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La túnica ensangrentada de Tomás Becket regresa a Canterbury

CANTERBURY CATHEDRAL
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El préstamo del Vaticano viene para honrar el 850 aniversario de su martirio

La catedral de Canterbury se prepara para celebrar el 850 aniversario del martirio de santo Tomás Becket, uno de los santos medievales más venerados de Inglaterra.

Para honrar la ocasión, el Vaticano acordó prestarle a Canterbury una reliquia sagrada del patrón de la ciudad de Londres: la prenda ensangrentada que se creía que llevaba en el momento de su asesinato.

The Guardian informa que la prenda es una vestimenta religiosa semejante a una túnica, una prenda de vestir similar en estilo a una dalmática, que fue usada por un sacerdote sobre su alba durante la misa. La reliquia está encerrada dentro de un relicario de vidrio del siglo XVII, y será expuesta del 4 de julio al 3 de agosto de 2020.

El sacerdocio de santo Tomás Becket fue notable por sus conflictos con la nobleza inglesa sobre la supremacía de la Iglesia. Al igual que santo Tomás Moro, quien se enfrentó con el rey Enrique VIII, santo Tomás Becket estaba en desacuerdo con el rey Enrique II, quien en algún momento fue un amigo cercano del santo mártir.

En 1162, Becket fue nombrado arzobispo de Canterbury, momento en el que se volvió increíblemente piadoso y comenzó a predicar en contra de las ganancias mundanas.

Durante un encuentro en 1164 entre el rey y el alto clero del país, santo Tomás fue el único objetor acérrimo que se negó a firmar las Constituciones de Clarendon, lo que habría limitado la autoridad del Papa sobre la Iglesia en Inglaterra. Luego fue enviado al exilio por cargos de desprecio de la autoridad real y malversación en cargo anterior como Canciller.

Se le permitió regresar a Inglaterra en 1170, pero solo había regresado unos meses antes de enfrentarse una vez más con la nobleza. El futuro mártir estaba molesto porque el arzobispo de York, el obispo de Londres y el obispo de Salisbury habían coronado al joven rey Enrique en York. Como se suponía que el obispo de Canterbury tenía este privilegio, Becket excomulgó a los tres.

Fue en este momento que el famoso rey Enrique II reflexionó: “¿Nadie me librará de este turbulento sacerdote?” Si bien los eruditos argumentan la precisión de la declaración, el mensaje que comprendieron los hombres del rey fue que Tomás debía morir.

El 29 de diciembre de 1170, cuatro caballeros entraron en la catedral de Canterbury y exigieron que Becket fuera a Winchester para ser juzgado, pero cuando se negó lo martirizaron justo delante del altar.

Church Times señala que la llegada de la reliquia a Canterbury coincidirá con la Conferencia de Lambeth, una asamblea decenal de obispos de la Comunión Anglicana convocada por el arzobispo de Canterbury.

El tema de la conferencia de este año será: “La Iglesia de Dios para el mundo de Dios: caminar, escuchar y dar testimonio juntos”. La reliquia seguramente será de gran ayuda para el aspecto de “dar testimonio”, ya que se espera que atraiga a miles de peregrinos para la oración y la veneración.

El reverendo Max Kramer, precursor de la catedral, explica a Hattie Williams de Church Times:

“Esperamos que ver la prenda asociada con la muerte de Becket, y recordar su extraordinario legado, les ayude a encontrar la fuerza y el aliento de Dios a medida que continúan dando testimonio de nuestra fe compartida con gran coraje en tiempos difíciles”.

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