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¿Habrá elecciones limpias en Nicaragua?

NICARAGUA
INTI OCON | AFP
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Según el obispo Báez con el apoyo de los «partidos colaboracionistas», los sandinistas darán una fachada de elecciones concurridas y transparentes

Aunque parecen lejanas (7 de noviembre de 2021), el tema de las elecciones en Nicaragua es un asunto recurrente y una cuestión vital para que el país pueda entrar en una etapa de reapertura al mundo o quedarse enconchado, esperando la ayuda internacional de países afines a la ideología del matrimonio Ortega-Murillo.

«Personalmente creo que, mientras Ortega-Murillo y su cúpula represiva estén ahí, no habrá lugar para elecciones justas, democráticas y transparentes en Nicaragua»: fue la respuesta categórica de Silvio Báez, obispo auxiliar de Managua, consultado por la cadena alemana Deutsche Welle y sus declaraciones reproducidas en una nota de la Agencia Fides.

Tras la revuelta social que estalló en abril de 2018 y que ha dejado cientos de muertos, heridos y detenidos por la policía, así como un éxodo masivo de nicaragüenses hacia Costa Rica, la oposición exigió que se adelantaran las elecciones, que éstas fueran transparentes y limpias, en aras de democratizar al país. Ortega –quien gobierna por segunda vez a Nicaragua desde 2007—ha eludido todos los reclamos.

Una “carnada” a la oposición

Según el obispo Báez –quien se encuentra fuera de Nicaragua, por gestión y petición del Papa Francisco ya que su vida corría peligro tras las constantes amenazas de simpatizantes de Ortega– con el apoyo de los «partidos colaboracionistas», los sandinistas darán una fachada de elecciones concurridas y transparentes, “pero en realidad no tendrían transparencia ni competencia absoluta”.

Es necesario señalar que el gobierno de Ortega, a través del Consejo Supremo Electoral (CSE), confirmó, el 14 de julio pasado, tanto la fecha para las elecciones generales como la ampliación del plazo para la legalización (“obtención de una personalidad jurídica”) de los partidos políticos que vayan a participar en los comicios cinco meses antes de celebrarse.

«Esta sería una mentira más para prolongar el sufrimiento del pueblo de Nicaragua. No veo y no creo que en este momento el régimen otorgue elecciones libres, en el sentido en que se pretenden, es decir según la democracia», reiteró el obispo Báez.

Coincide con el análisis de especialistas en política nicaragüense que ven en esta resolución del CSE una “carnada” para que los partidos de la Coalición Nacional abandonen esa alianza y busquen inscripciones individuales, lo cual dividiría el voto antisandinista. En otras palabras, el famoso “divide y vencerás” que, desde siempre han usado los gobierno populistas para mantenerse en el poder.

El obispo Báez fue más allá en su entrevista con la cadena alemana. Reiteró su opinión de que las elecciones transparentes y justas en Nicaragua solo se pueden lograr con la salida del poder de Daniel Ortega y de la dinastía Ortega-Murillo.

«La misma Iglesia, desde el principio (de la crisis motivada, entonces, por un ajuste al sistema de pensiones y derivada en manifestaciones masivas contra Ortega por la represión), ha propuesto la posibilidad de una solución democrática como la única efectiva y duradera». Esto ha valido, entre otras acusaciones, que Ortega llame a los obispos “golpistas” y que se haya desatado una serie de agresiones que parecen no tener final.

Nace la Unidad Nacional Azul y Blanco

Para contrarrestar esta “oferta” del régimen se ha creado con la participación de al menos 43 organizaciones sociales de Nicaragua, la «Unidad Nacional Azul y Blanco» (UNAB), que tiene como objetivo construir la democracia que, consideran, se ha perdido bajo la presidencia de Daniel Ortega y de su esposa.

«El objetivo principal de esta Unidad es construir una Nicaragua con democracia, libertad, justicia, institucionalidad y respeto a los derechos humanos. Para alcanzarlo, es indispensable la pronta salida del poder de los Ortega-Murillo por las vías democráticas», anunció la nueva organización.

La UNAB está compuesta por movimientos muy diversos “y está abierta a cualquier otra organización que se sume a sus objetivos”, afirmó la fundadora Azahalea Solís. El obispo de Estelí, Abelardo Mata, dijo, a nombre de los obispos nicaragüenses: “Es positiva la creación de la UNAB, (…) un paso necesario e importante para el futuro del país”.

Esta misma semana, el Parlamento Europeo aprobó una resolución que resume la opinión de muchos analistas, de la gente de la UNAB, de los opositores al régimen, de la Iglesia y de buena parte de la comunidad internacional: «en Nicaragua debe haber un cambio democrático o habrá consecuencias».

Al respecto, el obispo Báez comentó a la Deutsche Welle: «Si se aplican sanciones, que lo hagan individualmente, a Ortega y su familia, no a Nicaragua como país. Si se trata de sanciones que presionan por un cambio democrático y para abrir caminos de justicia, todo lo que se pueda hacer es importante y debe hacerse con urgencia, porque el tiempo pasa y Nicaragua necesita solidaridad y presión internacional”.

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