Es tan importante contar con los sacerdotes, que si no existieran no tendríamos quien administre los sacramentos, y esto sería una desgracia para la Iglesia
Una característica de todas las religiones del mundo es que necesitan de un guía, por llamarle de algún modo. Desde tiempos inmemoriales, los seres humanos tuvieron la necesidad de rendir culto a sus dioses y creían que solo algunos podían acercarse lo suficientemente a ellos para conseguir sus favores, como fue el caso de los pueblos prehispánicos, que eran politeístas y que tenían sacerdotes para cada una de sus deidades.
En cuanto al pueblo judío, al salir de Egipto, Dios mismo designó a Aarón para ser el primer sumo sacerdote y consagró también a sus descendientes para hacer los sacrificios (Éx 29, 1). Esta elección nos habla de que no todos son llamados para servir a Dios de la misma manera. El capítulo 29 de Éxodo explica todo lo que Dios ordenó a Moisés para la consagración de la casa de Aarón, quienes se encargarían en adelante de realizar los holocaustos diarios dedicados al Señor.













