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12 clásicos que hablaron de epidemias y muerte

ZARAZA

Kuma Kum/Unsplash | CC0

Dolors Massot - publicado el 12/05/20

La literatura universal cuenta con obras que tomaron como referencia la peste negra, la tuberculosis y otras enfermedades que diezmaron la población a lo largo de los siglos.

Estas son 12 obras de la Literatura Universal que han expresado, en diversas lenguas y a lo largo de los siglos, el sentir de la naturaleza humana ante temas tan trascendentales como la muerte, la enfermedad y el sufrimiento. Están ordenadas cronológicamente.

Black Death
Public Domain

Decameron.

Giovanni Boccaccio, 1353.

Boccaccio ambientó su obra en la Florencia de 1348, cuando la ciudad fue azotada por la peste bubónica. Siete muchachas y tres jóvenes deciden huir de la epidemia y encerrarse en un castillo a las afueras. Cada día, cada uno deberá inventar un cuento en torno a un tema propuesto.

En total, el libro reúne 101 cuentos que van de lo alegórico a lo erótico. Este aspecto es el que más ha trascendido: Pasolini hizo una versión cinematográfica en 1971.

El Decamerón se considera un modelo precedente de la novela moderna por su estructura y un testimonio del Renacimiento, que surgió en la primera mitad del XIV en Florencia. También se le toma como referente de la experiencia de la peste. Esta cita de la obra lo prueba: «¡Cuántos valerosos hombres, cuántas hermosas mujeres, cuántos jóvenes gallardos a quienes no otros que Galeno, Hipócrates o Esculapio hubiesen juzgado sanísimos, desayunaron con sus parientes, compañeros y amigos, y llegada la tarde cenaron con sus antepasados en el otro mundo!».

Por su inmoralidad, el libro fue condenado por la Inquisición. Aunque la lista de libros prohibidos desapareció, sigue estando considerado «literatura para adultos».

Diario del año de la peste.

Daniel Defoe, 1772.

En realidad, el título en inglés aseguraba ser «Diario…, escrito por un ciudadano que fue testimonio de ello en Londres». Se refería a la plaga que sufrió la City en 1665 y aparentaba ser anónima. La obra tuvo un éxito rotundo de público y Defoe pasó a ser escritor de renombre.

Su mérito consistió en describir de manera casi realista las escenas de horror que imaginó que debían haberse vivido en una ciudad donde había gran cantidad de muertos a diario y las condiciones higiénicas eran deplorables.

Defoe se hace una idea de cómo debía ser la cuarentena en aquellas condiciones, con información confusa y una idea oprimente de las posibilidades de sobrevivir. Pero él mismo era una información confusa puesto que su obra es puramente ficción.

El último hombre.

Mary Shelley, 1826.

La hoy famosa autora de «Dr. Frankestein» hubo de soportar en vida numerosos fracasos y dolores. Entre ellos, la muerte de tres de sus 4 hijos y de su esposo, el poeta Percy Shelley. La escritora volcó en «El último hombre» una fórmula de curación particular, pese a que se encontraba sumida en una fuerte depresión. La novela parte de la existencia de una pandemia que lleva a la muerte a todos, hasta «el último hombre». Destrozado, cree que debe acogerse a los pensamientos más nobles para salir adelante y llevar una vida armoniosa.

Boccaccio, Manzoni e il Coronavirus
Public Domain
Boccaccio y Manzoni.

Los novios.

Alessandro Manzoni, 1827

Está considerada la obra cumbre de la literatura italiana. Narra la historia de amor entre Renzo y Lucía, que por diversos avatares se ven cruelmente separados. Al fin el amor triunfa sobre todos los impedimentos a que deberán enfrentarse los protagonistas.
La novela está ambientada en la Lombardía de 1628-1630 y refleja la epidemia de peste que arrasó la zona en 1630.

Es una novela muy recomendable, en la que hay acción y reflexión. Un clásico en el que aparecen personajes con muchas facetas, llenos de virtudes y defectos. Manzoni logra retratar la complejidad del ser humano, capaz de emprender grandes acciones o someterse a las más denigrantes bajezas.

Wikimedia | CC

Edgar Allan Poe.

La máscara de la muerte roja.

Edgard Allan Poe, 1848.

Es uno de los cuentos de terror más famosos de Poe. La historia parece conocida: un grupo de 1.000 aristócratas están decididos a burlar la «muerte roja» (trasunto de la peste) y se encierran en un castillo, por invitación del príncipe Próspero, para disfrutar al máximo de todo tipo de placeres.

Estos poderosos no quieren compartir con nadie más su confinamiento voluntario, por lo que sellan el acceso al castillo, para que ningún contagiado pueda entrar. «Había hermosura y vino. Toda la seguridad estaba dentro», escribe Poe. Y así transcurren cinco meses, hasta que un día el príncipe convoca a todos a un baile excepcional.

No hace falta hacer «spoiler» para imaginar cómo sigue.

VENICE
Shutterstock | Alessandro Mazzola
Venecia.

La muerte en Venecia.

Thomas Mann, 1912.

Es una novela corta, precursora de «La Montaña Mágica» en algunos aspectos. El protagonista, Gustav von Aschenbach, es un artista que viaja a Venecia para recibir inspiración ya que se encuentra en plena crisis de madurez. Busca desesperadamente la belleza en la ciudad de los canales cuando topa con un joven hermoso, Tadzio. Siente atracción física hacia él, pero intelectualmente decide mantenerse a distancia por miedo al rechazo.

En esos momentos en Venecia aparece un brote de cólera que las autoridades se niegan a hacer público para no espantar a los turistas. El rumor se extiende y, pese a que todos los extranjeros deciden marcharse, Aschenbach prefiere seguir contemplando a su idolatrado «descubrimiento». El deseo inalcanzable topa entonces con la cruda realidad.

En 1971, el realizador italiano Luchino Visconti llevó a la gran pantalla la novela bajo el título «Muerte en Venecia». Cambió la profesión del protagonista, que en la versión cinematográfica pasaría a ser músico.

La montaña mágica.

Thomas Mann, 1924.

Hans Castorp es el protagonista de esta novela ambientada en un balneario, al que llega en un principio como visitante. La enfermedad, concretamente la tuberculosis, es para muchos el motivo de encontrarse confinados en un ambiente alejado de la familia y que origina otro sentido del espacio y del tiempo, pero sobre todo de la vida misma. Hay reflexiones, diálogos, descripciones… que fluyen y crecen en la mente del lector.

Mann se inspiró en visitas que hizo a su esposa, convalesciente en un balneario de Davos (Suiza), para hacer un retrato de la burguesía decadente que precedió a la Primera Guerra Mundial.

La presencia de la muerte genera diversas actitudes en los personajes de esta novela psicológica, considerada uno de los grandes referentes de la literatura europea.

Floradas na Serra.

Dinah Silveira de Queirós, 1939. 

Dinah Silveira de Queirós es una de las autoras más relevantes de la literatura brasileña del siglo XX. Se dio a conocer con esta su primera novela, «Floradas na serra» (Floración en la sierra), que se localizaba en un sanatorio de Campos de Jordao, una población del sur de Brasil con un clima famoso por sus propiedades medicinales.

En su aislamiento, los enfermos reflexionan sobre la vida, el amor y la muerte.

La obra de Silveira de Queirós sigue hoy inédita en español.

RATS
Shutterstock | Hein Nouwens
Las ratas son uno de los indicios de la peste en Orán, en la novela de Camus.

La peste.

Albert Camus, 1947

En esta narración, la ciudad de Orán (Argelia) se ve sumida en una epidemia de cólera (en realidad ocurrió una situación similar en 1849). En la novela de Camus, se trata de una ciudad sin Dios, donde únicamente la solidaridad entre médicos puede salvar a la población del desastre total. Este es el valor, en la mentalidad del padre del existencialismo, y la prueba de que la unión entre los seres humanos es la única posibilidad de salvación.

La peste, en la obra de Camus, es el «absurdo» a que está sometida la persona. El ser humano debe enfrentarse a la autoridad porque esta es cruel y déspota (en ello se ha visto una metáfora de la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial pero también una metáfora política atemporal).

En su concepción atea, cobra fuerza la idea de una libertad individualista en el hombre que se vuelca en la ayuda a los demás para salvarse a sí mismo.

El húsar en el tejado.

Jean Giono, 1951.

Un húsar (soldado de caballería ligera) de origen italiano trata de regresar a su país desde Francia. Es 1838 y hay una epidemia de cólera. En su viaje por la Provenza, es perseguido por el ejército. La gente permanece en confinamiento en sus casas para evitar el contagio y no es fácil lograr acogida. Sin embargo, el trayecto se vuelve mucho más complicado cuando a Angelo se le acusa de haber envenenado el agua de una fuente.

GABRIEL GARCIA MARQUEZ
AFP PHOTO / SCANPIX SWEDEN / BERTIL ERICSON
Gabriel García Márquez, premio Nobel de Literatura.

El amor en los tiempos del cólera.

 Gabriel García Márquez, 1985.

La novela narra la historia de Fermina Daza y Florentino Ariza, quien le juró amor a ella durante más de 50 años (aunque se hizo cuento largo, como se pueden imaginar en un novelón de Gabo). La boda entre ellos no fue posible en su juventud, pero a la muerte del esposo de Fermina, el doctor Juvenal Urbino, reaparece Florentino a la puerta de su casa. Ha logrado una posición social notable -de la que carecía en su juventud- y está dispuesto a cumplir su deseo.

García Márquez se basó en las dificultades que tuvieron que superar sus padres para casarse finalmente, y enmarcó la historia familiar (muy enriquecida en la ficción) en un Caribe situado temporalmente entre finales del siglo XIX y la primera mitad del XX. Non hay referencias exactas a una ciudad real, aunque sí datos y personajes colombianos, país de origen del novelista.

El momento histórico está lleno de zozobra, causada en parte por la enfermedad del cólera, muy extendida en aquel momento en Europa y América Latina. Aunque el tema central de la novela es el amor, la epidemia es importante en relación con la vida de los protagonistas, sobre todo por la profesión del marido de Fermina.

Ensayo sobre la ceguera.

 José Saramago, 1995

“Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, ciegos que ven, ciegos que, viendo, no ven”. Es una cita del propio José Saramago, premio Nobel en 1998. Inventó la epidemia de una enfermedad que no existe, la ceguera blanca, que ataca a todo el mundo a excepción de la narradora, que es la mujer de un médico.

La novela, articulada en torno a 6 personajes, es una metáfora amarga cargada de crítica a la sociedad. Su idea del mundo la plasmó en la propia definición de sí mismo: «Alguien que, al escribir, se limita a levantar una piedra y a poner la vista en lo que hay debajo». Y añadía: «No es culpa mía si de vez en cuando me salen monstruos».


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