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Honduras firma con México un acuerdo para buscar migrantes desaparecidos

© tequihua
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Una tremenda tragedia que afecta a todo el Caribe: cientos de cadáveres sin identificar en fosas comunes

Finalmente, y tras una serie continua de tragedias en territorio mexicano, el Gobierno de Honduras ha decidido trabajar en colaboración con el de México para localizar e identificar los restos mortales de los hondureños fallecidos en el país azteca, en su ruta hacia Estados Unidos.
 
Un convenio firmado por los gobiernos de Honduras y de México, encabezados por Juan Orlando Hernández y Enrique Peña Nieto, respectivamente, señala como “objetivo prioritario” lo que tanto ha demandado la caravana de madres hondureñas que, año con año, visitan y recorren México en busca de sus seres queridos, muchos de ellos desaparecidos en tránsito por México: esforzarse para que, conjuntamente los dos países, determinen su paradero.
 
Aunque parezca insólito, tras muchos episodios de horror, apenas estas semanas comenzarán los trabajos también para la identificación de restos mortales de migrantes encontrados en fosas clandestinas, víctimas de los grupos de delincuentes o de las propias bandas de tratantes de personas.
 
El examen genético de varios centenares de cuerpos encontrados por las autoridades mexicanas se hará con técnicas avanzadas, lo que devolverá, si no tranquilidad, la certeza a las familias hondureñas del destino final de sus seres queridos.
 
Recientemente, en México, ha llamado la atención un grupo de inmigrantes mutilados por el tren llamado “La Bestia”, hondureños todos ellos, que exigían al gobierno de Peña Nieto el fin del hostigamiento de las autoridades y la protección contra la delincuencia, así como la dotación de visas humanitarias en la frontera entre Guatemala y México, que les permitan cruzar el país con más seguridad.
 
Fosas clandestinas y vejaciones
 
Se calcula que cerca de 400 mil centroamericanos, la mayor parte de ellos provenientes de Honduras y en menor medida de Guatemala y El Salvador, cruzan la frontera y se aventuran a través de México para llegar a Estados Unidos y encontrar puestos de trabajo que en sus países se les han negado.  La población de migrantes hondureños y centroamericanos que más crece es la de los niños: 10 por ciento de los migrantes son menores de 18 años de edad.
 
Las extorsiones comienzan desde sus países de origen, sobre todo por el asedio de las mafias locales de “enganchadores” y de la “maras”.  Sigue en México y si logran cruzar la frontera hacia Estados Unidos, se encuentran con las deportaciones y los centros de detención que han proliferado durante las administraciones de Barack Obama.
 
De acuerdo con cifras que maneja el Centro de Atención al Migrante Retornado (CAMR) de Honduras, anualmente las autoridades estadounidenses deportan a entre 30 mil y 40 mil hondureños.
 
En cuanto a las fosas clandestinas Además, la mayor parte de ellas han sido localizadas en los estados mexicanos ubicados en la frontera con Estados Unidos, concretamente Tamaulipas, Coahuila, Chihuahua y Sonora.
 
El hallazgo más numeroso hasta la fecha es el de 72 cadáveres, en su mayoría de centroamericanos, en una misma fosa en el poblado de San Fernando, en el Estado de Tamaulipas, en el que una víctima que pudo escapar del infierno, dejó en claro que se trató de un grupo de narcotraficantes ante quienes los inmigrantes se negaron a convertirse en sus sicarios.
 
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