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6 propósitos a tomar a comienzo de curso

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Cómo ayudar a nuestros hijos a las puertas del nuevo año escolar

El año escolar está a punto de comenzar. Se abre ante nosotros como un cuaderno nuevo que invita al trabajo bien hecho. Quizás sea el momento de tomar algunas resoluciones relativas a la educación de nuestros hijos. Citemos algunas de esas posibles buenas decisiones. Esta lista no restrictiva ni imperativa. Se trata, como mucho, de una especie de programa o punto de partida para reflexionar.

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Shutterstock

Vivir el domingo

El domingo, concedamos a la misa el primer lugar de nuestras prioridades… incluso a costa de la participación de alguno de nuestros hijos en una actividad que tendría lugar el domingo por la mañana. Por supuesto, está la misa anticipada del sábado por la tarde. Pero hay que comprender su sentido. No vamos a la misa del sábado para “quitarnos un compromiso de encima” y liberarnos la mañana del domingo. Vivir el domingo como el día del Señor es organizar el día en torno a la misa. Es importante pensar en esto al inscribir a los niños en una u otra actividad extraescolar.

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© Olena Yakobchuk

Consagrar el fin de semana a la familia

 

No es en absoluto necesario tener mucho dinero, visitar parques de atracciones costosos o centros comerciales para vivir unos fines de semana inolvidables. Los niños tienen necesidad, sobre todo, de sentir que sus padres están más disponibles para ellos que durante la semana: les encanta reír con ellos, jugar, armar jaleo, inventar bromas, preparar sorpresas y comidas. En la medida de lo posible, es importante que las tareas escolares se hagan el sábado para que el domingo sea, para todos, una jornada de descanso y relajación.

By Aquarius Studio | Shutterstock

Replantear la oración familiar

 

Si ya tenemos el hábito de rezar en familia, ¿qué podemos hacer para que sea aún mejor que el año anterior? Busquemos cuáles han sido los puntos débiles, las dificultades, así como los factores de progreso, y extraigamos unas conclusiones concretas. ¿Hay que reacondicionar el rincón de oración? ¿Hay que escoger otro momento para rezar o mantener el mismo? Las vacaciones quizás hayan sido motivo de descubrimientos y progresos en este ámbito: ¿cómo continuar viviéndolos a lo largo del año?

 

Por Nong Mars/Shutterstock

Mejorar la organización familiar y profesional

A veces nos dejamos sorprender por esos tiempos intensos que son el Adviento y la Cuaresma o por alguna fiesta litúrgica y, cuando llegan, nos falta el tiempo para prepararlos como es debido. Señalemos desde hoy mismo en un calendario “de septiembre a septiembre” las fechas que no hay que olvidar, los días en los que conviene comenzar a preparar la Cuaresma o cualquier gran fiesta. También podemos señalar el santo de cada uno de los miembros de la familia, así como el aniversario de su bautismo.

A estas fechas se suman circunstancialmente las propias de la historia de nuestra familia, como el aniversario de un acontecimiento feliz o triste, por ejemplo. Todo esto conviene señalarlo al comienzo del año escolar… Luego, los días pasan tan rápido que no nos queda tiempo para pensar en ello lo suficiente. Este calendario memorando deberá estar colgado a la vista de todos, para que pueda consultarse más fácilmente que si estuviera en el fondo de un cajón.

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Shutterstock | Africa Studio

Reordenar el hogar

 

El vivir cristiano no es solamente rezar, también es amarse, vivir como hermanos. Todos los padres saben bien que esta armonía fraternal no es siempre cosa fácil. Depende sin duda de la buena voluntad de cada uno, de su vida interior, pero también de una mínima adecuación de las condiciones materiales.

Es cierto que las viviendas demasiado pequeñas, la ausencia de jardín y el ruido de las ciudades son cosas que no favorecen una vida apacible. No es posible cambiar de casa con un golpe de varita mágica, pero quizás podamos modificar la disposición de los muebles, el reparto de los niños en sus dormitorios, etc.

Por supuesto, los niños tienen que aprender a aceptarse mutuamente, a vivir en buena armonía, sean cuales sean las circunstancias. Pero conviene facilitarles este aprendizaje.

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Reflexionar bien sobre las actividades extraescolares de los niños

 

¿Qué actividades extraescolares vamos a proponer, sugerir o permitir a nuestros hijos este año? La elección de estas actividades debe ceñirse a varios criterios: posibilidad material, gustos y aptitudes de los hijos, cualidades educativas. Este último criterio es primordial: toda actividad debe ayudar a los hijos a desarrollarse y a crecer.

No podemos poner la educación de la Fe entre paréntesis, ni siquiera cuando se trate de elegir un deporte. El espíritu general del equipo es al menos tan importante como el desempeño en el campo. Está bien ser campeones de fútbol o de atletismo, pero no a cualquier precio. Está bien iniciarse en el mundo del teatro o la danza, pero no en cualquier contexto.

Además, los niños deben poder ofrecer su tiempo a los demás. Es esencial que haya una parte de gratuidad en el empleo de su tiempo. Bien es cierto que no son los padres quienes deban decidir en lugar de sus hijos o hijas que hagan un voluntariado, pero los jóvenes no pueden asumir estos compromisos si sus padres se lo prohíben o no los animan al menos un poco. Y no tendrán ningún incentivo para hacerlo si ven que solo se preocupan por la eficiencia y el éxito material. A la inversa, pueden perder el gusto por el trabajo voluntario al ver a sus padres acaparados por un número excesivo de compromisos. ¡La dosificación no es fácil!

En este comienzo de año escolar, conviene tomar resoluciones, decisiones y compromisos, pero lo más importante es permanecer fieles a ellos.

Christine Ponsard

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