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Irma termina su existencia dejando muerte, destrucción y enseñanza

JOE RAEDLE / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / AFP
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La fuerza de la naturaleza no distingue entre ricos y pobres

Entre hoy miércoles y mañana jueves terminará su vida uno de los huracanes del Atlántico más peligrosos de la historia –al menos el más peligroso de la historia reciente—y que, a su paso por El Caribe y el sureste de Estados Unidos, dejó más de cincuenta personas muertas (quizá sean muchas más, pero no se sabrá nunca), daños por miles de millones de dólares y una enseñanza: que la fuerza de la naturaleza no distingue entre ricos y pobres y que si el mundo quiere enfrentar este tipo de catástrofes (muchos científicos apuntan al sobre calentamiento de las aguas del Atlántico como “combustible” de un ciclón tan violento como Irma o como Harvey), lo tendrá que hacer ya, y de forma conjunta.

Irma, rebajada a tormenta tropical pero con muchísima agua, se adentra en Estados Unidos, provocando inundaciones, además de en el norte de Florida, en los estados de Georgia, Alabama, Misisipi, Tennessee y Kentucky, de acuerdo con la última previsión del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos. La mirada de este centro –y de millones de seres humanos—está ahora puesta en José, quien avanza hacia el este, y se mueve lento, a 7 kilómetros por hora, y produce vientos de 120 kilómetros por hora. Puede que se pierda en el Atlántico. O puede que no. Lo cierto es que no seguirá la trayectoria de Irma, según han dicho los científicos.

Uno de los países que tocó fuertemente –aún en categoría 4 de la escala Saffir-Simpson—fue Cuba, golpeado por Irma el domingo pasado. El Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil de Cuba informó el lunes que al menos 10 personas habían muerto en las provincias de La Habana, Matanzas y Ciego de Ávila por el derrumbamiento de sus viviendas, inundaciones o la caída del tendido eléctrico, personas que se sumarían a los 35 muertos que dejó en Antigua, Barbuda y Puerto Rico, así como a la destrucción de islas y paraísos turísticos como San Martín o la zona de los cayos, en la Florida.

De nuevo, ricos y pobres: si en Barbuda se cargó a 90 por ciento de la infraestructura en Estados Unidos, “la devastación que ha dejado el huracán Irma es mucho mayor, al menos en algunos lugares, de lo que nadie pensó”, escribió ayer martes el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su cuenta de Twitter.

Entre los datos significativos que dejó el paso de Irma por las Antillas fue el hecho de que muchos europeos supieran que sus países (Francia, Holanda, Inglaterra, principalmente) tiene posesiones por ahí. Emmanuel Macron, presidente de Francia, llegó el martes a las los territorios del Caribe francés azotados por el huracán y pudo comprobar los daños del meteoro.

“He visto la guerra y he visto desastres naturales, pero nunca nada como esto”, dijo por su parte el rey Guillermo de Holanda en su visita a San Martín, De acuerdo con un informe de la Organización Mundial de la Salud, cerca de 17.000 personas en el Caribe necesitan refugio inmediato.

Además, “las islas que sufrieron los mayores daños necesitan urgentemente nuevo personal médico para reemplazar a los que trabajan 24 horas al día desde el paso de Irma”, dice el informe.

La ciudad de Miami –que ordenó la mayor evacuación de su historia: casi 700.000 personas—vuelve poco a poco a la normalidad, aunque 5.5 millones de hogares en el Estado de Florida, principalmente en la costa oeste de la entidad, Fort Myers, Naples y Tampa, siguen sin luz eléctrica y en la zona de los cayos unas 10.000 personas que no pudieron ser evacuadas a tiempo, se están quedando sin alimentos ni gasolina para trasladarse.

Miami salió de la tragedia total porque Irma giró en su tránsito de Cuba hacia el noroeste, de lo contrario, los 100.000 millones de dólares que costaría, según firmas de seguros y de evaluación de daños, la reconstrucción de las áreas afectadas por Irma en Estados Unidos, serían el doble.

Por lo demás, los principales aeropuertos de Florida han reanudado el tráfico aéreo ayer martes después de tener que cerrar operaciones desde el viernes de la semana pasada, cancelando 12,500 vuelos. Tanto así que los residentes de Miami evacuados por el huracán Irma podrán regresar a sus hogares hoy miércoles a las ocho de la mañana, hora local, según informó un medio local (WLRN Public Media) en su cuenta de Twitter.

Las rutas y los puentes serán reabiertos y funcionará el tranvía de Miami Beach. Así mismo, el aeropuerto internacional José Martí de La Habana volvió ayer martes a normalizar sus operaciones después de permanecer tres días cerrado.

Según informa El País, Cáritas en el Caribe ha puesto en marcha una campaña intensa de solidaridad y ayuda a los damnificados por Irma. “En el caso de Cuba, La Española (Haití y República Dominicana) y Puerto Rico, la respuesta por parte de Cáritas de esos países comenzó a ponerse en marcha a principios de la semana pasada cuando, ante la inminente llegada del huracán Irma, se activaron, en estrecha coordinación con las autoridades de cada país, los dispositivos de prevención de daños y evacuación de la población civil de las zonas más expuestas”, dice el rotativo español.

Y agrega: “Los responsables de la red Cáritas en la región han señalado que las pérdidas de vida y los daños personales han sido mucho menores de lo previsto debido al buen funcionamiento de los planes de prevención”.

Nadie podría echar las campanas a vuelo. Todavía faltan dos meses para que concluya esta temporada de huracanes 2017. José merodea el Atlántico. Y vendrán varios más que podrían agravar las dificultades que pasan pueblos muy necesitados como los de Haití o los de las provincias de Camagüey y Ciego de Ávila, en el norte de Cuba.

Lo mismo que poblaciones tan ricas como la que se asienta en el condado de Miami-Dade, en Florida. Necesaria reflexión al final de la vida de Irma: todos necesitamos de todos. Y no hay muros que puedan dividir a los ricos de los pobres en una huracán como este.

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