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5 maneras fáciles y rápidas de recortar tu presupuesto

SECOND HAND
SpeedKingz | Shutterstock
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Si estás intentando ahorrar dinero, prueba a aplicar estas estrategias

El otro día me encontré con un meme que me hizo pensar un buen rato. Venía a decir algo así:

¿Cuál es la mejor forma de derrochar 10.000 euros al año? Gastar 27,40 euros al día en compras fuera de presupuesto. 

Hice los cálculos y, en efecto, las cuentas cuadran. ¡Qué agobio!

Se pueden gastar fácilmente 27,40 euros al día en cosas como peluquería, comer fuera, ropa… y puede no parecer gran cosa pero si multiplicamos esa misma decisión por cientos de veces, el gasto ya adquiere dimensiones mayores.

Si quieres es tener más ingresos disponibles a los que recurrir, la manera más fácil y rápida para conseguirlo es reducir gastos. Después de todo, euro que no gastas es euro que ganas.

Sin embargo, quizás ya estés tomando decisiones responsables dentro de un presupuesto estudiado y no creas posible poder recortar mucho más. Tal vez estos cinco consejos llevarán tu gestión del presupuesto a otro nivel.

1. Anótalo para más tarde

Empecé a aplicar este consejo con mis hijos antes de descubrir que funciona estupendamente conmigo misma también. Cuando estamos en alguna tienda y empiezan a pedir cualquier juguete que vean aleatoriamente, les digo: “Lo anotaré en tu lista de cumpleaños (o de Navidad)”.

Prometer apuntarlo para otro momento hace que dejen de pedirlo y para cuando llega su cumpleaños o la Navidad ya se han olvidado por completo del asunto.

La versión adulta de este consejo es que cuando veo algo que quiero comprar y que no está contemplado en mi presupuesto lo escribo en una nota de mi teléfono.

Hay algo en ponerlo por escrito que satisface la necesidad de llevártelo a casa en ese preciso momento. Al final de la semana, reviso la lista. Si todavía quiero el artículo en cuestión, lo compro, pero la mayoría de las veces ya no lo quiero después de unos cuantos días.

2. Compra de segunda mano

Comprar en tiendas de segunda mano está muy de moda ahora mismo gracias a diferentes y aplicaciones plataformas tipo Facebook Marketplace. Reutilizar algo en lugar de comprarlo nuevo es además bueno para el planeta. Por supuesto, no todo puede comprarse de segunda mano, pero hay muchísimas cosas que sí: coches, muebles, ropa, libros, incluso ordenadores y tabletas restaurados que pueden encontrarse prácticamente como nuevos y mucho más baratos.

Comprar de segunda mano es una gran estrategia especialmente cuando necesitamos objetos que no vamos a usar mucho tiempo (como ropa y productos para niños). Una parada en el rastrillo o en mercados de ocasión puede equipar a tus hijos para la siguiente época del año gastando mucho menos que comprando artículos nuevos.

3. Planifica las comidas

Dejar de comer fuera y cocinar en casa es una de las mejores formas de reducir rápida y drásticamente el gasto. Y para que tus ahorros (¡y tu organización vital en general!) suban a un nivel superior, establece un plan de comidas, así no desperdiciarás comida y solamente comprarás lo que necesitas una vez a la semana.

Planificar el menú semanal puede resultar algo intimidante, así que permite que te lo explique de una forma sencilla. Después de 7 años planificando el menú semanal, tengo el proceso bien sistematizado.

Primero, siéntate en casa para hacer la lista de comidas para la siguiente semana. Empieza mirando lo que ya tienes en el frigorífico, el congelador y la despensa y asegúrate de que empleas la carne, las verduras o cualquier otro producto perecedero. Por ejemplo, podrías decir: “Tengo medio calabacín: puedo aprovecharlo para hacer un revuelto o una sopa de calabacín, patata y salchichas. También tengo arroz: puedo hacer un arroz coreano con ternera o un tikka masala indio con pollo”. Ya te haces una idea.

Otro factor importante es tener en cuenta tu horario semanal y planificar las comidas ajustándose a él. Si vas a estar fuera de casa una tarde, puedes preparar algo en la olla de cocción lenta, de forma que lo dejes preparado por la mañana y tener la cena lista para cuando llegues a casa, en vez de intentar preparar cualquier cosa a última hora.

También ten en cuenta el tiempo. Las sopas y los estofados son mejor cuando hace frío, mientras que sería preferible no encender el horno o la parrilla cuando hace mucho calor.

Si quieres buscar ideas de comidas, busca en Internet lo que sea que prefiráis tu familia y tú, desde “mejores recetas fáciles para olla de cocción lenta” a “mejores dietas bajas en carbohidratos” pasando por “mejores recetas de olla exprés sin gluten”.

Mientras elabores la lista de comidas, mira los ingredientes de cada receta y añade a la lista de la compra cualquier ingrediente que te falte.

Ahora toca coger la lista e ir al supermercado. La compra debería ir rápida e indolora con una lista bien hecha, sin incertidumbres en cada pasillo. Una vez en el supermercado, si ves algo que quieras comprar y que no esté en la lista, pregúntate: “¿Qué plan tengo para esto?”. Si no tienes un plan para cómo encaja eso en la semana, no lo compres; solo será un derroche.

¡Y ya está! Ahora, todos los días de la semana puedes esperar tranquilamente que lleguen las comidas sabiendo no solo qué hay previsto, sino que tendrás los ingredientes necesarios. Planificar las comidas es un salvavidas, ¡no tardarás en preguntarte cómo has podido vivir hasta ahora sin hacerlo!

4. Hacerte miembro habitual de la biblioteca local 

Las bibliotecas han evolucionado mucho desde los días de “se ruega silencio”. Mi biblioteca local, en un pequeño barrio de Chicago, no solo tiene lo que parece una interminable variedad de libros, música, películas y audiolibros, sino que también tiene un surtido de juegos de mesa, puzzles y juegos educativos. Cuando te entre el impulso de comprar un capricho, aprovecha lo que ofrece la biblioteca. 

Una vez a la semana más o menos, vamos a la biblioteca y cada uno de mis hijos puede escoger para llevar un juego educativo de construcción y un CD, además de una buena pila de libros. Yo visito la selección de DVD y escojo algo para ver mi marido y yo, o me llevo alguna novela nueva. Las bibliotecas te proporcionan la sensación de llevarte a casa lo que quieras, pero sin tener que gastar dinero.

5. Busca un compañero con quien comparar cuentas y convertidlo en un juego 

Mis vecinos amigos y yo estamos orgullosos de estar concienciados con el presupuesto y nos mensajeamos regularmente para compartir buenos consejos de ahorro, eventos gratuitos y grandes descuentos.

Tener esta compañía con la que comparar cuentas y compromiso ayuda inmensamente a ser responsable económicamente. Cuando un amigo dice: “Eso es muy caro (o, como lo llamamos nosotros en broma, “Código Rojo de Despilfarro”), nos ayuda a mantener controlados los gastos. Mi marido también es una gran ayuda en este sentido. Comprobamos cómo nos va regularmente y convertimos en un juego el encontrar los mejores precios en casi todo lo que compramos.

Si quieres ahorrar dinero, encuentra un amigo que comparta tu misma mentalidad. Acordad escribiros mutuamente para apoyaros cuando estéis titubeando con una compra y compartid también vuestras “victorias” presupuestarias. ¡El apoyo y la comunidad sirven de mucho cuando intentas hacer un cambio positivo!

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