Aleteia

Puerto Rico vive horas de angustia: la “secuencia sísmica” no se detiene

PUERTO RICO
RICARDO ARDUENGO | AFP
Comparte

Desde el 28 de diciembre pasado sufre una serie de temblores que llegó a 6.4 grados Richter

Doña Lupita Martínez, de 80 años, habitante de la localidad costera de Guánica, al sur de Puerto Rico estaba el pasado jueves sentada en un polvoriento estacionamiento junto a su esposo de 96 años. “No hay luz. No hay agua. No hay nada. Esto es horrible”, dijo a los reporteros doña Lupita.

Desde el 28 de diciembre de 2019, Puerto Rico ha sufrido con intensidad una serie de temblores, siendo el más grande el del 7 de enero, con una magnitud de 6.4 grados en la escala de Richter, según lo ha dado a conocer el Servicio Geológico de Estados Unidos.

La oleada de temblores, que parece no tener fin ha llevado a los obispos de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña (CEP) a invitar a todos los portorriqueños a “acompañar, colaborar y ayudarse unos a otros”, especialmente, “teniendo en cuenta de las personas más vulnerables”.

La costa sur de la isla, donde vive doña Lupita en Guánica, ha sido la más afectada. Una persona murió al caerle encima una barda. Varios cientos de personas han tenido que ser desplazadas de sus hogares y 300.000 portorriqueños han quedado sin servicio de agua.

Los obispos de Puerto Rico han llamado a organizar vigilias de oración “por el bienestar y a hacer todo para “proteger la vida humana: la nuestra, la de nuestros seres queridos y la de todas las personas alrededor”.

La Iglesia de la Inmaculada Concepción en Guayanilla fue severamente dañada, pero los residentes pudieron retirar el tabernáculo intacto de la iglesia a un lugar seguro. Esta iglesia había sobrevivido al gran terremoto de la isla de 1918, solo para ser sacudida por el temblor del 7 de enero.

Se trató del terremoto de San Fermín de 1918 que sacudió la isla a las 10:14 a.m. el 11 de octubre de 1918 en la costa del municipio de Aguadilla. El epicentro ocurrió a cinco kilómetros fuera de la costa noroeste de la isla, en la fosa de Puerto Rico.

Puede haber más temblores

Las ciudades de Ponce, Guánica y Guayanilla están casi totalmente destruidas, incluso la propia capital, San Juan, ha sufrido numerosos daños en la infraestructura pública y privada. Numerosos edificios históricos de la isla han sufrido daños mayores.

El presidente estadounidense Donald Trump aprobó el pasado miércoles la declaración de emergencia y ordenó el envío de asistencia para complementar la ayuda local “en respuesta al grave terremoto que sufrió Puerto Rico, el peor de su historia reciente”, anunció la Casa Blanca.

“La magnitud de este evento es de tal gravedad, que el gobierno estatal y los gobiernos municipales de Puerto Rico no cuentan con la capacidad para responder de manera efectiva”, comentó la gobernadora de la isla, Wanda Vázquez, tras elogiar la decisión de Trump. Vázquez también activó a los efectivos de la Guardia Nacional para que ayude a la población en desgracia.

Los temblores no son una constante en Puerto Rico, acostumbrado a recibir huracanes como “María” que hace un par de años devastó la isla e hizo que gran cantidad de familias huyeran hacia territorio de Estados Unidos y ahondando la bancarrota en la que se encuentra este territorio (asociado a Estados Unidos).

Lo que está ocurriendo en Puerto Rico no es usual y es lo que los geólogos llaman una «secuencia sísmica», esto es un temblor principal antecedido o seguido por una serie de réplicas de menor magnitud, aunque nunca se está plenamente seguro de que haya sido el de 6.4 (el 7 de enero) grados el mayor.

Por tal razón gran parte de los pobladores de la costa sur están durmiendo fuera de sus casas, en automóviles o en tiendas de campaña, ante el temor de que la “secuencia sísmica” no pare o pueda producir un temblor de mayo envergadura.

Hasta el cierre de edición han continuado los temblores en la zona sur de la isla aunque no se tiene alerta de tsunami ni para Puerto Rico ni para las Islas Vírgenes.

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.