Recibe Aleteia gratis directamente por email
Los mejores contenidos espirituales de la red, ¡recíbelos en tu email!
¡Inscrítebe a la newsletter gratuita!

¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

¿Por qué sabemos en el fondo que no estamos hechos para la muerte?

woman looking at the sunset
By Nicoleta Ionescu/Shutterstock
Comparte

Cierto es, no estamos hechos para la muerte, sino para la vida

Es contradictorio, pero el ser humano (especialmente en Occidente) percibe la muerte como algo natural y evolutivo, mientras que rehúye de ella como algo inaceptable e injusto.

Sabemos que la parte corporal está destinada a crecer, desarrollarse y, posteriormente, morir. Pero también existe un profundo miedo a desaparecer para siempre, pensando que el fin de nuestra existencia depende de la caducidad de nuestro cuerpo.

La rebeldía y la actitud desesperada ante este hecho, parte de interpretaciones que hacemos sobre la muerte y/o de las experiencias cercanas a la misma: “es peligrosa y dolorosa”, “siempre es algo traumático”, “es injusto, ¿por qué tiene que pasar?”.

Esto esconde un profundo miedo a la nada y al sufrimiento. Por eso fantaseamos con la inmortalidad, con inventar productos y herramientas que nos alarguen la vida, etc. Pero es la falta de control y el desconocimiento lo que realmente nos perturba.

Si entendemos que la muerte nos llega a todos y es una prueba de la que nadie se puede escapar, se puede llegar a una aceptación serena y calmada.

En el ámbito terapéutico existe un ejercicio de visualización que uno mismo puede poner en práctica. Este, permite tomar conciencia de esta realidad y ayuda a optar por una actitud distinta ante la muerte. 

Esta herramienta trata de hacer partícipe a la propia persona de su funeral, se trata de imaginarse asistiendo a tu propio entierro. Cuanto más te metas en la escena más útil te será (observar la capilla, fijarte en la gente que está, las flores, el ataúd…).

Imagina que tomas asiento y escuchas que tus seres queridos te rinden homenaje, ¿qué te gustaría que cada uno dijera de ti y de tu vida? ¿Cómo te gustaría haber influido en sus vidas? ¿Cómo viviste el final y con qué actitud te mostraste? 

Y ahora, volviendo a tu realidad, ¿estás contento/a con la vida que llevas? ¿Crees que puedes hacer algo en tu día a día para vivir con plenitud los próximos años?

Merece la pena dejar la mejor huella posible, aprovechar nuestros días, saborearlos, donarnos y aceptar que la vida física tiene un fin, pero la vida eterna nos espera.

Boletín de Noticias
Recibe gratis Aleteia.
Los lectores como usted contribuyen a la misión de Aleteia

Desde nuestros inicios en 2012, los lectores de Aleteia han crecido rápidamente en todo el mundo. Nuestro equipo está comprometido con la misión de proporcionar artículos que enriquezcan, inspiren y nutran la vida católica. Por eso queremos que nuestros artículos sean de libre acceso para todos, pero necesitamos su ayuda para hacerlo. El periodismo de calidad tiene un costo (más de lo que la venta de publicidad en Aleteia puede cubrir). Por eso, los lectores como USTED son fundamentales, aunque donen incluso tan poco como 3$ al mes.