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Donar obligatoria o libremente: en México, ésa es la cuestión

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Se reforma la Ley General de Salud en materia de donación de órganos.

Una de las iniciativas de Ley más controvertidas en México en los últimos tiempos, fue aprobada esta semana por el Senado de la República . Se trata del dictamen que anteriormente había aprobado la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, mismo que reforma la Ley General de Salud en materia de donación de órganos.

En efecto, el pasado martes 3 de abril el Senado mexicano, con 75 votos a favor y una abstención, aprobó que todos los mexicanos mayores de edad serán donadores de órganos y tejidos de forma automática al momento mismo de morir.

Según esta iniciativa, “toda persona es disponente de su cuerpo y podrá donarlo, total o parcialmente, a menos que haya manifestado su voluntad de no serlo”.

Sin embargo, muchas personas en el país se preguntan si esta disposición legal no podría prestarse al abuso de personas que, por incapacidad o accidente, les sea acelerada la muerte para traficar con sus órganos o ponerlos al mejor postor.

Consentimiento expreso

El dictamen será discutido, de nueva cuenta, en la Cámara de Diputados para su ratificación. Más adelante, será la presidencia de la República quien la promulgue o, de acuerdo a las circunstancias políticas o a la presión social, la vete.

Si se cumple todo el trámite, Ley General de Salud se modificará introduciendo una figura de “consentimiento presunto o expreso”, por lo que, todas las personas mayores de 18 años serán donadores automáticos al morir, a menos de que se exprese por escrito (antes de su muerte) su rechazo a ser donante.

Si un ciudadano decide que no quiere ser donador por alguna razón personal, deberá
expresarlo por escrito o a través de medios electrónicos a la Secretaría de Salud federal. La constancia obligatoriamente deberá incluir la firma del ciudadano.

También se puede establecer si el ciudadano solo quiere donar ciertos órganos o componentes del cuerpo. La ley especifica que solo podrán ser extraídos para trasplantes y que se procederá únicamente cuando se haya confirmado, definitivamente, la pérdida de la vida del donante.

El consentimiento tiene las siguientes excepciones. Por ejemplo, que sea otorgado por menores de edad, incapaces o por personas que, por cualquier circunstancia, se encuentren impedidas para expresarlo libremente. En estos casos, el consentimiento no será válido.

Tampoco es válida la disposición legal si la persona que realiza el consentimiento es una mujer embarazada. En este caso, solamente será admisible si el receptor estuviese en peligro de muerte y siempre que no implique riesgo para la salud de la mujer o del feto.

Déficit de trasplantes

La iniciativa de Ley viene a cubrir un alto déficit de donaciones que tiene México y que hace larguísimos los tiempos de espera de un órgano por pacientes que no tienen recursos económicos para adquirirlos en el “mercado libre”.

Según el Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra), en 2017 sólo se concretaron 2.054 trasplantes de órganos en el país, apenas la décima parte de los 21.821 enfermos que están inscritos en una lista de espera de un órgano en México.

Hasta el momento, en México sólo se puede ser donador de órganos y tejidos mediante una carta ante notario público, una tarjeta de donador o autorización de los familiares.

No obstante en este país se realicen trasplantes desde hace 50 años, se encuentra en el lugar 42 de 84 países en donación, una muestra de que aún falta un largo camino por recorrer en la materia.

Los principales receptores (14.166) que están en espera de un órgano o un tejido son los que requieren un trasplante de riñón, seguidos por los de córnea (7.217), hígado (364) y corazón (12), según datos del Cenatra. Lo que muestra el déficit es que en lo que va de 2018, solo se han realizado 1.858 trasplantes, de los cuales 1.040 son de córnea y 759 de riñón.

¿Por qué hacerlo obligatorio?

El mismo Cenatra, desde 2017, cuando fue consultado sobre el tema, rechazó la idea de imponer la donación a las personas que no hayan expresado su negativa. Para su director, el doctor Salvador Aburto, “esta propuesta más que favorecer la donación de órganos, podría entorpecerla”.

Según la opinión de Aburto, que comparten algunos especialistas, las familias de los potenciales donantes podrían empezar a pensar “que el objetivo principal de los hospitales es conseguir la donación de órganos, cuando lo más importante es salvar la vida del paciente hasta la última oportunidad”.

Por su parte, el doctor César Villaseñor, coordinador de Donación y Trasplantes del Hospital La Raza del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), al norte de la capital de México dijo que “forzar la donación de órganos podría entorpecer el proceso de aceptación cultural. Mejor es promover que el donante informe en vida a sus familiares el deseo de querer donar sus órganos.”

Y el doctor Mariano Hernández, coordinador de Donación y Trasplantes del mismo hospital recalcó algo muy importante en México: “La sociedad mexicana es muy apegada a la familia y no tomar en cuenta su deseo acerca de aceptar o no la donación, a la larga sería contraproducente”.

Sin embargo, el doctor Hernández aseguró que las familias que donan “sienten un gran alivio, les ayuda en el duelo el haber hecho el acto heroico de donación y, al hacerlo obligatorio, les quitaríamos esta oportunidad”.

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