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Papa Francisco: ¿Rezas por tus enemigos al estilo mafioso o al estilo cristiano?

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Homilía hoy en Casa Santa Marta

El perdón, la oración, el amor por quien “quiere destruirnos”, por nuestro enemigo: solo la Palabra de Jesús puede tanto. El Papa Francisco, releyendo el capítulo quinto, versículo 43, del evangelio de Mateo, admite la dificultad humana de seguir el modelo del Padre celestial que tiene un amor “universal”, y vuelve a lanzar el reto del cristiano, pedir al Señor la “gracia” de saber “bendecir a nuestros enemigos” y de comprometerse a amarlos.

Perdonamos para ser perdonados

Comprendemos – es la reflexión de Francisco – que “tenemos que perdonar a los enemigos”, “lo decimos todos los días en el Padrenuestro; pedimos perdón como perdonamos: es una condición …”, aunque no fácil. Así también “rezar por los demás”, por “los que nos crean dificultades,” “que nos ponen a prueba: también esto e difícil, pero lo hacemos. O al menos, muchas veces lo hemos conseguido”.

Pero rezar por los que quieren destruirme, los enemigos, para que Dios los bendiga: esto es realmente difícil de comprender. Pensemos en el siglo pasado, los pobres cristianos rusos que sólo por ser cristianos eran mandados a Siberia a morir de frío: ¿tenían que rezar por el gobernante loco que les mandaba allí? ¿Por qué? Y muchos lo hicieron: rezaron. Pensemos en Auschwitz y en otros campos de concentración: ¡tenían que rezar por este dictador que quería la raza pura y mataba sin escrúpulos, y rezar para que Dios le bendijese! Y muchos lo hicieron.

Es la “lógica difícil” de Jesús que, en el Evangelio, está contenida en la oración y en la justificación de los que le “mataban” en la cruz: “perdónales, Padre, no saben lo que hacen”. Jesús pide perdón para ellos, como hizo en el momento del martirio también san Esteban.

Pero qué distancia, una infinita distancia entre nosotros que muchas veces no perdonamos ni las cosas pequeñas, y esto que nos pide el Señor y de lo que dio ejemplo: perdonar a los que intentan destruirnos. En las familias es muy difícil, a veces, perdonarse los esposos después de una pelea, o perdonar a la suegra: no es fácil. El hijo, pedir perdón al papá, es difícil. Pero perdonar a los que te están matando, a los que quieren eliminarte… No solo perdonar: ¡rezar por ellos para que Dios los guarde! Más aún: amarlos. Solo la palabra de Jesús puede explicar esto. Yo no logro ir más allá.

Pedir la gracia de ser perfectos como el Padre

Por tanto, es una “gracia” que hay que pedir, subraya el Papa, la de “entender algo de este misterio cristiano y ser perfectos como el Padre, que da todos sus bienes a buenos y malos”. Nos hará bien, concluye, pensar en nuestros enemigos, “creo que todos los tenemos”.

Nos hará bien, hoy, pensar en un enemigo – creo que todos tenemos alguno – uno que nos ha hecho mal o que quiere hacernos mal o que intenta hacer el mal: a este. La oración mafiosa es: “Me las pagarás”. La oración cristiana es: “Señor, dale tu bendición y enséñame a amarlo”. Pensemos en uno: todos lo tenemos. Pensemos en él. Recemos por él. Pidamos al Señor que nos de la gracia de amarlo.

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