“Cuando se asesina un líder el país se degrada, la sociedad se empequeñece”José Jair Cortés era un líder comunitario de la localidad colombiana de Tumaco (Nariño) y en los últimos días generó conmoción la noticia de su asesinato el pasado 17 de octubre en una zona rural de ese municipio.
Es que Jair se desempeñaba en un proyecto de prevención de minas antipersonales del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Caritas Colombiana (SNPS-CC) y la Campaña Colombiana Contra Minas.
Así lo recuerda la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) que en las últimas horas reprodujo una carta firmada por la Pastoral Social Nacional y la Campaña Colombiana Contra Minas Antipersonal en la que se expresa el dolor por la muerte de José Jair.
“Cuando se asesina un líder el país se degrada, la sociedad se empequeñece”, comienza la misiva.
“Jair era un hombre alegre, sencillo y comprometido con su comunidad. Debemos decir que era porque fue asesinado como muchos hoy saben en el país”, prosigue.
“Quienes lo tuvimos cerca, damos fe de su compromiso con mejores destinos para la comunidad que lo convirtió en su líder”, afirma.
ONU DH repudia homicidio d líder Jair Cortés,Consejo Comunitario Alto Mira y Frontera, a quien conocíamos por su labor. Hacemos seguimiento pic.twitter.com/vPq4TxYT1D
— ONU Derechos Humanos Colombia (@ONUHumanRights) October 18, 2017
A través de esta nota también se recuerda que tanto la Pastoral Social como la Campaña Colombiana Contra Minas “han acompañado la difícil situación de las comunidades de Tumaco y conocen la complejidad y riesgos que tiene para las vidas de sus líderes el trabajo que desarrollan”.
Es por ello que a raíz de esta situación se reafirma el llamado a los colombianos a caminar juntos y sumar esfuerzos para que el dolor de los compatriotas sea más ligero. Por ende, se convoca a un diálogo reposado tanto al gobierno como a las comunidades y las autoridades locales
Al mismo tiempo, el director Nacional de la Pastoral Social, monseñor Héctor Fabio Henao, aseguró que la muerte de José Jair “muestra la gravedad de la situación que se vive en esta parte del país y la enorme vulnerabilidad de muchos líderes sociales”.
Tumaco, una situación preocupante
Este hecho se produjo a pocos días de otro acontecimiento que también conmovió a la opinión pública y que fue el asesinato el pasado 5 de octubre de “al menos siete campesinos cocaleros en un confuso ataque”, recuerda El Espectador, que también sostiene que el propio José Jair tenía “amenazas hacía varios días”.
La situación de estos campesinos continúa en proceso de investigación, pero generó un amplio debate y especulación acerca de la autoría de la disidencia de las FARC o de la propia Policía Nacional.
Incluso, la situación motivó a la diócesis de Tumaco a redactar también un duro comunicado que denuncia la “situación horrible” en la que vive la población
“El obispo, el clero y los agentes de pastoral, conscientes de lo que sucede – abandono del Estado, violencia, narcotráfico, indiferencia, pobreza y marginación – nos invitan a analizar nuestra situación y a encontrar esperanza, diálogo y orden como camino para superar esta horrible noche”, se lee en el texto.
El comunicado denuncia como causa principal de las “estructuras de pecados de la sociedad, el narcotráfico, que ha alterado la realidad y ha destruido familias y proyectos de vida, personales, familiares y comunitarios”.
En tanto, en las últimas horas el gobierno de Colombia anunció un “plan de intervención integral en el departamento de Nariño” y que el problema de los asesinatos de líderes sociales en varias regiones del país “se enfrentará con toda contundencia”.
“Es un problema que a todos nos preocupa, al Gobierno le preocupan enormemente y por eso estamos tomando todas las acciones necesarias para que ese problema no siga”, expresó el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos.
Recemos por este líder comunitario, su familia, al igual que por el resto de las víctimas y por la situación que se vive en esa zona de Colombia.
Con información de CEC, prensa y Presidencia de Colombia