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Estos son los test y las investigaciones que miden la soledad de las personas

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El más famoso inventado en 1980 está disponible también on line

¿Se puede medir la soledad de las personas? La respuesta es afirmativa. Son muchos los estudios que lo atestiguan y el principal de estos sostiene que Italia es uno de los países donde las personas se sienten solas y abandonadas a sí mismas.

Un interesante informe de La Stampa (19 enero) reconstruye las principales investigaciones que han medido la soledad.

La más famosa, realizada a nivel europeo y llevada a cabo por Eurostat, el departamento de estadística de la Unión Europea, en 2015 y publicada en julio de 2017, utilizó una muestra representativa de ciudadanos de más de 16 años de todos los países de la Unión.

A estos ciudadanos se les planteó dos preguntas: 1) si creen que no tienen a alguien a quien poder pedir ayuda; 2) si no tienen a alguien con quien hablar de sus problemas personales. En ambos casos, el resultado es que casi 6 de cada 100 europeos afirman estar en estas situaciones.

Escandinavia y Europa central, los menos solos

Respecto a la distribución, sin embargo, es muy distinta de un Estado a otro. Sobre la primera pregunta, en Finlandia y Suecia, pero también en República Checa y Eslovaquia, solo 2 personas sobre 100 piensan que no pueden contar con nadie en caso de necesitar ayuda.

Respecto a la segunda pregunta, en España, y en Chipre, pero también de nuevo en República Checa y en Eslovaquia, solo 2 personas sobre 100 dicen no tener a alguien con quien hablar.

En el extremo opuesto, Italia. Los italianos son, entre los europeos, los que dicen que nadie les echaría una mano: lo dicen 13 personas de cada 100. Y algo menos, 12 sobre 100, creen que no tienen a nadie a quien contar sus problemas.

En EE.UU.

Los primeros tests para medir la soledad se remontan al siglo XX. El más famoso se hizo en 1980. Un grupo de psicólogos de la University of California de Los Angeles (Ucla) preparó un test de veinte preguntas. El test tenía preguntas muy sencillas, incluida la más directa: ¿cuán a menudo te sientes solo?

A cada pregunta se puede responder con una escala de cuatro posibilidades (nunca, raramente, a veces, a menudo). El test, que ya está en su tercera versión, se ha convertido en un estándar, y los estudios que se han hecho sobre él en cuarenta años confirman que resulta válido y capaz de revelar contradicciones en las respuestas.

También el dato citado por Theresa May viene de un sondeo, efectuado en Gran Bretaña en más de 2.500 personas mayores de 18 años, entrevistadas online en una investigación más amplia sobre la soledad. Los investigadores se limitaron a tres preguntas y respuestas con una escala de tres posibilidades (casi nunca, a veces, a menudo).

El estudio, sin embargo, buscaba no sólo medir el grado de soledad difundido en el país, sino relacionarlo con sus causas, pidiendo a las personas también información sobre su situación personal. Y puso en evidencia que a menudo no hay una única explicación para la soledad, aunque haya divorcio o ancianidad, sino una combinación de más factores.   

Los datos muestran que 9 millones de ciudadanos británicos viven solos o sufren graves problemas de aislamiento, y por tanto, de soledad. Así, la primera ministra pensó que sería útil un “Subsecretariado de la soledad”, confiado a la diputada conservadora Tracey Crouch. Una especie de ministerio que siga con atención las problemáticas de estas personas.

“Para demasiadas personas, la soledad es la manera triste como viven la vida moderna – explicaba May en la presentación del nuevo proyecto – quiero afrontar este desafío para nuestra sociedad, debemos actuar para ocuparnos de los más ancianos y de quienes se ocupan de ellos, de quienes perdieron a sus seres queridos, personas que no tienen nadie con quien hablar o compartir pensamientos y experiencias” (Donna Moderna, 18 enero)

La soledad afecta a la salud

Fuera de Europa, en Estados Unidos por ejemplo, el Health and Retirement Study ha demostrado que el 28% de los estadounidenses más ancianos vive en un estado de soledad crónica. Aparte de las consecuencias emocionales, los sondeos demuestran que quienes pasan su existencia en estas condiciones son más propensos a patologías como la hipertensión, problemas de corazón y demencia.

Un estudio también de la Universidad de California – Los Ángeles muestra que vivir solo provoca elevados niveles de inflamaciones crónicas, situación que abre las puertas a una amplia gama de problemas de salud. Por ejemplo, tienen el 50% más de posibilidades de una muerte prematura.

Es más: según una investigación de las universidades Brigham Young de Salt Lake City y de la North Carolina Chapel Hill, el impacto de la soledad en la salud equivale a fumar 15 cigarrillos al día. Sin contar el riesgo de caer en depresión, de la falta de cuidados en uno mismo, y en general el precipitarse en un círculo vicioso que, según algunos psicólogos, con el tiempo hace complicado volver a tejer nuevas conexiones sociales.

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