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Lo que no se publica también importa

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Pixabay

Carlos Padilla Esteban - publicado el 24/11/21

No necesito fotografiar o contar todo lo que he hecho para que alguien lo recuerde, Dios lo ve

Parece que si algo no hace ruido no existe.

Un árbol cae en el bosque y hace ruido. Lo escucho, lo veo caído y existe. Mil árboles crecen en silencio. No veo su crecimiento, no noto los cambios. Es como si no crecieran.

Si no tengo foto de un momento especial en mi vida es como si no hubiera ocurrido.

Intento retener todos mis momentos, todas mis experiencias. Guardo los recuerdos como algo sagrado.

Si no hay foto es como si no existiera. Pero mi recuerdo, el del corazón, hace posible que siga existiendo, aun sin poder verlo plasmado en una foto.

El silencio también tiene un valor

GIRL, EAR,

Si no hablo y doy mi opinión en un encuentro es como si no hubiera estado presente. No tengo nada que decir, pero sí escucho.

Escuchar es importante, pero lo que queda es lo que alguien dijo, lo que gritó, lo que pidió. Mi escucha silenciosa no queda registrada en ninguna parte. Nadie toma nota de mis silencios, nadie los anota.

Así de duro puede ser vivir esta vida. No quiero olvidar lo que asegura Gregorio de Nisa:

«Gracias al silencio, aprendemos el arte de hablar».

Cardenal Robert Sarah, La fuerza del silencio, 66

¿Lo que no está en las redes sociales no existe?

Cuanto más sepa escuchar hablaré con más verdad y más prudencia.

Me puede gustar lo que haces, puedo amar lo que vives, puedo agradecerte por lo que me entregas, pero si no te lo digo, si no lo expreso, si no lo manifiesto con voz audible, es como si tu entrega no valiera la pena o como si nunca hubiera sucedido.

Es duro el silencio que se guarda. Son duras las omisiones cuando dejo de hacerle un bien a mi hermano.

Tengo claro que la conversación que no queda grabada, parece que nunca tuvo lugar.

El encuentro que decidió mi vida, ese que sucedió en la intimidad de mi cuarto, si yo lo olvido, al no estar registrado en ninguna parte, es como si no existiera.

Existo cuando aparezco en la foto, en el video. No existo cuando callo y no se me ve por ningún lado.

Mi silencio en las redes sociales es prueba de mi inexistencia.

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Afán por aparecer

La ausencia de palabras en mi alma puede ser síntoma de mi pudor, de mi vergüenza o puede deberse a mi miedo a decir lo que pienso.

No hacer ruido y pasar desapercibido por esta vida no está de moda. Me dicen que haga ruido, que grite, que diga lo que pienso.

Me animan a no ser cobarde y decir mi punto de vista, y manifestar así mi forma de vida.

Quiero existir en este mundo en el que se valora todo lo que se ve, lo que se lee, lo que se oye.

Si no te digo lo que hice puede que el mundo lo olvide. Si no te escribo lo que siento puede que muera el sentimiento sin ser conocido.

Un gran descubrimiento

GIRL, WATERING, FLOWERS

El amor que nadie conoce es como si no existiera, pero existe. Es que resulta que lo oculto existe, ese es el gran descubrimiento del que mira la vida con el corazón.

Hay vidas entregadas en silencio, muertes silenciosas, gestos de amor heroico que nadie ve.

No necesito contarte todo lo que he hecho para que alguien lo recuerde. Dios lo ve. Y con eso me basta.

¿O no es suficiente?

Sí, lo es, lo que de verdad cambia el mundo son gestos ocultos de los que nadie habla.

No hace falta contar todo lo que hago. No es necesario decir que amo para estar amando. No por verme en una foto estuve en ese sitio.

Mi anonimato tiene un valor grande. El silencio vale mucho. No la omisión, porque supone no hacer lo que deseo, lo que vale.

No hace falta difundirlo todo

Son mis obras ocultas las que existen aunque no hable de ellas. No necesito que me agradezcan todo lo que he hecho.

Y no es necesario que el mundo sepa lo bueno y caritativo que soy. Mi generosidad puede permanecer callada y no pasa nada. El bien ya está hecho.

No tengo que saber todo lo que haces ni dónde estás en cada momento. Y no por no saberlo puedo pensar que haces algo malo.

No saber algo no es tan malo, me da paz. La ignorancia, dice el dicho, es atrevida.

Porque el que no sabe las posibles consecuencias de sus actos es más audaz que aquel que conoce lo que le puede pasar.

El poder de lo oculto

Permanecer oculto salvando el mundo tiene más valor que hacerlo dando voces.

No valen más los tres años de vida pública de Jesús que esos treinta años oculto en Nazaret en los que vivió amando oculto, en silencio.

Todo tiene el mismo valor. Lo que se ve y se hace público. Lo que se guarda en alma como un tesoro privado.

No por no contar algo deja de tener valor. Y no necesariamente mi vida guardada es menos valiosa que mis gestos públicos. Vale todo lo mismo y todo importa.

Estoy construyendo el reino de Jesús con mis palabras, con mis silencios, con mis gestos conocidos y con las obras de amor silenciosas que voy viviendo.

El ruido no es lo importante, sino el gesto de enterrar la semilla bajo la tierra y dejar que crezca sin hacer mucho ruido.

Lo que no sé sigue siendo importante. Y lo que no cuento nunca voy a olvidarlo.

El amor que vivo es real, aunque otros no lo sepan. El amor que doy sin que se note. O mi vida partida sin que otros lo valoren.

Amar doliendo muy dentro, sin gritar por ello. Acompañar al que sufre aunque nadie lo sepa.

Que nadie tenga que saber lo que he entregado. No tiene valor la vida sólo cuando se ve.

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