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Cómo santa Catalina de Siena convirtió la cocina en oración

Tired Housewife Baking Until Late making a Cake
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Philip Kosloski - publicado el 25/02/25
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Aunque santa Catalina de Siena era conocida por sus éxtasis y visiones, algunas de sus oraciones más poderosas surgían mientras realizaba las tareas domésticas

Santa Catalina de Siena fue una mujer santa que dedicó su vida a Dios, entregándole todo lo que tenía.

Aunque parezca que su estilo de santidad es inalcanzable, de hecho ella utilizó muchas actividades ordinarias para acercarse a Dios. Convertía incluso la cosa más pequeña, como cocinar, en una profunda e intensa oración a su Padre Celestial.

Orando en la cocina

Generalmente pensamos que orar consiste en recitar una serie de oraciones, como el rosario. Por lo tanto, si queremos orar en la cocina, debemos rezar el rosario o alguna otra oración que ya esté escrita.

Sin embargo, santa Catalina de Siena podía rezar en la cocina sin decir ninguna palabra.

"No dudo de que ella 'encantó' el corazón de su Novio con esta mirada contemplativa; pero debo reconocer que la contemplo con no menos deleite en la cocina de su padre, encendiendo el fuego, haciendo girar el asador, horneando el pan, cocinando la cena y haciendo todos los oficios más humildes con un espíritu amoroso que miraba a través de todas las cosas directamente a Dios".

La cocina celestial

En particular, santa Catalina de Siena consideraba su trabajo en la cocina como si estuviera en la cocina de su Padre Celestial:

"Sus meditaciones tomarían la forma de imaginar que todo lo que ella preparaba para su padre estaba preparado para Nuestro Señor , como por Marta; su madre era para ella un símbolo de Nuestra Señora, sus hermanos los Apóstoles, y así ella mentalmente ministraba a todas las Cortes Celestiales, cumpliendo sus humildes ministraciones con una dulzura extrema, porque veía la Voluntad de Dios en cada una".

A veces nos enfadamos con nuestros familiares, que tienen hambre y quieren comer ahora. Cuando vamos a prepararles la cena, lo hacemos con un espíritu de deber, más que con un espíritu de amor.

Si seguimos el ejemplo de santa Catalina de Siena, podemos considerar con más buenos ojos la cocina, viéndola al mismo tiempo como un acto de servicio y como una oración a Dios.

Todo lo que hacemos se lo podemos ofrecer a nuestro Novio, incluso cocinar macarrones con queso para nuestros hijos o nietos.

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