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Octubre: El rosario y la fruta de temporada

ORANGE
Shutterstock | dindumphoto
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Una mañana, mientras exprimía el zumo para todos los de mi casa, pensaba que los beneficios del zumo y los del Santo Rosario son muy parecidos.

Puedo prometer y prometo que intento mejorar la alimentación de mi casa: que sea más sana, más variada, mejor presentada… Y, entre otros propósitos, intento sacar partido a las frutas y verduras de temporada. Porque, al fin y al cabo, las estaciones no son un capricho de una empresa comercial, son una parte del gran diseño de la Creación divina, que nos ofrece ciertos alimentos con los que recibir los nutrientes que necesitamos en cada época del año.

Las reinas de la temporada otoñal son las naranjas. ¿Por qué las hemos coronado? Porque nos ayudan a:

  1. Hacer frente al cansancio del día a día.
  2. Ralentizar el envejecimiento de la piel.
  3. Curar las cicatrices.
  4. Absorber el hierro.
  5. Fortalecer el sistema inmunológico.
  6. Facilitar con el zumo la ingesta de cinco piezas de fruta diaria para aquellos a los que no les gusta demasiado.
  7. Demostrar amor. Nadie duda que preparar a otro un vaso de su zumo recién exprimido por la mañana es una muestra de amor.

Espero haberte convencido de los beneficios del zumo de naranja. Pero ahora viene lo importante, de lo que realmente te quiero convencerte. Quiero hacer una campaña publicitaria de “la fruta de temporada” que recomienda la Iglesia para cuidarnos mejor, para amar más a míos, a los tuyos. Se trata de otra fruta, otra “no casualidad”. Y es que el otoño arranca con un mes de octubre dedicado al Santo Rosario. ¿No te parece excelente que la Iglesia nos proponga rezar esta oración justo cuando todo arranca, cuando terminan las vacaciones de verano y toca afrontar el curso? A mí no me puede venir mejor.

Una mañana, mientras exprimía el zumo para todos los de mi casa, pensaba que los beneficios del zumo y los del Santo Rosario son muy parecidos, con la salvedad de que los del Rosario duran toda la eternidad, y los de “las reinas de la temporada” tienen una duración muy breve y no acumulativa.

Pero concentrémonos en lo parecidos razonables:

  1. Si rezas el Rosario, parecerá que todo sigue igual, pero algo dentro de ti habrá cambiado y te dará fuerzas para hacer frente al cansancio del día a día.
  2. Quien reza el Rosario adquiere una juventud que restaura las ilusiones y previene así el envejecimiento.
  3. El Rosario es una loción que te asegura alisar las heridas que dañaron las paredes del alma.
  4. Si el zumo de naranja te ayuda a absorber el hierro, el Santo Rosario te ayudará a absorber lo más necesario de esta vida: la fe.
  5. Si el zumo refuerza el sistema inmunológico haciéndonos más fuertes contra el enemigo, imaginaros lo que puede hacer esta arma de conversión masiva que es el Santo Rosario.
  6. Con el zumo se hace fácil lo difícil para los que no les gusta la fruta. El Santo Rosario deshace cualquier nudo de esta vida con su estilo, el de Ella: suave y sin dar tirones.
  7. ¡Y qué decir del amor! Es una oración de amor a María de Nazaret que se nos paga con creces, porque así es Ella. Ni una sola avemaría será olvidada en toda la eternidad.

Después de todo esto, aterrizamos en nuestras prosaicas vidas que huelen a “no llego a nada”, en las que el tema del zumo se resuelve con girar el tapón de un tetrabrik, y rezar el Rosario se convierte en un deseo inalcanzable.

Por si te sirve de ayuda, me he propuesto exprimir el zumo de naranja de mi clan mientras contemplo alguno de los misterios del Rosario con ayuda del móvil. Si, como yo, tienes ya algunos años, te acordarás de un anuncio de la televisión que preguntaba: “¿Cueces o enriqueces?” ¿Les voy a dar a los míos vitaminas solo para este mundo o para toda la eternidad? Enciende el móvil con un audio del Santo Rosario si, como me ocurre a mí, eres de las que se despistan mientras preparan el desayuno.

Y te aseguro que la Virgen dará a los tuyos la fuerza para ese día junto con la alegría que proporcionan las grandes y buenas ilusiones, que después de ese vaso de zumo les aumentará un sorbito de fe, que, cuando se beban ese vaso de zumo rezado, no solo tendrán defensas contra los virus, sino que también estarán protegidos de los ataques del enemigo en forma de malas amistades o malas decisiones. Con María conseguirás que se les haga más fácil lo difícil, porque ser cristiano coherente no es nada fácil en esta sociedad. Y se tatuarán en el alma el amor de la Madre perfecta e incondicional que tienen el Cielo.

¿Cueces o enriqueces? ¿Nos fijamos en la fruta de temporada sabiendo que Dios anda entre los pucheros? Why not?

Después de ese desayuno tan completo tendrás las fuerzas para frenar las máquinas, parar 15 minutos y rezar el Santo Rosario completo, desmenuzando con calma los misterios del día. Y poco a poco, sorbito a sorbito, te irán acompañando, todos aquellos que han bebido de tu zumo.

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