Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
martes 28 septiembre |
San Wenceslao
home iconActualidad
line break icon

“Las Patronas” cumplen 20 años de dar de comer a los migrantes al paso de “La Bestia”

© Manu Ureste

Jaime Septién - publicado el 16/02/15

Mujeres de fe, de solidaridad efectiva, de caridad cristiana

“Como mujeres de fe, queremos ser agradecidas con Dios por lo que nos ha dado”.  Así de simple es el resumen que hace de sus acciones de amor y solidaridad para con los migrantes que vienen de Centroamérica, Norma Romero Vázquez, fundadora y “vocera” de “Las Patronas”, un grupo de mujeres que cada día, al paso de “La Bestia” se organizaban para darle de comer a los hambrientos.

La acción de “Las Patronas” comenzó, justamente, el 14 de febrero de 1995.  Y comenzó como suelen iniciar las grandes realizaciones de la fe católica: con un sencillísimo acto de misericordia.  Doña Leonila, la madre de Norma y de otras de sus hermanas que se han unido al grupo, regresaba de comprar el pan para su familia cuando vio a un grupo de migrantes desorbitados, con los ojos secos y la boca también.  Les cedió el pan.  Y les contó a sus hijas.  

Éstas lo hicieron con sus amigas y pronto algunas mujeres del poblado que está a un costado del ingenio de “La Patrona” (obviamente, tratándose de México, era un ingenio dedicado a la Virgen de Guadalupe) se les unieron para idear cómo hacer que al paso del tren donde se agolpaban los migrantes en su camino a la frontera norte –en busca del “sueño americano”—no fuera de balde.  

Y ahí, en una de las regiones más pobres del Estado mexicano de Veracruz, muy cerca de Córdoba, región cafetalera por excelencia, comandadas por doña Leonila, “las Romero” y sus parientes, sus amigas y mujeres del pueblo de Amatlán de los Reyes, incluso de la vecina Córdoba, hace 20 años comenzaron a ofrecer agua pura, frijoles, arroz, plátanos, pan, lo indispensable para que los migrantes cogieran la comida al paso del tren, colgados, dicen, “como monos”.

¿De dónde sacan estas 14 mujeres (eran, en principio, 12, como los apóstoles de Cristo) el bastimento?  De donde pueden.  De su escaso peculio, de la también escasa solidaridad de los grandes almacenes, de los grandes capitales…  Del agradecimiento a Dios que, en palabras de Norma Romero Vázquez, cuando el colectivo recibió en 2013 el Premio Nacional de Derechos Humanos, frente al presidente de México Enrique Peña Nieto, “lo que nos ha dado es trabajo, salud y una gran familia a nuestro lado que camina con nosotros”.  No es necesario ni tener ni pedir más para ayudar a quien más lo necesita.

En un país de tránsito de los migrantes, como lo es México para los cerca de 400 mil centroamericanos que se ven obligados cada año a cruzarlo para llegar al norte, donde los derechos humanos de los que viajan en el tren o a pie son violados de manera sistemática, “Las Patronas” son un faro de luz que debería contagiar a autoridades de migración, a policías locales y federales y tronchar el duro corazón de las bandas de criminales que los acechan a su paso.

Así lo ha dicho el pasado sábado 14 de febrero, durante la Misa conmemorativa de las dos décadas de “Las Patronas”, monseñor Raúl Vera López, obispo de Saltillo, quien fue invitado a celebrar el aniversario de este ejemplar grupo de mujeres veracruzanas.  En el acto, monseñor Vera López, dijo que “todos debemos pedirle perdón a los migrantes centroamericanos que pasan por México ante la serie de injusticias que padecen en su trayecto” y consideró que actualmente México “está hecho pedazos” en materia de derechos humanos.

Ciertamente lo está.  Sin embargo, “Las Patronas” han demostrado que se puede enderezar el rumbo.  “Nadie nos paga por ayudar a los inmigrantes”, ha dicho Norma Romero.  Quien agregó: “y mucho menos nuestros gobiernos”.  Finalmente esta mujer sencillísima, que ya el año pasado estuvo en la Universidad Gregoriana de Roma mostrando al mundo lo que es la caridad cristiana efectiva, termina diciendo algo que mueve y alerta:

“Esto (la ayuda a los migrantes) es gracias a toda la gente que ha creído en nosotras y a la confianza que Dios ha puesto en nosotras.  De la esperanza (nos) da al mismo tiempo dar esperanza a quienes comienzan este viaje”.

Tags:
estados unidosinmigrantesmexico
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
1
Claudio de Castro
El purgatorio y la misteriosa alarma de las 3 a.m.
2
Aleteia Brasil
La pareja que festejó su matrimonio dando de cenar a 160 personas...
3
lobo cordeiro fumaça
Gelsomino del Guercio
«El humo de Satanás entró en la Iglesia»: ¿qué quiso decir el Pap...
4
O Catequista
La polémica sobre el cuerpo incorrupto del Padre Pío
5
PADRE PIO
Philip Kosloski
Cuando Padre Pío rezaba por alguien, decía esta poderosa oración
6
VIRGIN
Patricia Navas
Oración a la Virgen de la Merced para romper cadenas
7
couple
Anna Gebalska-Berekets
La receta «irresistible» del Padre Pío para un matrimonio feliz
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.