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Nicaragua: La masacre del Día de las Madres y el grito de Álvaro: “Duele respirar”

NICARAGUA
AFP PHOTO / DIANA ULLOA
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Los obispos expresaron que no se puede reanudar el diálogo mientras persista la represión violenta contra los manifestantes pacíficos

El 30 de mayo se celebra el Día de la Madre en Nicaragua.  En todo el país centroamericano, miles marcharon en solidaridad con las mamás nicaragüenses que han perdido a sus hijos desde que comenzaron las revueltas en contra del gobierno de Daniel Ortega el pasado 18 de abril: más de 80 muertos, la mayor parte de ellos, jóvenes.

Al final de la marcha por el Día de las Madres, casi dos decenas más fueron asesinadas.  La algarada pacífica se convirtió, por la represión del Gobierno, en una verdadera masacre.

Frente a miles de mujeres y hombres, vestidos con camisa negra –en señal de luto—y con la bandera azul y blanca de Nicaragua, la leyenda de las últimas palabras del niño asesinado por una bala de goma en el cuello (15 años) Álvaro Conrado (“duele respirar”) se hizo realidad en las calles del país, sobre todo en las de la capital Managua. Un periódico local informó que había habido al menos 16 muertos.

“Nicaragua marchó en solidaridad con las madres que habían perdido hijos, y ahora más han sido infligidas con este mismo dolor”, escribió en la revista América el sacerdote jesuita Brian Strassburger, testigo presencial de los hechos.

Lo que comenzó en abril como un llamado a revocar la propuesta de reforma de la seguridad social, ha cambiado, drásticamente, tras los disturbios y las muertes, a una demanda total de reforma democrática y la renuncia inmediata del presidente Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, quien se desempeña como vicepresidente.

A la luz de la masacre del Día de la Madre, la Conferencia Episcopal de Nicaragua emitió una declaración condenando, públicamente, los actos de violencia y dejando muy en claro que el diálogo no podría reanudarse mientras el gobierno continúe con su represión violenta contra manifestantes pacíficos.

 

 

La CEN subrayó en su comunicado que no se puede reanudar la mesa del Diálogo Nacional mientras “al pueblo se le niegue el derecho a manifestarse libremente y sea reprimido y asesinado”.

 

 

Los obispos dijeron que “la masacre del Día de la Madre es parte de una agresión organizada y sistemática en contra del pueblo”, y recalcaron que es imposible permitir tanta violencia inhumana, “que destruye la vida de los inocentes, que enseña a matar y trastorna la vida de los que matan, que deja tras de sí una secuela de rencores y odios, y hace más difícil la justa solución de los mismos problemas que la han provocado”.

Por su parte, el obispo de la diócesis de Estelí, Juan Abelardo Mata, envió una carta a los sacerdotes, religiosos y laicos de Nicaragua en la que recuerda que, “en el ejercicio profético de denunciar y anunciar”, todos los que conforman la Iglesia católica, están llamados a “proponer y promover todas las vías posibles para alcanzar la tan deseada democratización del país”.

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