Aleteia

¿Qué hacer cuando tu pareja mete la pata en público?

arguing, couple, friend,
By fizkes | Shutterstock
Comparte

Un comentario hiriente, un comportamiento desagradable hacia otras personas… A veces nuestro cónyuge nos hace pasar vergüenza en público. ¿Hay que reprenderle de inmediato, delante de todo el mundo?

“Mi marido me reprocha que le regaño en público. Pero considero que no puedo dejarle decir cosas inexactas o hirientes para sus interlocutores”, confiesa Marta, desconcertada.

“Hemos intentado hablar de ello, pero cada uno se mantiene en sus trece. Tenemos la impresión de mantener un diálogo de sordos”.

¿Has vivido alguna situación parecida y te has quedado también en una perplejidad herida?

¿Cuál es la mejor actitud cuando escuchamos a nuestro o nuestra cónyuge decir unas palabras que nos resultan chocantes por su torpeza, su inexactitud, su violencia o porque tememos el malestar del interlocutor?

Marta decidió reaccionar en el acto dando prioridad a la consideración de la tercera persona, aunque eso implicara que su marido se enfadara, cosa que suele pasar, porque la persona “corregida” se siente herida en su amor propio.

Pero ¿es esta la mejor actitud?

Escucha atenta de las impresiones de cada uno

COUPLE
Shutterstock | bbernard

¿Verdad contra caridad? ¿Y caridad hacia quién? En este caso, hacia quien se dirige la pareja.

Esta actitud revela a menudo una delicadeza en el análisis del momento, una preocupación por no herir al otro. Y también el bochorno, la vergüenza de ver al cónyuge en un comportamiento que no aprobamos.

Sin embargo, ¿no tiene nuestro cónyuge también derecho a nuestra delicadeza? ¿Cómo hacer entonces para mantener juntos la propiedad de la conversación y la bondad en la relación?

En este caso preciso, es necesario hablar del tema juntos, con la cabeza tranquila, después de haber reconocido ambas partes el lado excesivo de las palabras dichas y en caso necesario de pedirse perdón por las heridas infligidas.

¿El marido de Marta se da cuenta del impacto de algunas de sus palabras? ¿Piensa que, a veces, pueda ser burdo e incluso herir a alguien con lo que dice? ¿Intenta comprender la posición de su esposa, la vergüenza que siente a veces?

Y Marta ¿se da cuenta de que sus intervenciones para “defender al atacado” pueden sentirse como irrespetuosas por su marido? ¿Que a él “se le cae la cara de vergüenza” ante esta reprobación pública?

Una escucha atenta de las impresiones de cada uno permite, en un segundo tiempo, ver más allá del propio ego herido.

En un tercer momento, deben redefinirse otras maneras de relacionarse en pareja con otras personas. ¿Acaso no se dice que no hay que sacar los trapos sucios en público?

¿Por qué no decirse todas estas aclaraciones a posteriori, una vez en casa? Cada uno podrá aprender a ver mejor los límites para no excederse en sociedad. Con el deseo en el punto de mira de respetar el mandamiento de Jesús de “Ámense los unos a los otros”.

Por Marie-Noël Florant

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.