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El desplazamiento forzoso de familias indígenas mexicanas

MEXICO
Marko Vombergar-ALETEIA
(imagen ilustrativa)
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Otro drama de México, el país de las “desigualdades estridentes”

México se ha convertido en noticia mundial por las constantes escenas de violencia y crimen que se producen en varios estados que conforman al país. Pero muy poco, casi nada, se habla en el extranjero (ni en el propio México) del desplazamiento interno y de cómo ha afectado a comunidades indígenas.

Sin embargo, según un reportaje publicado en el portal Animal Político, “familias enteras de nueve estados del país han sido desplazadas de sus comunidades en hechos de violencia causados por grupos armados, por violencia política o conflictos territoriales, y por proyectos empresariales registrados en el último año por 2017)”.

El reportaje toma en cuenta el informe sobre Desplazamiento Interno Forzado Masivo en México, cifras 2017, de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH).

Tres ejemplos de 2018

Para muestra de lo que está sucediendo con los indígenas, el reportaje pone tres ejemplos: el primero, en el norteño Estado de Chihuahua, donde alrededor de 30 familias ódami (o tepehuanes del norte) fueron desplazadas o amenazadas para abandonar sus hogares en las localidades de Cordón de la Cruz, Mesa Colorada, El Tepozán y Tuáripa, en el municipio de Guadalupe y Calvo, de acuerdo con la denuncia de la Red de la Defensa de los Territorios Indígenas de la Sierra Tarahumara.

El segundo ejemplo sucedió en el Estado de Zacatecas, el 13 de enero de 2017, cuando personal armado de la empresa minera canadiense Panamerican Silver amenazó y desplazó a 47 familias de la localidad La Colorada, municipio de Chalchihuites.

El tercer ejemplo sucedió en el Estado de Guerrero, donde decenas de familias nahuas fueron desplazadas de las localidades de Tetitlán de las Limas, Ahuihuiyuco y Tepozcuautla, en el municipio de Chilapa, de acuerdo con el Centro Regional de Defensa de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón (Centro Morelos).

Una cifra considerable

Estas comunidades indígenas y muchas otras que no lo son pero que han corrido la misma suerte, forman parte de la cifra negra de la violencia en un país en que más de 325 mil personas han dejado sus hogares a la fuerza

El informe de la CMDPDH tiene 22 casos registrados en México durante el año 2017, en los que comunidades enteras han tenido que dejar sus hogares, para un total de 25 eventos documentados (los otros tres fueron desplazamientos forzados parciales). Así las cosas, en 2017 fueron desplazadas 20,390 personas en el país, en nueve estados, 29 municipios y 79 localidades. En todos hubo uso directo de la violencia.

Además, 17 de los 25 episodios fueron causados por grupos armados, tanto criminales como de autodefensas; siete fueron causados por violencia política o conflictividad social y conflictos territoriales y uno por un proyecto extractivo minero.

Las causas se diversifican

La cifra es ligeramente menor que la de 2016, cuando la Comisión documentó al menos 29 episodios que impactaron a 23,169 personas en doce entidades del país.

La mayoría de esos eventos, veinte de ellos, fueron causados de manera directa por la violencia de los grupos criminales, a diferencia de este año cuando las causas se han diversificado, dejando un panorama aún más complejo.

Con el dato acumulado de 2017, el registro histórico de la CMDPDH indica que el total de personas internamente desplazadas por la fuerza en México, hasta diciembre de 2017, es de al menos 329,917 personas: algo así como 66,000 familias.

Indígenas forzados

El drama es que muchas de las familias forzadas a abandonar su lugar de origen son indígenas, pues de los 20,390 desplazados en 2017, 12,323 pertenecen a grupos indígenas. Eso representa 60.44 por ciento del total de desplazados el año anterior.

Por lo menos seis pueblos resultaron afectados: nahuas, tzotziles, mixes, rarámuris (o tarahumaras), purépechas y tepehuanes (u ódami). Los que tuvieron mayor impacto fueron los tzotziles (5,890 personas) y los nahuas (3,640).

Los datos recabados por la Comisión muestran la vulnerabilidad de esta población: de las 14 personas que han fallecido por huir de su casa en estos hechos, 12 eran indígenas. En Chiapas, por ejemplo, han muerto tres menores y un bebé.

Pocos regresan

“La mayoría de las personas desplazadas no han podido y no podrán regresar a sus casas”, puntualizó Brenda Pérez, quien trabaja en la CMDPDH.

Esta activista estima que solo 4,842 de los afectados han vuelto a sus hogares hasta enero de 2018. Eso representa 23.75 por ciento del total de desplazados en 2017, lo que quiere decir que 15,548 continúan en situación indefinida, aumentado la pobreza y la desigualdad en el país de las “desigualdades estridentes”, como alguna ocasión lo calificó así San Juan Pablo II.

Con información de Animal Político

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