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Upcycling, más allá del low cost y el reciclaje de prendas

Reciclado

Silvia Stoyanova

María José García Crespo - publicado el 31/07/22

El “súper reciclaje” o en inglés upcycling es un término empleado en el entorno de la moda sostenible y el slow fashion (consumo lento de prendas), movimiento que va en contra de un consumismo masivo de ropa.

Consiste en la reutilización creativa y el aprovechamiento de prendas existentes que se pueden customizar y convertir en exclusivas. El término incluye la reducción de materiales nuevos, el aprovechamiento de los ya existentes, incluso, el comercio local de estas prendas para reducir la huella de CO2.

¿Sabes qué cantidad de agua se consume en la industria de la moda?

La industria de la moda es la segunda industria más intensiva en agua del mundo, según smaterbusiness.co.uk.

La moda consume alrededor de 79 mil millones de metros cúbicos de agua por año. Esa estadística es alarmante considerando que 2.700 millones de personas actualmente experimentan escasez de agua.

Todo esto significa que se utiliza una gran cantidad de agua para alimentar a la industria de la moda rápida, mientras que miles de millones de personas carecen de un suministro adecuado de agua para beber. Para ponerlo en perspectiva, se necesitan 2.700 litros de agua para hacer una camiseta de algodón y eso es suficiente agua potable para hidratar a una persona durante 900 días.

¿Cuál es la huella de carbono del sector textil?

Según una investigación científica publicada por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima (Perú), las emisiones totales directas son de 3,6 kg CO2 por kg de producto terminado (textil y confección). Con una producción de alrededor de siete mil toneladas al año, resulta una emisión total anual de 25.200 toneladas de CO2 (el 33% de las emisiones totales de toda la cadena de valor).

El 85% de nuestra ropa termina en vertederos o incinerada

Puede resultar sorprendente saber que alrededor del 85 % de los textiles desechados se tiran a los vertederos o se queman, incluidos los textiles sin usar y la ropa sin vender. 

Además, se estima que una persona tira alrededor de 37 kg de ropa cada año, Para tener una idea de cuán grande es la crisis mundial de desechos textiles, imaginemos un camión de basura completamente lleno de textiles y ropa que se arroja a los vertederos cada segundo del día, todos los años. 

Incluso si tratamos de reciclar toda nuestra ropa vieja, es importante reconocer que muchos de estos textiles, alrededor del 60% , no son reciclables, razón por la que terminan en vertederos o incinerados. 

Muchas de nuestras prendas están hechas con plástico. Algunas de las fibras sintéticas de nuestra ropa se denominan tereftalato de polietileno (PET) o más comúnmente conocidas como poliéster, nailon, acrílico y otras.

“No hay ropa más sostenible que la que ya existe.” Mariola Marcet, CEO y Fundadora de la plataforma Upcyclick

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Un buen ejemplo de Upcycling

En un encuentro organizado por la Fundación COSO, Mariola Marcet, CEO y Fundadora de Upcyclick, confesaba que “no hay ropa más sostenible que la que ya existe.” Marcet estudió Diseño Técnico Industrial en la UPV (Universidad Politécnica de Valencia) y en Diseño de Interiores por la Escuela de Artes y Diseño Superior de Valencia (España).

Su mente inquieta le llevó a abandonar su profesión para dedicarse a su afición de intercambiar ropa, creando en 2011 el proyecto `De armario a armario’, con el que actualiza el trueque de prendas de vestir.

En 2016 quiso dar un paso de gigante en la sostenibilidad del slow fashion y creó Upcyclick. Por este proyecto empresarial recibió la «Distinción a la startup de mayor impacto social» de la Fundación Social NEST.

Su innovadora iniciativa concede una segunda vida a las prendas de ropa, al añadir la customización de prendas viejas o usadas, y al abogar por la reducción de la huella de carbono, a través de la confección local.

“En realidad, no hace falta realizar grandes cambios para que la moda sea más sostenible. Con que cada uno de nosotros hagamos pequeños cambios podemos conseguir una moda más sostenible.”

Kate Fletcher y Lynda Gross, investigadoras.

Marcet nos explica que Upcyclick se basa en un concepto de economía colaborativa entre Fashion Makers – modistas, costureras y patronistas- y Fashion Lovers, que tienen la posibilidad de transformar las prendas que tenemos en el armario en exclusivas, y volver a usarlas.

Matiza que el upcycling consiste en ofrecer servicios en vez de productos. El objetivo es que compremos menos y usemos más la ropa que ya tenemos.

Su plataforma es un ejemplo de este concepto. Proporciona visibilidad a la demanda de los interesados y los contacta con costureras y modistas cercanos al cliente. En los proyectos participan estilistas, diseñadores, fotógrafos para crear una propuesta de diseño única para cada prenda.

El upcycling no tendría sentido si incrementamos la huella de CO2 con el transporte, haciendo pedidos y atendiendo devoluciones. Sería un consumo irresponsable.

“El fast fashion nunca es gratis, en algún lugar alguien lo está pagando.” 

Lucy Siegel, referente en slow fashion

Ya sabemos que si una prenda es muy barata es porque alguien la está fabricando en unas condiciones poco éticas.

También existen movimientos como Fashion Revolution y Moda Limpia son movimientos conscientes que presionan a las marcas para que proporcionen salarios más justos y comuniquen sus procesos de producción de forma más transparente.

Marcet señala que “no solamente el producto debe ser sostenible. Si se fabrican millones de prendas al año consumimos los recursos del planeta. Lo positivo es que las nuevas generaciones son más conscientes.”

Aunque en los adolescentes cabe hacer una excepción, ya que por su deseo de identificarse con un grupo y ser aceptados o populares son más adictos al consumo rápido de moda.

La ropa de segunda mano está de moda

En generaciones pasadas, la ropa de segunda mano no estaba bien vista, no era “cool”. No saber quién se la había puesto o ser ropa defectuosa eran los obstáculos más habituales.

Pero todo va cambiando. La conciencia de moda sostenible va ganando adeptos. Al menos, es correctamente política y no está bien visto ser una persona que explota y consume los recursos del planeta de forma irresponsable.

“Cuidar la creación de Dios es una comisión espiritual que requiere una respuesta de compromiso. Este es un momento crítico. El futuro de nuestros hijos y el futuro de nuestra casa común dependen de ello».

Papa Francisco

En realidad, se trata de hacer lo de siempre: heredar ropa de los hermanos mayores o confeccionarla en casa. Nada nuevo bajo el sol. Ya lo hacían nuestras madres y abuelas. La compra de segunda mano ya es muy popular en muchos países. Incluso se han puesto en marcha proyectos de alquiler de ropa, como de los de fiesta, para poder acceder a prendas ideales a un coste más bajo.

Es necesario reflexionar que, tras una prenda excesivamente barata, hay un daño a la Creación, bien sea en la naturaleza o contra la criatura preferida de Dios, el ser humano.

“Tras el Covid, parece que hay una mayor conciencia de moda sostenible”, comenta Marcet, “pero todavía hay diferencia entre lo que pensamos y lo que hacemos, de llevarlo a la vida real, porque quizá nos cuesta más encontrar un producto más sostenible y nos cuesta más comprar diferente.”

El recycling es reutilizar un producto, pero el upcycling es mejorarlo. Marcet comenta que su lema es “revivir la ropa creando prendas de tendencia y reduciendo el impacto medioambiental”, si bien confiesa que el término tendencia está ligado al consumismo y podría prescindir de él.

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Su proyecto pretende atraer a clientes de fast fashion para que compren de forma más consciente. Realmente, la moda se consume porque “nos hace ilusión cambiar y estrenar ropa.”

Para satisfacer este deseo, pensaron en añadir etiquetas a las prendas customizadas añadiendo los litros de agua que se han ahorrado con esa prenda y los kilos de CO2, con lo que se refuerza la idea de tener una prenda nueva y reforzar la percepción de que lo que se hace es positivo.

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