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¿Cómo puedo conseguir que me quieran?

Tero Vesalainen. | Shutterstock

Carlos Padilla Esteban - publicado el 25/11/21

No puedo provocar en ti el deseo, ni la pasión, ni la misericordia, solo el que ama elige al amado

¿Puedo exigir el amor como algo debido, cuando es un don? ¿Puedo exigir que me quieran, que me acepten, que me tomen en cuenta, que me agradezcan? ¿Puedo pedirles a otros que me traten con cariño, con delicadeza, con gratitud?

En la vida el amor sucede, no se exige, no es un derecho. El amor brota de repente o surge con el trato, con el cariño, con la cercanía.

No tengo derecho a tu amor, a tu tiempo, a tu mirada, a tu abrazo, a tu cariño. No te lo puedo exigir aunque quisiera hacerlo cada vez que no lo toco.

Ni puedo pretender que me prefieras cuando no lo haces. Que seas fiel a mí por encima de tus necesidades y decisiones.

Tampoco puedo obligarte a permanecer a mi lado, ni exigirte que me trates como tu tesoro más precioso.

No puedo pedirte que me ames a mi manera, con mis formas, con mis palabras. No puedo provocar en ti el deseo, ni la pasión, ni la misericordia.

Todo sucede y yo no puedo provocarlo, ni exigirlo como un derecho.

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Elige amar

La preferencia que tiene mi corazón es una opción libre que tomo, un camino que sigo, una elección que hago casi de forma inconsciente.

El que ama siempre elige al amado. No le obligan a hacerlo.

Y quizás más tarde, cuando la pasión no es la misma, permanece incólume la decisión primera, la opción que marca mi vida.

Y entonces vuelvo a elegirte con la voluntad, con el corazón que no es solo sentimiento.

Y lo hago porque quiero, no porque tema tu reacción al notar mi distancia. No estoy obligado a amarte. Así no funcionan las cosas. El amor es un don maravilloso.

«El amor es, sin más, lo más dulce y delicioso que existe en Dios y en las criaturas; en efecto, es la dulzura y la delicia mismas, tal como lo expresa su nombre».

King, Herbert. King Nº 2 El Poder del Amor

Pero ese amor que busco cada día es gratuidad, es un don inmerecido, no es un derecho por el que puedo exigir el pago.

Y si lo fuerzo no surge, si obligo no florece, si demando no recibo.

Si lo exijo es peor

couple discute sur un canapé

Quiero ese don gratuito y cuando no llega me ofusco, me cierro, mi alma se endurece.

Y entonces no me basta la misericordia. Dejo de necesitar tu compasión, porque quiero tu preferencia.

Es cierto, no quiero que me amen por misericordia, sin hacer méritos. Pero al mismo tiempo veo que no puedo exigir que me amen de otra manera.

Y cuando lo hago así, cuando lo exijo, recibo todo lo contrario a lo que deseo. El desamor, el desprecio, el silencio, la ausencia de respuesta, la frialdad de la distancia, la soledad no deseada.

Me lleno de heridas que no he buscado, porque lo que deseaba era sanar mis heridas anteriores.

Y al no ser amado de nuevo veo que llueve sobre mojado. Otra vez el abandono y el olvido.

Ser amado es un regalo

HANDS

Sé que el amor que recibo es un don que me das.

Que tú me quieras como soy, con mis virtudes y defectos, con mi pasado y mi presente, con mi manera de hacer las cosas, con mis gestos y mis silencios, con mis palabras a veces poco claras, con mi forma de amarte tan inconclusa, es un don inmerecido.

Que me ames sin querer cambiarme, sin querer que esté hecho a tu medida, sin obligarme a permanecer a tu lado, sin desear que sea alguien distinto al que una vez elegiste, todo me parece un milagro.

Yo mismo veo a menudo que no es tan sencillo quererme a mí mismo. Y eso que yo convivo conmigo.

¿Cómo voy a exigirle a alguien un amor incondicional que ni yo mismo me tengo?

No resulta. Yo no me acepto en mi verdad, no perdono mis incongruencias, no me agradan mis mezquindades. Entonces, veo que no puedo exigir que otros lo hagan.

Mendigando salvación

HOMELESS

No te puedo forzar a que me quieras como yo necesito. Hacerlo acabaría con la magia de ese amor gratuito e infinito que tanto necesito.

Me siento tan frágil que la vida se me escapa y no logro encontrar un amor que me salve. Tal vez por eso me descubro mendigando amor por la vida.

Sí, por las calles, menesteroso, pobre, abandonado, solo. Grito para que me oigan tendido al borde del camino.

Hago mil gestos humanos para que se den cuenta de algo evidente, soy digno de amor, estoy esperando su mirada y merezco todo el amor del mundo.

He nacido para amar y ser amado. Pero siento en mi alma como si nadie me aceptara. Pero soy yo el primero que me rechazo a mí mismo.

El problema real es que, cuando exijo a la vida lo que no me da y le pido lo que no me presta, no soy feliz. Busco lo que no encuentro, pido lo que no hay. Y sufro al sentirme vacío.

Amar como Dios

Dándome por entero espero la misma respuesta de los demás, y recibo el silencio.

Amando hasta el extremo quiero que hagan lo mismo conmigo, pero no lo hacen. Quiero forzar las cosas y lo único que logro es todo lo contrario.

No es tan fácil, siempre es la gratuidad la que se acaba imponiendo. El amor es gratuito, es don.

Surge donde no lo fuerzo. Florece donde no le grito. Da cuando no le pido. Fluye cuando no lo exijo.

Parece todo tan sencillo… Pero no es así cuando me siento solo y entro en ese círculo vicioso de exigir amor y respuestas al mundo que me rodea.

Grito y espero caricias. Trato mal a otros y espero su amor. Les demando cariño tratándolos con desprecio.

Si lograra ordenar mi corazón. Si pudiera aprender a amar como Dios me ama… Sin exigencias, sin reclamos, sin gritos.

Con paciencia, en el silencio, dando la vida con gestos sencillos y humildes. Sin esperar nada. Entregándolo todo

Aquí algunas frases sobre el amor que pueden inspirarte:

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