordarlo, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha publicado esta semana en su web una carta aprobada por el Papa Francisco, como viene siendo habitual con el nuevo prefecto, el cardenal Víctor Manuel Fernández. Interrogado por un obispo de la República Dominicana, el Vaticano salió en defensa de estas mujeres que "han elegido la vida", instándonos a mostrarles compasión.
Es mucho lo que está en juego. En ciertos contextos, las situaciones canónicas "irregulares" pueden implicar a la mayoría, o incluso a la casi totalidad, de los participantes en la vida de una parroquia. "Si solo diera la comunión a los que están perfectamente en regla, nadie podría comulgar", señalaba monseñor Jean-Paul Vesco durante el Sínodo sobre la Familia. Este dominico francés, entonces obispo de Orán (Argelia), acompañaba a una comunidad católica formada principalmente por emigrantes africanos cuya vida era caótica y llena de sobresaltos.












