El 26 de noviembre de 1504 fallecía en Medina del Campo la reina Isabel I de Castilla. Atrás dejaba uno de los reinados más ricos en la historia de España, años en los que demostró que una mujer era capaz de gestionar con audacia y determinación un reino y todos sus cada vez más extensos dominios
La reina dictó su testamento pocas semanas antes de morir, "estando enferma de mi cuerpo de la enfermedad que Dios me quiso dar y sana y libre de mi entendimiento". En él, no solo puso orden en las cuestiones más prosaicas y materiales de sus reinos y sus enseres personales. En el texto se resume la personalidad de una reina sabia y poderosa como fue la reina Isabel la Católica, reina de Castilla.












