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Los beneficios del patchwork, una tendencia en alza

PATCHWORK
Dolors Massot-ALETEIA
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Comenzar por unir retales y acabar por hacer una obra de arte. Entre una cosa y otra, muchas horas que favorecen la vida saludable.

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Seguro que has oído hablar del patchwork o has visto alguna pieza de patchwork. Es una técnica de costura que consiste en elaborar una pieza a partir de varias telas distintas.

Con más o menos arte, las piezas se colocan formando dibujos, secuencias, simetrías… Algunos retales tienen forma cuadrada (pueden ser del tamaño que se desee) mientras que otros tienen formas hexagonales, triangulares, romboides, etc.

El patchwork forma parte de la historia de la cultura inglesa. Es un modo de aprovechar la tela y acabar componiendo una pieza que pasa a ser patrimonio familiar: una colcha (quilt), un mural, un plaid para el sofá… En el último Festival Internacional de Patchwork (Sitges, España) pudo verse una exposición de quilts en su mayoría centenarios, coleccionados por el empresario británico Christopher Wilson-Tate, hoy dedicado a la fabricación de tejidos.

Quien se asome a una tienda de patchwork o a un cursillo, verá que es un universo predominantemente de mujeres: desde las propietarias de tiendas hasta artistas de renombre, pasando por los millones de aficionadas que hay en el mundo.

Pero, ¿qué tiene el patchwork que en los últimos años ha experimentado un crecimiento espectacular? Solo había que pasarse por el Festival Internacional de Patchwork que se celebró en Sitges el pasado mes de marzo que esta tendencia ha venido para quedarse.

Algunos de los beneficios son:

1. Es una afición que combina los momentos de soledad con la conversación

Tú puedes coser tu colcha en solitario y pasar horas concentrada. Esto ayuda a desconectar de las preocupaciones, a reflexionar y a aparcar situaciones que no te dejan dormir. Hacer patchwork te ayuda a tomar distancia.

Pero al mismo tiempo el patchwork tiene un fuerte componente social: hablas con otras personas de cómo te va saliendo la colcha o la pieza que estés montando, la profesora te ayuda (sobre todo cuando uno empieza), te puedes reunir en una casa con varias amigas y pasar una tarde cosiendo.

Cualquier tema de conversación es válido y los lazos de amistad que se tejen en torno al patchwork pueden ser muy fuertes. Lo conocen bien en Estados Unidos, donde forma parte de su cultura.

2. Es una labor terapéutica

Coser patchwork puede ayudar a superar la depresión o los estados de angustia y ansiedad. También favorece la autoestima porque uno va viendo que es capaz de hacer algo bonito y singular.

En los procesos de recuperación de una enfermedad como por ejemplo el cáncer, una afición como el patchwork es muy recomendable. Es imperecedera, nadie te exige objetivos o metas. Si quieres, las metas las marcas tú. El trabajo puede hacerse de forma lenta cuando la salud y el cansancio no nos permiten mayores esfuerzos. No es necesario desplazarse o acudir forzosamente a un sitio: puede hacerse desde casa. Si más adelante puedo salir a un jardín o a casa de otra persona, puedo llevarme el patchwork y seguir allí.

PATCHWORK
Dolors Massot-ALETEIA

3. Es una vía de expresión artística

Tal vez no te atrevías a pintar o dibujar, pero con el patchwork descubres que tienes vena artística. Puedes componer y decidir sobre formas, colores, texturas… Al fin y al cabo, un quilt puede ser tan bello como la pintura de un museo.

4. Haces familia

Coser un quilt es sumar a pocos lo que al final acaba siendo una pieza para toda la familia. Los quilts eran de las abuelas, pero pasa el tiempo y los hereda alguien de la familia. Son una fuerte presencia en la habitación o sobre el sofá y forman parte del entorno que nos es más querido.

Cuando haces patchwork imaginas no solo cómo va a ser el quilt sino cómo quieres que sea la vida de alrededor.

5. Forma parte del “slow life”

Si estás a favor de una vida tranquila, el patchwork puede formar parte de tus intereses. No hay competitividad ni marcas como en el triatlón. Aquí cada uno dedica el tiempo que quiere a su costura. No hay carreras: todos los quilts pueden tener su encanto. Además, aprenderás que hay técnicas de costura diversa, entre ellas la japonesa.

El patchwork embellece sin estridencias: una bolsa de zapatos, un delantal, unas toallas… Y poco a poco uno se anima a coser piezas de mayor dificultad o de mayor tamaño. Pero siempre con la premisa de que es un regalo de tiempo. No hay prisas. Si te gusta el patchwork es posibe que también te guste elaborar mermeladas caseras, salir al campo o sencillamente escuchar música tomando un vino.

 

Tags:
aficiones
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