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Cómete sin complejos el primer trozo de la tarta

Shutterstock-lithian
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Practica el egoísmo positivo para ser más feliz

Según el refranero popular “la caridad bien entendida empieza por uno mismo”. Esta frase proverbial defiende el pensar en las necesidades de uno antes que en las de los demás. Parece contradictorio que hablemos de caridad en este sentido pero en muchos casos no lo es.

En su libro “El efecto tarta”, la doctora Marisa Navarro nos propone practicar el egoísmo positivo para ser más felices que, en definitiva, no es otra cosa que tratarnos bien a nosotros mismos. Nos anima incluso a “comernos el primer trozo de la tarta”, un gesto considerado de mala educación por sus connotaciones egoístas pero que, ahora, la psicoterapeuta toma como imagen para dar la vuelta a las cosas. A este proceso le añade una idea: come primero tu trozo para después repartir la tarta.

Para ella, este gesto es absolutamente compatible con la solidaridad y con cuidar del prójimo porque, se pregunta, ¿cómo podrías hacerlo si tú no estás bien?

Y es que quedarse sin el trozo de la tarta puede ser muy contraproducente para nuestras emociones. Puede por ejemplo provocar discusiones en las que soltemos todo aquello que nos sienta mal después de un día agotador dedicado a la familia. Y si nos sentimos mal, mal vamos a servir a los demás.

Shutterstock-Syda Productions

La doctora Navarro, especialista en lo que califica como “medicina emocional”, nos aconseja comer cada día nuestro trozo de tarta para así crear sentimientos que curan, alejar malos pensamientos y poner en práctica sencillas técnicas con las que disfrutar de la vida.

Por ejemplo, nos propone buscar tiempo para hacer ejercicio pues ayuda a relativizar las emociones negativas y a disminuir el estrés y, por añadidura, mejora la motivación, permite controlar los impulsos, potencia la inteligencia y la creatividad y, por supuesto, provoca efectos positivos en la salud de nuestro organismo

“Hago, luego existo y me encuentro bien”

Por otra parte es interesante leer cómo la psicoterapeuta da la vuelta al dicho de “piensa mal y acertarás” con un “piensa bien y te sentirás mejor”. Pensar bien para después actuar bien pues, afirma la autora, que el pasar a la acción es lo que genera la emoción.

“La felicidad es una elección y no depende tanto de lo que nos sucede. La actitud mental positiva y el optimismo inteligente son habilidades que se pueden desarrollar, como también la serenidad, el sentido del humor y la fuerza de voluntad, el agradecimiento y otras cualidades y valores que nos permitirán seguir en la senda del crecimiento personal”.

Para pasar a la acción y lograr este crecimiento personal es fundamental responder a las siguientes preguntas planteadas por la doctora que nos permitirán situarnos en el camino: “¿Qué es lo que realmente quiero?” y “¿Hacia dónde deseo ir en este aspecto de mi vida?”.

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