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¿Dónde encontramos a Jesús?

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Shutterstock I Aleksandr Khmeliov

Claudio de Castro - publicado el 20/06/22

5 respuestas para que puedas llegar directamente a Dios y disfrutar de su plenitud ya

¿Dónde está Jesús?

«El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él«

Juan 6, 56

Me encanta escuchar con atención las homilías de los sacerdotes, siempre aprendo cosas interesantes.

Esta tarde, en la misa de 6:00 p.m. por ejemplo, durante su homilía en la iglesia de Lourdes, el padre Antonio hizo una pregunta que nos dejó reflexionando:

“En Mateo 28 Jesús nos dijo: “Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”. Muy bien, ahora la pregunta… ¿dónde lo encontramos? ¿Lo han pensado alguna vez?”.

Mi mente viajó a las Sagradas Escrituras y allí encontré algunas repuestas.

Siempre que tengo inquietudes acudo a mi gastada Biblia y allí están las repuestas. Por eso aconsejo a los católicos que abran sus Biblias y la lean. Dios tiene mucho que decirnos en la Biblia, pero no lo estamos escuchando.

¿Dónde encontramos a Jesús?

1EN LA EUCARISTÍA

Busquemos en la Biblia Mateo 26, 26-28

«Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: «Tomad, comed, éste es mi cuerpo.» Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: «Bebed de ella todos, porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados.»

Más claro que el agua en una tinaja, en la santa Eucaristía está Jesús VIVO. Se encuentra presente en cada hostia consagrada por un sacerdote católico. Y es algo tan serio que se nos advierte:

«Cada uno, pues, examine su conciencia y luego podrá comer el pan y beber de la copa. El que come y bebe indignamente, come y bebe su propia condenación por no reconocer el cuerpo

1 Corintios 11, 26-27

El Catecismo 1378 nos dice: “En la liturgia de la misa expresamos nuestra fe en la presencia real de Cristo bajo las especies de pan y de vino”.

2MORANDO EN NOSOTROS

Cada vez que comulgas devotamente y en gracia de Dios te conviertes en un sagrario vivo. Además tenemos una promesa extraordinaria. Está en Juan 14, 23:

“Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él

3EN MEDIO NUESTRO

Una maravillosa referencia sobre dónde encontrar a Jesús está a la vista en Mateo 18, 20:

«Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos»-

Jesús camina a nuestro lado y no somos capaces de reconocerlo. Nos ocurre igual que a aquellos discípulos que iban camino de Emaús.  Si supieras cuántas veces lo has tenido a tu lado…

«Aquel mismo día dos discípulos se dirigían a un pueblecito llamado Emaús, que está a unos doce kilómetros de Jerusalén, e iban conversando sobre todo lo que había ocurrido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se les acercó y se puso a caminar con ellos, pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran«.

Lucas 24, 13-16

4EN EL PRÓJIMO QUE SUFRE

¿Sigues con tu Biblia en la mano? Si aún no la tienes anda a buscarla. Esto se pone interesante. Vamos a ver lo que nos dice Mateo 25:

«Entonces los justos le responderán: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?» Y el Rey les dirá: «En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis«.

5EN LOS POBRES

A muchos santos se les apareció Jesús en la forma de un pobre, seguro tratando de hacerles comprender dónde podían encontrarlo.

Recuerdo un relato sobre un hombre que deseaba ver a Jesús y lo invitó a su casa para cenar. Un pobre tocó la puerta de su casa y lo echó. Así se sucedieron uno tras otro y al final el mismo Jesús se apareció:

—Maestro, ¿por qué no llegaste?

—Cinco veces toqué tu puerta y cinco veces me echaste de tu casa.

Me hizo recordar las palabras de un santo que admiro mucho, san Alberto Hurtado. ¿Lo conoces?

Fue un sacerdote chileno. Solía decir: “El pobre es Cristo”. Me encantaba reflexionar sobre esas simple palabras: “El Pobre es Cristo”.

Cristo vaga por nuestras calles en la persona de tantos pobres dolientes, enfermos, desalojados de su mísero conventillo. Cristo, acurrucado bajo los puentes en la persona de tantos niños. ¡Cristo no tiene hogar! ¿No queremos dárselo nosotros? “Lo que hagan al menor de los pequeños, a Mí lo hacen”, ha dicho Jesús.

El prójimo, el pobre en especial es Cristo en persona. El pobre suplementero, el lustrabotas, la mujercita de tuberculosis piojosa es Cristo. El borracho… no nos escandalicemos: es Cristo. Insultarlo, burlarse de él, despreciarlo, es despreciar a Cristo.

Por eso cada vez que un pobre se acerca a mí trato de verlo con los ojos del alma para reconocer a Cristo en él.

¡Qué bueno eres Jesús!

¿A dónde más piensas que podemos encontrar a Jesús? Escríbeme y cuéntame. Te dejo mi email personal: cv2decastro@hotmail.com

¿Puedo pedirte un favor? Cuando vayas a verlo al Sagrario dile: “Jesús, Claudio te manda saludos”.

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