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De Iñigo a San Ignacio

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IGNATIUS

Crédito: Shutterstock | Bernardo Ramonfaur

Iñigo podría haberse abatido, ceder ante el peso abrumador de la desdicha. Y ahí habría acabado su triste historia. Pero no es así como ocurrió.

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La historia cuenta que el reino de Navarra estaba en poder de Castilla desde 1512. Corría el año 1521, hace ahora medio siglo, cuando tropas franco-navarras intentaron expulsar a los castellanos.

Se rebelaron varias ciudades. Entre ellas Pamplona, en cuyo interior se encontraba el guipuzcoano Iñigo López, de Loyola, luchando a favor de las tropas castellanas. El 20 de mayo de aquel año lo alcanzó una bala de cañón. La pierna izquierda queda herida; la derecha se ha quebrado por varios sitios. Tres días después cae el castillo.