Si la muerte de san Romero motivó un conflicto, ¿su intercesión no podría ser eficaz para acabar con otra guerra, la de Ucrania?
Acabamos de pasar el 42 aniversario del asesinato de san Óscar Romero (24 de marzo de 1980) mientras oficiaba Misa en la Capilla del Hospital de la Divina Providencia, y su apoteósico funeral (30 de marzo) en la Catedral Metropolitana del Divino Salvador del Mundo, en el corazón de San Salvador.
Para gran cantidad de estudiosos de la historia del conflicto civil que enlutó a la República de El Salvador por doce largos años (del 15 de octubre de 1980 al 18 de enero de 1992), el asesinato de San Romero a manos de un Escuadrón de la Muerte fue el que prendió la mecha de la guerra que dejó cerca de 75,000 muertos (la mayoría civiles), 550,000 desplazados internos y 500,000 refugiados en otros países.







