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El santo que «nació sin nacer y fue mártir sin morir»

Raymond Nonnatus
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La apasionante historia de san Ramón Nonato, el patrón del buen parto

San Ramón Nonato nació en Portell, en la actual provincia de Lleida (España) y comarca de La Segarra, en una fecha en torno a 1303. Por aquel entonces el pueblo pertenecía al vizcondado de Cardona, uno de los linajes catalanes más influyentes.

Se le llamó Nonato (del latín nonnatus, no-nacido) porque nació dos días después de fallecer su madre.

El vizconde de Cardona fue quien con su espada sacó del vientre de su madre al niño practicándole una raja lateral, que está considerada como intento de cesárea. Se le bautizó inmediatamente y el vizconde fue su padrino.

En la casa donde nació el santo se encuentra hoy la ermita de San Ramón. En el dintel de la puerta puede leerse en mayúsculas grabadas en la piedra: «Ací es nat Sant Ramon Nonat» (Aquí nació san Ramón Nonato).

Ramón Nonato estaba emparentado con la casa señorial de Cardona en tanto que procedente de un hijo ilegítimo de aquella estirpe.

Huérfano de madre y con un padre centrado en las labores del campo, el pequeño Ramón vivía en el pueblo y acostumbraba a acudir a la cercana ermita de san Nicolás, a rezar a la imagen de la Virgen. Era un niño piadoso, que fue creciendo en la fe.

El pequeño tomó contacto con los mercedarios, de la Orden de frailes mendicantes que un siglo antes había fundado san Pedro Nolasco en Barcelona.

Los frailes iban por los pueblos practicando la caridad, evangelizando y pidiendo limosnas que habían de servir para redimir cristianos cautivos en África.

Ramón, al conocer este carisma, sintió atracción por este tipo de vida religiosa y decidió hacer voto de celibato.

Expresó a su padre que quería ser mercedario, pero este se opuso, porque prefería tener un hijo que le ayudara en las tareas agrícolas y ganaderas.

Sin embargo, de nuevo el vizconde de Cardona intervino para que el muchacho pudiera ingresar en el seminario de la Orden de la Merced en Barcelona y allí recibiera la formación necesaria.

San Ramón es nombrado redentor y viaja en cuatro ocasiones para lograr la redención de los cautivos. En Andalucía (dentro de la Península Ibérica) negociará la liberación de 233 cristianos. En Argel, ya en África, redime a 140 cautivos  y cinco años más tarde a otros 150.

Sin embargo, en África, tanto en el segundo viaje como en el cuarto, la suma de dinero que los musulmanes piden por el rescate de cristianos es tan alta que Ramón Nonato acepta quedarse como rehén hasta que no se complete el pago. Esta es la labor mercedaria a la que Dios le llama, y de manera heroica.

Los captores no veían con buenos ojos que el prisionero cristiano evangelizara a los otros cautivos ni mucho menos a otros musulmanes, por lo que no se conforman con la prisión y lo torturan.

Le agujerean la boca y se la cierran con un candado, que solo abren para que coma. De él se dice que «nació sin nacer y fue mártir sin morir».

La fama de santidad que comenzaba a tener san Ramón Nonato hizo que el Papa lo nombrara cardenal desde Aviñón.

Oficialmente se ejecutó el nombramiento, aunque no llegaría a serle impuesto el capelo cardenalicio, debido a que primero san Ramón dio largas para no ir y así seguir con su vida de mercedario, y más tarde porque falleció en el camino, cuando se encontraba en el castillo de Cardona. Tenía 36 años.

Inmediatamente se produjo un interés notorio entre quienes querían quedarse con los restos mortales de san Ramón Nonato.

De una parte, Portell (donde había nacido), y de otra Cardona (por sus lazos de sangre y su importancia en el mundo eclesiástico).

Para resolver la diatriba, se colocó el féretro sobre una mula y todos aceptarían el lugar donde la mula indicara. El animal no escogió Portell ni Cardona, sino el lugar de la ermita de san Nicolás adonde san Ramón tantas veces había acudido de niño a rezar. Así comenzaría allí el que hoy es monasterio de San Ramón (Sant Ramon en catalán).

San Ramón Nonato fue beatificado por el papa Urbano VIII el 9 de mayo de 1626. En 1657, el papa Alejandro VII lo canonizó, incluyéndolo en el Martirologio Romano.

En su iconografía, se le representa con vestes cardenalicias, la palma del martirio en una mano y la custodia en la otra mano, que recuerda su intensa devoción a la Eucaristía.

Cuenta la tradición que antes de morir, san Ramón pidió el santo viático y, como no hubo quien se lo administrase, se dice que el mismo Jesucristo, con un gran cortejo de ángeles, le dio el Santísimo Sacramento de su Cuerpo y Sangre». Así se lee en una cartela en la capilla del santo en el monasterio de San Ramón (Lleida, España).

A san Ramón Nonato se encomiendan las mujeres embarazadas para tener un buen embarazo y un parto sin peligro.

También las comadronas (llamadas asimismo matronas o parteras) y los ginecólogos. Igualmente se ponen bajo su protección los recién nacidos y las personas acusadas falsamente.

San Ramón Nonato es patrón de República Dominicana.

La fiesta de san Ramón Nonato era de ámbito universal desde 1681, pero la reforma del calendario hizo que quedara restringida a culto local porque la comisión encargada por el Papa no pudo encontrar suficiente documentación histórica acerca del santo.

Sin embargo, en los últimos años se ha podido establecer mejor su biografía. El libro más reciente es del padre Joaquín Millán Rubio, historiador, autor de San Ramón y su santuario, editado por la Orden de la Merced en 2020.  Gracias a sus aportaciones se ha elaborado este artículo a partir de los datos históricos de que se dispone en la actualidad.

 

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