En su tradicional mensaje de Cuaresma, el Papa Francisco invita a los católicos a hacer examen de conciencia y a considerar los 40 días que preceden a la Pascua como un tiempo de conversión.
Aunque el Papa lleva doce días hospitalizado en el policlínico Gemelli de Roma, las actividades ordinarias de la Santa Sede continúan. Prueba de ello es la publicación hoy del mensaje del Papa para la Cuaresma, que este año comienza el 5 de marzo con el Miércoles de Ceniza.
Durante cuarenta días, los cristianos son invitados a hacer penitencia y a someterse a la conversión hasta la fiesta de Pascua, que celebra la muerte y Resurrección de Cristo, "centro de nuestra fe y garante de la gran promesa del Padre de la vida eterna", escribe el Papa.
En su mensaje de una página y media titulado Caminemos juntos en la esperanza, el pontífice argentino propone a los creyentes una triple conversión:
1Condición de peregrino
La primera consiste en asumir la condición de "peregrino" y ponerse en camino. "¿Estoy realmente en camino o más bien paralizado, estático, temeroso y falto de esperanza, o instalado en mi zona de confort?".
2Conversión a la sinodalidad
El Papa Francisco propone entonces una "conversión a la sinodalidad". Nos pide que "comprobemos si, en nuestra vida […], somos capaces de ponernos en camino con los demás, de escuchar, de superar la tentación de anclarnos en nuestra autorreferencialidad y preocuparnos solo de nuestras propias necesidades".
El Papa desafía a obispos, sacerdotes, religiosos y laicos a trabajar juntos y desarrollar "una actitud de acogida" hacia quienes se sienten alejados de la Iglesia.
3Esperanza en la vida eterna
Por último, la tercera conversión es la de la "esperanza" en la "vida eterna". A continuación, el Papa expone una lista de preguntas que todo católico puede hacerse:
¿Estoy convencido de que Dios perdona mis pecados? ¿O actúo como si pudiera salvarme por mí mismo?
¿Anhelo la salvación y pido a Dios que me ayude a conseguirla?
¿Vivo la esperanza que me ayuda a leer los acontecimientos de la historia y me motiva a comprometerme por la justicia, la fraternidad y el cuidado de nuestra casa común, asegurándome de que nadie se quede atrás?
"Espera, alma mía"
El Pontífice, de 88 años, concluyó su mensaje con un pensamiento de Santa Teresa de Ávila, la monja carmelita española del siglo XVI. Citó un fragmento de las Exclamaciones del alma a su Dios: "Espera, alma mía, espera. No sabes el día ni la hora. Observa atentamente, todo pasa deprisa, aunque tu impaciencia haga dudoso lo que es cierto, y largo un tiempo muy corto".