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La virtud ya es en sí una recompensa: 6 datos científicos lo confirman

HANDS, PEOPLE, TOGETHER
Shutterstock
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Estos efectos secundarios no deben ser nuestra única motivación, pero también debemos tenerlos en cuenta

Hacer lo correcto ya es en sí una recompensa – y puede ser una gran ayuda para nuestra salud mental. Una serie de estudios revelan que ser virtuoso, ayudar a los demás y expresar gratitud produce resultados positivos no sólo en la vida de quienes nos rodean, sino también en nuestras propias vidas. Lo admito, no debemos ser amables por propio beneficio, pero hay una belleza en el hecho de que ayudar a los demás también pueda tener un lado positivo en nuestras vidas.

Aquí está la evidencia de que la virtud puede beneficiar tu salud mental y física, bajo la forma de seis beneficios apoyados por la ciencia de practicar una vida virtuosa:

  1. Mejores hábitos de sueño

Si te encuentras de noche dando vueltas en la cama y ves que contar ovejas no parece resolver el problema, vivir una vida virtuosa y orientada por buenos propósitos puede ser la solución perfecta y sin necesidad de medicamentos para el insomnio. Un estudio recente descubrió que los participantes que tenían un propósito en la vida experimentaban menos trastornos y problemas del sueño y también experimentaban una mejor calidad de descanso.

Las personas que participaron en el estudio del sueño descubrieron que tener un propósito elevado en la vida impedía que el estrés y la ansiedad les quitaran el sueño. Aunque el estudio fue realizado con ancianos, los investigadores creen que ayudar a las personas a vivir una vida orientada por propósitos puede reducir la cantidad de trastornos del sueño que la gente experimenta en general.

  1. Mayor felicidad general

Estudios anteriores mostraban que cuando gastas dinero en los demás eres más feliz que cuando lo gastas contigo mismo. De hecho, los escáneres cerebrales revelan que pequeños actos de generosidad y virtud hacen que el cerebro produzca un “brillo caluroso” como respuesta al aumento de los niveles de felicidad. Pero si te presupuesto es escaso, no te preocupes. También los pequeños actos aleatorios de virtud y bondad permiten que tu cerebro experimente ese brillo.

En 2004, otro estudio pidió a los participantes que realizasen cinco actos de gentileza aleatorios por semana, durante seis semanas. Al final, quienes habían realizado pequeños actos aleatorios de bondad contaron que se sentían más felices que los participantes en el estudio que no lo hicieron.

  1. Un impulso a las emociones positivas

Vivir una vida de gratitud puede llevar a niveles aumentados de emociones positivas. Cuando las personas participan de actividades como agradecer a los demás, reflejar sus bendiciones a lo largo del día y escribir notas de agradecimento, experimentan un aumento en la experiencia de emociones positivas.

No sólo la gratitud aumenta los niveles de felicidad, sino que también aumenta tu punto de convergencia de felicidad (o nivel de felicidad “base” que sientes independientemente de las circunstancias), según el psicólogo Robert A. Emmons. Otras emociones positivas que aumentan cuando se vive virtuosamente incluyen alegría, optimismo, placer y entusiasmo. La virtud también suprime los sentimientos de depresión, envidia y resentimiento.

  1. Tasa de depresión reducida

Donar tu tiempo, talento y tesoros puede disminuir tus ocasiones de depresión. Cuanto más ofreces tu tiempo, más feliz será tu vida, según investigaciones realizadas en Harvard. El estudio reveló que había “una fuerte relación entre voluntariado y salud: quienes hacen voluntariado tienen tasas de mortalidad más bajas, mayor capacidad funcional y menores tasas de depresión en la vida de quienes no lo hacen”. Al dar tu tiempo a los demás y luchar por una vida virtuosa, estarás mejor equipado para evitar sentimientos de soledad y depresión.

  1. “Alivio”

Gracias a las endorfinas que inundan tu cérebro cuando estás haciendo buenas acciones, experimentarás un “alivio” natural cuando vives virtuosamente. En verdad, algunas investigaciones muestran que quienes ayudan pueden realmente ganar más en términos de salud mental que quienes reciben la amabilidad y la generosidad. Ayudar a los demás también te hace sentirte más bendecido. Concentrarte en las necesidades de los demás también te ayuda a poner tus propias luchas personales en perspectiva.

  1. Aumento de la autoestima

Vivir generosamente puede darte una sensación de propósito. Por ejemplo, el voluntariado permite que ayudes en tu comunidad y marca la diferencia en la vida de tus vecinos y amigos. También te da una oportunidad poderosa de pasar el tiempo teniendo un impacto en la vida de las personas. Al quitar el foco de ti mismo y ocupar el tiempo construyendo la interacción social en tu comunidad, también puede ayudarte a tener un mayor sentido de pertenencia.

Dar tu tiempo al voluntariado también puede darte un nuevo conjunto de habilidades y experiencias. Eso te deja un sentimiento de autorrealización. Al crecer fuera de tu zona de confort y entregarte a ti mismo a los que tienes alrededor, cultivas oportunidades para enfrentar tus miedos y contribuir a la sociedad.

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