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El “Regimen Sanitatis Salernitanum”: la más popular de las dietas medievales

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Del siglo XIII al XIX, esta era la guía de salud más conocida de Europa

Las dietas contemporáneas, cuando no se contradicen abiertamente unas a otras, parecen ser fotocopias: el mínimo posible de carbohidratos, muchos vegetales, proteínas sanas, comer pequeñas porciones muchas veces al día y cantidades ingentes de agua.

Nada que ver con las dietas medievales.

De todas ellas, la más famosa es el Regimen Sanitatis Salernitanum, que habría sido creado supuestamente por médicos cercanos a la corona inglesa, y que se dio a conocer popularmente en forma de poemas. No es de extrañar: recomienda específicamente tomar vino tinto, comer huevos frescos, higos y uvas.

En líneas generales, no habla demasiado acerca de comer vegetales, aunque sí señala que el ajo y el rábano son antídotos contra los venenos leves, que el caldo de repollo tiene propiedades laxantes, y que los nabos dan gases y son diuréticos. Sobre los granos, simplemente señala que son “más bien buenos”, sin más.

Portada de la primera edición impresa del Regimen Sanitatis Salernitanum, en 1480.
Portada de la primera edición impresa del Regimen Sanitatis Salernitanum, en 1480.

En más de una manera, el Regimen Sanitatis Salernitanum es bastante contrario a lo que los gurúes de la salud recomiendan hoy en día: insiste en el consumo de pan y de carnes, y prescribe sólo dos grandes comidas diarias.

Se basa, principalmente, en la teoría “humoral” de la medicina de Galeno, que supone que el cuerpo humano tiene cuatro humores principales: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra.

Considerando que caer enfermo en aquellos tiempos casi equivalía a una sentencia de muerte, la dieta procura mantener a la persona lo más sana posible, acompañando prescripciones para la vida diaria que incluyen el nunca tomar una siesta en la tarde, y diluir el vino siempre con algo de agua (para evitar la deshidratación por alcohol), pero además el abstenerse de rabietas y deshacerse de preocupaciones innecesarias.

De hecho, señala claramente que “para mantenerse saludable, uno necesita una mente alegre, descanso y una dieta moderada”.

Para consultar el texto original en latín del Regimen Sanitatis Salernitanum, puede hacer clic aquí.

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